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KuilanNéstor Kuilan, originario de Puerto Rico, estudió en la Escuela de Galaad de la Watchtower en los años sesenta y fue enviado como misionero junto con su esposa Toni a España. Participó en varias capacidades de servicio, entre ellas la de instructor en la Escuela del Ministerio del Reino para ancianos. Llegó a ser muy conocido y querido por sus buenas cualidades personales y de enseñanza. En 1978, su esposa y él fueron invitados a colaborar en el departamento de traducción en Brooklyn, Nueva York. No mucho tiempo después, se anunció su expulsión. Oficialmente fue por “apostasía.” ¿Pero qué había pasado? Raymond Franz escribe:

“La acción tomada fue rápida, extensa y coordinada. Tanto Cris Sanchez, su esposa, como Néstor Kuilan y su esposa fueron interrogados. Cris y Néstor trabajaban en el departamento de traducción al español donde René servía dos días a la semana.

El comité de la Presidencia había hecho arreglos para que comités investigadores manejaran el interrogatorio de estos hombres. El Cuerpo Gobernante se mantuvo en el trasfondo…El objetivo de los comités investigadores se hizo evidente por la dirección que tomaron sus interrogatorios. El comité que interrogaba a Néstor le pidió que describiera sus conversaciones personales con Ed Dunlap y conmigo. El respondió que no creía que sus conversaciones personales fueran algo que otros tuvieran derecho a conocer. Y dejó claro que si pensara que algo malo o “pecaminoso” se hubiese dicho, él no habría perdido tiempo en informarles, pero que en la situación presente éste no era el caso. Sus interrogadores le dijeron que él debería ‘cooperar o si no se vería en peligro de ser expulsado.’ Su respuesta fue, “¿Expulsado? ¿Por qué?” Se le respondió, “Por encubrir apostasía.” Kuilan dijo, “¿Apostasía? ¿Dónde está la apostasía? ¿Quiénes son los apóstatas?” Ellos dijeron que eso estaba por determinarse, pero que estaban seguros de que existían…

Néstor explicó que él había estudiado en la Escuela de Galaad bajo Ed Dunlap como uno de sus instructores y por lo tanto le conocía desde entónces, y que me conocía a mí desde el tiempo en que yo había servido como misionero y superintendente de sucursal en Puerto Rico. Aceptó que había conversado con nosotros en ocasiones, pero que estas conversaciones no envolvían nada pecaminoso o malo y eran asunto personal de él.

El viernes 25 de abril,…comités judiciales, que funcionaban bajo la sanción y dirección del Comité de la Presidencia del Cuerpo Gobernante, expulsaron a Cris Sánchez y a su esposa y a Néstor Kuilan. René y Elsei Vázquez también fueron expulsados por otro comité como también lo fue un anciano perteneciente a una congregación cercana a la de René. Los nombres de todos, excepto el del anciano se leyeron en todo el personal de las oficinas centrales en Brooklyn, indicando que habían sido expulsados. De esta manera el Cuerpo Gobernante lo informó a más de mil quinientas personas. Ellos, no obstante, no consideraron apropiado el informarme a mí. Por supuesto, eventualmente me enteré, pero por medio de llamadas telefónicas de los afectados, no de parte de ninguno de mis socios en el Cuerpo Gobernante.

Diane Beers, quien había estado sirviendo en la sede central hacía diez años y quien conocía bien a los Sánchez y a los kuilan, describió sus impresiones de los sucesos de la semana del 21 al 26 de abril de esta manera:

“Creo que la cosa que me produjo mayor impresión en la mente durante esa semana fue la crueldad con que fueron tratados esos amigos. Ellos nunca sabían cuando se les llamaría para una audiencia con el comité. El teléfono sonaba de súbito y Cris se iba. Cris regresaba, el teléfono sonaba otra vez y Néstor se iba. Vez tras vez se repetía el proceso. Así pasó toda una semana, manteniéndolos en incertidumbre. Un día, cuando me hallaba hablando con Norma, me dijo que el comité quería hablar con ella pero a solas, sin Cris, y ella no sabía qué hacer. Yo le sugerí que Cris debiera estar allí en todo tiempo porque de otro modo ella no tendría testigos de lo que ellos le dijeran y lo que ella respondiera. Podrían decir cualquier cosa y ella no podría decir lo contrario. Era evidente que ellos estaban tratando de poner a Norma en contra de Cris.

“Finalmente, en la tarde del viernes (del 25 de Abril) a las 4:45 de la tarde, el comité llegó marchando al piso 8º donde todos trabajábamos, y se dirigió hacia el salón de conferencias que estaba directamente detrás de mi escritorio. Poco después, todos los que estaban en las oficinas terminaron sus trabajos y partieron hacia los edificios de residencia, pero yo me quedé para ver cúal sería el resultado. Los del comité llamaron a Cris a Norma a Néstor y Toni, y a medida que cada uno salía fui a él o a ella para preguntarle cúal había sido el ‘veredicto.’ Recuerdo que cuando fui a la oficina de Néstor para hablar con Toni y con él ellos me aconsejaron que me fuera si no quería meterme en problemas también por estar hablando con ellos. Me fui sola para casa haciendo un gran esfuerzo por suprimir mis lágrimas. Me sentía devastada. No podía creer lo que estaba sucediendo. Es un sentimiento que jamás olvidaré. Este lugar había sido mi hogar por muchos años y había disfrutado de estar allí – de pronto me parecía estar en un lugar completamente extraño. Vinieron a mi mente las palabras de Cristo de que por los frutos los conoceremos, y sencillamente me era imposible reconciliar lo que había visto y oído en esa semana como algo cristiano. Fue tan rudo y falto de amor. Estas eran personas que habían brindado años y años de servicio a la Sociedad, tenían buena reputación y eran muy queridos por todos. Y sin embargo, ninguna misericordia se les mostró. Todo eso me era incomprensible.

“Se suponía que yo tenía que ir a una reunión esa noche, pero no fui pues me sentía sumamente perturbada. Más tarde esa noche, cuando Leslie (la compañera de cuarto de Diane) regresó de la reunión y nos encontrábamos hablando, alguien tocó a la puerta. Esto fue como a eso de las 11:00 de la noche. Era Toni Kuilan. Apenas había entrado cuando rompió en sollozos. Ella no quería que Néstor supiera cuán perturbada estaba. Nos sentamos a llorar y a hablar juntas. Le hicimos saber que ella y Néstor eran tan amigos nuestros ahora como antes, y tratamos de brindarle apoyo lo mejor que pudimos. No pude dormir bien esa noche y me levanté como a las 2:00 o las 3:00 de la mañana. Me senté en el cuarto de baño pensando en lo que había sucedido y sentía que todo era una pesadilla – no me parecía real.

“El sábado por la mañana me dirigí a ver a Néstor y Toni, y a Cris y Norma, y cuando llegué al cuarto de los Kuilan, acababan de recibir visita de John Both (un miembro del Cuerpo Gobernante). El había sido enviado a decirles que el Cuerpo Gobernante había rechazado su apelación. El viernes por la noche el comité les había dicho que ellos tenían que tener la apelación lista por la mañana del sábado, a las 8:00. Esto de por sí era ridículo, pero ellos cumplieron, y para las 8:00 habían entregado la apelación. Booth fue enviado a decirles que No. Néstor preguntó por qué, y él le dijo que él (Booth) era solo un ‘mensajero’ – y dejó claro que no deseaba discutir nada con ellos.

Aquí se trataba de personas que habían estado asociadas por décadas, que por muchos años se habían entregado de alma y corazón al servicio que ellos pensaban que era de Dios, y sin embargo, en el transcurso de séis días, desde el 21 al 26 de abril, todo eso se había dejado a un lado y fueron expulsados. Durante esa semana, cuando las Escrituras se emplearon por sus interrogadores, fue de una manera acusadora, condenatoria, no de la manera que el apóstol Pablo describe en 2ª Timoteo 2.24, 25, cuando él instruye:

“Y a un siervo del señor no le conviene altercar, sino ser amable con todos, pronto a enseñar, sufrido, y que corrija con mansedumbre a los adversarios, por si Dios les otorga la conversión que les haga conocer plenamente la verdad”. -Biblia de Jerusalén.

Creo que se pondría en duda la sinceridad de cualquier religión si no está dispuesta a tomar tiempo para razonar con personas mediante la Palabra de Dios – no solo por unas cuantas horas o unos cuantos días, sino por semanas o meses – al tener esas personas dudas en cuanto a lo bíblico de las enseñanzas de esa religión. Cuando los que estaban siendo interrogados en las oficinas principales presentaban puntos bíblicos, se les decía: “No estamos aquí para considerar tus preguntas bíblicas”. Harley Miller dijo a René Vázquez:

Yo no pretendo ser un erudito bíblico. Me esfuerzo por mantenerme al día con las publicaciones de la Sociedad y hasta ahí llega más o menos lo que puedo hacer.” En la mente de los interrogadores la cuestión principal era, no la lealtad a Dios y su Palabra, sino la lealtad a la organización y a sus enseñanzas. En esto, como ya se ha demostrado, contaban con amplio apoyo en las publicaciones de la Sociedad”.

– Raymond Franz, Crisis de Conciencia, Atlanta, Georgia, EEUU.