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“Aunque espero ir pronto a verte, escribo estas instrucciones para que, si me retraso, sepas cómo hay que portarse en la casa de Dios, que es la iglesia del Dios viviente, columna y fundamento de la verdad. No hay duda de que es grande el misterio de nuestra fe:  Él se manifestó como hombre; fue vindicado por el Espíritu, visto por los ángeles, proclamado entre las naciones, creído en el mundo, recibido en la gloria.”  

– 1 Timoteo 3:14-16, Nueva Versión Internacional.

pan-y-pescadoEl sentido básico que en las Escrituras se da a ‘iglesia‘ es el de un grupo de   personas reunidas para adorar. Las palabras citadas por Pablo en la cita de arriba hacen referencia también a la ‘iglesia del Dios viviente‘ refiriéndose a la entera comunidad de creyentes.

Sin embargo, ese concepto fue adulterado o modificado progresivamente con el paso del tiempo y la expresión iglesia llegó a referirse también a quienes la dirigían, de modo que al usar la expresión “la iglesia enseña,” se estaba haciendo referencia al dogma impuesto por sus dirigentes. Ese es un recurso común que se usa a menudo en la iglesia católica como institución. En el caso de los testigos de Jehová, el concepto es exactamente el mismo solo que se usa la expresión organización. Los dirigentes de ambas religiones han sabido relacionar muy bien los conceptos de iglesia y organización con el mismo Dios. Cuando la iglesia u organización dice algo es como si lo dijera Dios mismo. Es el reclamo de una autoridad espiritual que en las Escrituras solo se asigna a Jesucristo.

Para poder entender el texto de arriba, es importante ver la diferencia entre iglesia como una simple comunidad de creyentes, e iglesia como institución autoritaria. Ambos conceptos no son en absoluto lo mismo. Cuando Pablo dice que la iglesia del Dios viviente, es columna y fundamento de la verdad, solo se está refiriendo a la entera comunidad de personas que han puesto fe en Cristo Jesús, y es en ese sentido que todos son columna y fundamento de la verdad. ¿Que verdad? La que el mismo Pablo indica a continuación: que “él se manifestó como hombre; fue vindicado por el Espíritu, visto por los ángeles, proclamado entre las naciones, creído en el mundo, recibido en la gloria“.  Esta es la verdad que todo creyente se atrevería a proclamar, y así ha sido a través de los siglos. Es la iglesia de Dios, la formada por personas de fe y buenas obras de todos los tiempos, la que ha mantenido esa verdad incólume. La iglesia institución, con sus cargos altisonantes de papas, ministros, pastores, superintendentes, etc, etc, importa mucho menos. Sin embargo, los mismos evangelios muestran que para obtener guía espiritual los cristianos siempre podrían contar con:

1.- El propio Jesucristo, quien prometió que estaría con ellos siempre, “hasta el fin del mundo.”

2.- La Palabra de Dios, la cual podría ayudar como luz espiritual y una sobresaliente guía ética.

3.- El Espíritu santo de Dios, el cual debería pedirse encarecidamente por todo creyente en señal de humildad y plena dependencia de Dios.

De modo que es posible pertenecer a alguna iglesia/institución, pero no pertenecer en absoluto a la iglesia de Dios; ambos conceptos pueden andar paralelos si se produce sintonía con el espíritu de Jesús de Nazaret; pero puede ser también, como la historia ha demostrado tantas veces, que la iglesia/institución nada tenga que ver con la iglesia de Dios, que la suplante, que imponga su propio criterio e incluso que la persiga.

Esteban López