ApocalipseEl asunto Olin Moyle indicó hasta qué grado la sociedad y sus directores habían llegado a ser profundamente autoritarios. Peter Moyle había llegado con su esposa e hijo a la Betel de Brooklyn desde su hogar en el sur de Wisconsin en 1935, para actuar como consejero legal de la Sociedad Watch Tower y defender los muchos casos de libertad de adoración a los que los testigos tuvieron que enfrentarse durante los siguientes cuatro años. Moyle probó ser un testigo fiel y dedicado que aparentemente no tenía ninguna diferencia doctrinal seria con el Juez Rutherford. No obstante, cuando pasó el tiempo llegó a ser crítico con la conducta personal del juez y con lo que se refirió como conducta impropia de algunos miembros de la familia Betel. Como resultado, el 21 de Julio de 1939, presentó una carta abierta de renuncia a Rutherford como protesta de lo que él consideraba bajas condiciones morales en las oficinas centrales de la Watch Tower. Acusó al juez de trato rudo a los miembros, explosiones de cólera, discriminación y lenguaje vulgar.

Aunque Moyle era abstemio, no se le puede acusar de haber sido demasiado crítico con los hábitos de beber de sus compañeros en Betel, y fue bastante exacto en sus aseveraciones de falta de justicia del juez, acciones coléricas y sus diatribas en la mesa del desayuno. Además, solo deseaba corregir lo que para él eran serios ejemplos de conducta no cristiana y afirmaba que Rutherford tenía la responsabilidad directa de remediar las condiciones que causaron su renuncia y protesta. Pero Rutherford, que en ocasiones tenía dificultad en diferenciar su propia posición de la de Jehová o Jesucristo, se refirió a la carta de Moyle como si de alguna clase de apostasía se tratara. El siguiente relato tomado de La Atalaya del 15 de octubre de 1939 (pág. 316-17) indica su actitud y la del resto de directores:

INFORMACIÓN

 “Que se recuerde que este es el tiempo en que Dios está removiendo de su organización todo lo que es sacudido, ‘las cosas que no pueden ser sacudidas pueden permanecer’ (Hebreos 12:26, 27), los miembros del cuerpo de directores de la WATCH TOWER BIBLE AND TRACT SOCIETY, para la información y protección de los que son fieles a la organización de Dios, piden que La Atalaya publique lo siguiente:
“El 21 de Julio de 1939, se dejó en la mesa del bestíbulo del Hogar Betel una hoja de papel escrita en forma de carta firmada por O.R. Moyle y dirigida al presidente de la Sociedad. Debido a que la carta afecta a la entera familia de Betel, ha sido apropiado traerla ante el cuerpo de directores y ante la familia. La carta, que está llena de falsedades, calumnias y difamaciones, fue vigorosamente condenada por el cuerpo de directores y por todos los miembros de la familia Betel. El cuerpo de directores adoptó unánimemente la siguiente resolución, que también fue aprobada por la familia:

‘En reunión del cuerpo de directores de la corporación de Pennsylvania y de la corporación de Nueva York de la Bible and Tract Society, y que tiene lugar en las oficinas de la Sociedad en Brooklyn, N.Y., en fecha de hoy 8 de Agosto de 1939, estando presentes otros miembros de la familia, se leyó al mencionado cuerpo de directores y en presencia de O.R. Moyle, una carta fechada el 21 de Julio de 1939, escrita por el mencionado Moyle y dirigida al presidente de la Sociedad.

‘Por los pasados cuatro años, al escritor de esa carta se le habían confiado asuntos confidenciales de la Sociedad. Ahora según parece, el escritor de esa carta, sin ninguna razón, difama a la familia de Dios en Betel, se identifica como uno que habla maldad contra la organización de Dios y como un murmurador y un quejumbroso, como las Escrituras han predicho (Judas 4-16; 1ª Cor. 4-3; Rom. 14:4).

‘Los miembros del cuerpo de directores aquí presentes, ofendidos por semejante crítica injusta, desaprueban al escritor y sus acciones, y recomiendan que el presidente de la Sociedad termine inmediatamente la relación de O.R. Moyle con la Sociedad como consejero legal y como miembro de la familia Betel.’

“Aparte del párrafo de introducción en el que el escritor anuncia su propósito de dejar Betel en una fecha determinada, cada párrafo de esa carta es falso, lleno de mentiras, y difama y calumnia no solo al presidente sino a la entera familia. Por esa razón la carta no ha sido publicada por la Sociedad. Él pidió que la carta se publicara en la revista Consolación pero como se le negó, ahora hace circular esa carta injuriosa entre varias congregaciones de consagrados haciendo que se lea públicamente, y con ‘habla melosa’ pretende dar a entender que está en plena armonía con la Sociedad, y así engañar a los que no sospechan nada. Su único posible propósito al dar a conocer eso es justificarse a sí mismo y ‘causar división entre los hermanos’, ambas cosas condenadas en la Palabra de Dios (Lucas 16:15; Rom. 16:17, 18). Es por eso que se debe avisar a los hermanos. Puesto que la “susodicha carta” está llena de mentiras contra los hermanos, esto es odiado por Jehová igualmente: ‘Séis cosas odia el Señor; sí siete son una abominación para él… un testigo falso que habla mentiras y el que siembra discordia entre los hermanos.’ Prov. 6:16-19.

“Hace a otros partícipes por inducirlos a que se le unan también en la circulación y publicación de su carta calumniosa entre los consagrados. Como esa carta calumniosa está en oposición de los intereses del gobierno teocrático, solo agrada al diablo y a sus agentes terrestres.

“Durante cuatro años, a Moyle se le confió asuntos confidenciales de la Sociedad y entonces, sin razón, ataca y trata injustamente a los que confiaron en él. Cristo Jesús confió a Judas asuntos confidenciales pero mostró ser infiel por medio de proveer al enemigo aquello que podía usar y que de hecho usó contra el Señor. Quien calumnia a los hermanos del Señor, calumnia al Señor mismo y las Escrituras dejan bien claro cual será su fin. Puesto que ya se ha avisado, que cada cual escoja unirse al ‘esclavo malo’ y asumir las consecuencias (Matthew 24:48-51) o permanecer fieles a Jesús y a su gobierno. Escojan a quien servir.

(Firmado): Fred W. Franz, N.H. Knorr, Grant Suiter, T.J. Sullivan, W.P. Heath, W.H. Reimer, W.E. Van Amburgh, M. Goux, C.A. Wise, C.J. Woodworth. Aprobado para su publicación J.F. Rutherford, Presidente.

Moyle demandó a Rutherford y al cuerpo de directores de las sociedades de Pennsylvania y Nueva York por libelo. Después de mucho litigar, pudo obtener 15.000 dólares más las costas procesales dos años después de la muerte del juez. Pero ni Rutherford ni los directores se mostraron proclives a hacer la paz con alguien a quien ellos consideraban un ‘Judas’ y un ‘esclavo malo.’ Parece que estuvieron dispuestos a aceptar la notoriedad y mala reputación que obtuvieron con el asunto, con tal de mantener el importante principio de autoridad incuestionable y hacer lo que ellos quisieran.

En Wisconsin, el estado de Moyle, los testigos en las congregaciones se dividieron en cuanto al asunto y algunas personas dejaron el movimiento. La mayoría apoyó a Rutherford y a la sociedad y mostró abierta contienda con Moyle. La congregación Jefferson de testigos de Jehová escribió: ‘Estamos completamente de acuerdo con la Palabra de Jehová la Biblia, la cual se nos está revelando ahora a través de su canal terrestre, la Watchtower’ (La Atalaya 1940, 207). La congregación Waupon dijo: ‘Rehusamos absolutamente el considerar cartas calumniosas que la clase del “esclavo malo” ha hecho circular entre los hermanos y que buscan autojustificación y apoyo’ (ibid). Y más ilustrativa de la actitud general de los testigos fue una carta de Granville y Grace Fiske, que firmaban ellos mismos como: sus hermanos y compañeros langostas (ibid. Este comentario está relacionado con la interpretación alegórica de La Atalaya del registro del libro de Joel que describe una plaga de langostas sobre la nación de Israel. Según La Atalaya, los testigos de Jehová están plagando al Israel antitípico (la Cristiandad) con sus mensajes de condena). En esa carta ellos decían: ‘No sabemos el contenido de la carta escrita por el Sr. Moyle ni nos importa el saberlo. Es suficiente para nosotros el saber que nuestro gran Dios, Jehová, se complace en usarlos a todos ustedes en su servicio, como les está mostrando con sus bendiciones'(WT 1940, 207).

Esta actitud puede parecer extrema a muchas personas, incluso a algunos testigos, pero eran la clase de declaraciones de lealtad ciega y sin sentido que querían tanto Rutherford como sus sucesores de parte del ‘ejército de langostas’ de testigos. En 1954, muchos años después del Caso Olin Moyle, Frederick Franz y Hayden Covington fueron más lejos al afirmar que los testigos de Jehová deben incluso aceptar enseñanzas falsas de parte de la Watch Tower Society para poder ganar vida eterna. Como dijo Covington entonces, la sociedad buscaría ‘unidad a todo coste, debido a que creemos y estamos seguros de que Jehová Dios está usando su organización, al cuerpo de gobierno de nuestra organización, para dirigirla, aunque hayan errores de vez en cuando.’

– Apocalypse Delayed, por James Penton, págs. 80-83.

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Barbara Anderson fue miembro de los testigos de Jehová desde 1954 a 1997. Trabajó en las oficinas centrales de la Wachtower en Brooklyn, Nueva York, desde 1982 a 1992. Durante los últimos tres años, efectuó investigación para la historia oficial del movimiento que se publicó en 1993 con el nombre de Los testigos de Jehová proclamadores del reino de Dios. Sobre el caso judicial de Olin Moyle, escribió:

“En la librería del departamento legal, encontré dos volúmenes que contenían la transcripción del pleito por libelo (fechado en octubre de 1940) de Olin R. Moyle contra doce ejecutivos de la Watch Tower Bible and Tract Society, Inc. of Pennsylvania and Watchtower Bible and Tract Society, Inc., of New York. Según la transcripción del juicio, los problemas para Moyle comenzaron después de que escribiera una carta a Rutherford en la que describía su aversión a sus excesos con la bebida y su conducta de abuso desconsiderado a otros; sobre ello no solo fue el mismo Moyle testigo, sino que había oído a otros quejarse de lo mismo.
“Arthur Worsley, un miembro del personal de Betel fue una de las personas que se había quejado a Moyle sobre la gran cantidad de veces que Rutherford lo había humillado. Rutherford se indignó tanto con la crítica de Moyle que lo despidió tanto a él como a su mujer de Betel sacando incluso sus pertenencias personales hasta la acera de la calle. Moyle quedó conmocionado por el trato recibido, pero los hechos muestran que no quisó tomar ninguna represalia. Sin embargo, no contento con haber echado a Moyle de Betel, Rutherford y sus asociados demonizaron con saña el carácter de Moyle en la revista La Atalaya, haciendo que Moyle presentara una querella por libelo a todos las partes que estuvieron envueltas.

“Tratamos con Arthur Worsley sobre el testimonio que él dio en defensa de la Watchtower en el juicio. Olin Moyle había alegado que cierta mañana Arthur había sido humillado por Rutherford sin causa justificada y que se le había quejado a él sobre el trato vejatorio que había sufrido. Sin embargo, en el juicio Arthur dijo que creía que Rutherford estaba justificado al denunciar a Moyle por sus actos. Afirmó que la bronca que recibió no estuvo tan mal y que, para asombro de Moyle, él no se había quejado a nadie.

“Sin embargo, Arthur nos había hablado del incidente en el comedor, recriminando a Rutherford por la humillación que había sufrido de parte de él. Nos preguntábamos por qué había testificado bajo juramento que en la mesa de Betel nunca había oído habla grosera, o que negara que el alcohol corría también con profusión por allí, cuando en realidad nos había dicho a nosotros todo lo contrario. Claramente disgustado, Arthur contestó con tristeza que Rutherford lo habría echado de Betel si su testimonio hubiera justificado las alegaciones de Moyle, que no tenía adónde ir y que por eso mintió en el juicio.

“Pero no importa. Después de escuchar una gran cantidad de testimonio, el tribunal sentenció que Rutherford y los otros oficiales de la Watchtower eran culpables de libelo. Arthur nos dijo que los oficiales de la Watchtower estaban tan resentidos con Moyle que los 30.000 dólares que tuvieron que pagarle por daños y perjuicios se lo dieron en monedas de plata, asemejándolo de ese modo a “Judas.”

“Por medio de ignorar el caso Moyle, la Watchtower omitió un episodio particularmente ofensivo y desagradable que no pudo esconderse y que deja por los suelos la imagen de una organización sin mancha que el proyecto del libro “Proclamadores” pretendía dar. Mostró que el revisionismo histórico presentado por los líderes de la Watchtower en su mayor parte empañó lo que el prólogo del libro sugería: que fuera una historia verdaderamente “objetiva y … sincera.”

– Barbara Anderson, anterior miembro del departamento de redacción de la Watchtower en Brooklyn.