“Cuando hable el profeta en nombre de Jehová y la palabra no suceda ni se realice, ésa es la palabra que Jehová no habló. Con presunción la habló el profeta. No debes atemorizarte de él”.  -Deuteronomio 18:22.

SI FUERAMOS a escoger entre actitudes con respecto al prometido regreso de Jesucristo, el anhelo intenso es preferible a la apatía. Los cristianos primitivos definitivamente no mostraron apatía hacia ese evento tan esperado.
Recientemente, vi un programa de televisión en el cual el repre­sentante de relaciones públicas de la sucursal canadiense de los testigos de Jehová, Walter Graham, contestó preguntas relacionadas con el fracaso de las predicciones sobre el regreso de Cristo. Dijo él que si alguna culpa había que achacarles a los Testigos de Jehová en este respecto, ésta se debía solamente a “nuestro anhelo por ver el nombre de Dios vindicado y su Reino gobernar la Tierra”.

La mayoría de la gente, creo yo, concordará que es natural para los humanos el cometer errores al hablar sin pensar, al dejar que ansias intensas y entusiasmo ejerzan influencia sobre nuestro juicio, causándonos saltar a conclusiones apresuradas. En algún punto de nuestras vidas, todos hemos hecho eso. Claro, si eso fuera todo lo que estuviera envuelto, nadie tendría causa para preocuparse.

Personalmente no creo que esto sea todo lo que aquí está envuelto. La cuestión es más profunda y los factores relacionados tienen una mayor importancia que un mero error incidental, como el que cualquiera pudiera cometer. Esto es particularmente así debido al efecto que las predicciones envueltas tuvieron en los intereses vitales de las personas.

Un factor que no puede tratarse con levedad es que el Cuerpo Gobernante piensa que los testigos de Jehová, al menos los de la “clase ungida” (a la cual pertenecen todos los miembros del Cuerpo Gobernante), desempeñan el papel de un “profeta,” asignados a tan tremenda responsabilidad por Dios mismo.

Así que, la revista La Atalaya del 10 de septiembre de 1972, en la página 517, trajo un artículo titulado, “‘Sabrán que había un profeta en medio de ellos.'” Este artículo hizo surgir la pregunta en cuanto a si en tiempos modernos Jehová Dios ha tenido un profeta para ayudar a la gente, “para ayudarles, para advertirles de los peligros y declararles cosas venideras”. La contestación dada fue que sí, que el registro oficial muestra que ha habido tal profeta:

IDENTIFICANDO AL “PROFETA”

Estas preguntas pueden contestarse afir­mativamente. . ¿Quién es este profeta?

Este “profeta” no era un solo hombre, sino que era un cuerpo de hombres y mujeres. Era el grupito de seguidores de los pasos de Jesucristo, que se conocían en ese tiempo como Estudiantes Internacionales de la ‘Bi­blia. Hoy se les conoce como testigos cris­tianos de Jehová. Todavía están procla­mando una advertencia, y se han unido a ellos y los han ayudado en su obra comi­sionada centenares de miles de personas que han escuchado su mensaje con convencimiento.
Por supuesto, es fácil decir que este gru­po actúa como “profeta” de Dios. Otra cosa es probarlo. La única manera en que se puede hacer esto es repasando el regis­tro. ¿Qué muestra éste?

El “registro” merece ser revisado. Que éste revela errores es un hecho que hasta las oficinas centrales de la organización admitirán. Una mañana en 1980, mientras presidía en la consideración del texto diario en la casa Betel en Brooklyn, el presidente de la Sociedad, Fred Franz, contó a la familia de las oficinas principales sus recuerdos de las expectativas que tenían con relación al 1925, predicho como el tiempo para la “restauración de todas las cosas” en el milenio. El citó al Juez Rutherford como habiendo dicho luego, con relación a sus predicciones: ” Sé que hice el asno” (o, como se diría por lo común en español, “Sé que he hecho el ridículo”).1
La organización, sin embargo, trata estos errores como mera evidencia de la imperfección humana y además, como evidencia del gran deseo y entusiasmo de ver las promesas de Dios realizadas.
Yo creo que la “información disponible” muestra que es algo más que eso. Una cosa es que un hombre haga un “asno” de sí mismo por querer ver suceder algo y otra es que este mismo hombre inste a otros a compartir su punto de vista, y luego los critique si ellos no lo aceptan hasta el grado de poner en tela de juicio la fe que tienen o impugnar sus motivos si no ven el asunto tal como él lo ve.
Aún más serio es que esto se haga por una organización que se representa a sí misma como el vocero nombrado de Dios para toda la humanidad-y hacerlo reiteradamente, no por unos días o meses, sino por años, aún décadas, a nivel mundial. La responsabilidad por el resultado de ello no se puede echar a un lado levemente diciendo, “Pues, nadie es perfecto”
Nadie lo es, pero cada uno de nosotros cargara con la responsabilidad de lo que hace. Y en especial cuando nuestras acciones afectan dramáticamente algo tan personal e importante como lo es la relación de otros para con Dios.
No es menos serio cuando un grupo de hombres está dividido en su punto de vista sobre las predicciones relacionadas a una fecha, y al mismo tiempo les presenta a sus adherente s la apariencia de confianza unida y acuerdo unánime, animándolos a no vacilar en su confianza en tales predicciones.
Supongo que el haberme dado cuenta de la realidad de estos asuntos 1o he de acreditar también a mi experiencia en el Cuerpo Gobernante. Durante, más o menos, los primeros veinte años de mi asociación activa con los Testigos de Jehová, lo que tenía era, a 1o sumo, una idea vaga de los errores en las predicciones pasadas y sencillamente no le daba gran importancia al asunto. No me interesaba la literatura que atacaba nuestras enseñanzas sobre este punto. Desde los últimos años del decenio de 1950 en adelante, ciertas publi­caciones de la Sociedad, como Los Testigos de Jehová en el propósito divino (una historia de la organización), y el libro publicado con el patrocinio de la Sociedad. La fe en marcha (Faith on the March), sí mencionaron estos fracasos, pero lo hicieron de una manera que los presentaba como de poca monta y yo los contemplé de ese modo.

1 Esta declaración de Rutherford se cita en La Atalaya del 10 de marzo de 1985 en una nota al pie de la página 28.

 

No fue sino hasta la última parte de los 1970 que me di cuenta de lo serio del asunto. Lo comprendí entonces, no por medio de la llamada “literatura de oposición”, sino precisamente por las publicaciones de la Watch Tower y por medio de Testigos activos y respetados, incluso algunos miembros compañeros en el Cuerpo Gobernante de los Testigos de Jehová.

1914 es la fecha de importancia crítica sobre la cual descansa una gran porción de la estructura doctrinal y autoritaria de los testigos de Jehová. Ellos sostienen hoy las siguientes creencias relacionadas con esa fecha:

Que en 1914 Jesucristo llegó a estar “presente,” de manera invisible a los ojos humanos, para comenzar un período de juicio de todos los que profesan ser sus seguidores y de todo el mundo.

Que en 1914 Jesucristo comenzó activamente su reinado sobre todo el mundo, su reino asumiendo el poder oficialmente.

Que 1914 marca el comienzo de los “últimos días” o el “tiempo del fin” predicho en la profecía bíblica.

Que la generación de personas que vivían en 1914 y que tenían la capacidad para entender lo que vieron ocurrir entonces, sería la generación que no pasaría “hasta que sucedan todas estas cosas,” incluyendo la destrucción del sistema existente de cosas.
Que tres años y medio después de 1914 (en 1918) comenzó la resurrección de los cristianos que estaban durmiendo en la muerte.

Que para, más o menos, el mismo tiempo (en 1918) los verdaderos seguidores de Cristo que vivían en ese entonces entraron en cautiverio espiritual a Babilonia la Grande, siendo puestos en libertad el año siguiente, 1919, Y que en este mismo tiempo Jesucristo los reconoció colectivamente como su “esclavo fiel y discreto.” su agencia aprobada para dirigir su trabajo y velar por sus intereses en la tierra, permaneciendo como su único canal para comunicar guía e iluminación a sus siervos por toda la Tierra.
Que a partir de ese tiempo en adelante, el trabajo de la “cosecha” final ha estado en progreso, resultando en una división de la gente en dos clases, “ovejas” y “cabras,” con salvación y destrucción como sus respectivos destinos.

Debilitar la creencia en el significado de la fecha fundamental de 1914 sería debilitar toda la superestructura doctrinal (mencionada arriba) que se funda en esa fecha. También debilitaría la pretensión al derecho de autoridad especial de parte de aquellos que actúan como el vocero oficial para la clase del “esclavo fiel y discreto.”
El remover esa fecha, como punto focal con tal significado, pudiera llevar al virtual desplome de toda la estructura doctrinal y autoritaria basada en ella. Así de importante es.

 

Aún así, pocos Testigos hoy día saben que por casi medio siglo ­desde 1879 hasta finales del decenio de 1920—las profecías basadas en fechas, publicadas en la revista Watch Tower (La Atalaya, inicial­mente llamada La Torre del Vigía) y publicaciones relacionadas, estaban esencialmente contrarias a todas las creencias arriba delineadas. Yo por mi parte no me di cuenta de esto hasta años relativamente recientes. Entonces descubrí que por cerca de cincuenta años el “canal” de la Watch Tower (La Torre del Vigia) había asignado tiempos y fechas diferentes a cada una de las cosas mencionadas, y que fue sólo el fracaso de las expectativas originales con relación a 1914 que llevó a asignar nuevas fechas a aquellos llamados cumplimientos de las profecías.
Como se consideró en el capítulo anterior, la investigación que tuve que hacer en conexión con el libro Ayuda para entender la Biblia (Aid to Bible Understanding) me hizo ver claro que la fecha de 607 antes de Cristo, usada por la Sociedad como fecha de la destrucción de Jerusalén por Babilonia, está contraria a toda la evidencia histórica conocida. Aún así seguí poniendo confianza en esa fecha a pesar de la evidencia, pensando que tenía respaldo en las Escrituras. Sin la fecha del 607 antes de Cristo, la fecha crucial de 1914 se pondría seriamente en tela de juicio. Tomé el punto de vista de que con seguridad la evidencia histórica estaba errada y así presenté mi argumento en el libro Ayuda.
Entonces, en 1977, un testigo de Jehová de Suecia, llamado Carl Olof Jonsson, envió a las oficinas principales en Brooklyn una cantidad enorme de material investigado por él, sobre cronología relacionada con la Biblia y sobre especulaciones en cronología. Jonsson era un anciano en la congregación y había estado activo con los testigos de Jehová por unos veinte años.
Habiendo tenido yo mismo experiencia en la investigación de la cronología, me impresionó cuan profundamente él había escudriñado el asunto, además de lo completo y apegado a los hechos de su presentación. Básicamente él trató de llamar la atención del Cuerpo Gobernante a lo débil del argumento cronológico de la Sociedad que lleva a la fecha del 1914, como el punto que marca el fin de los “tiempos de los gentiles,” mencionados por Jesús y registrado en Lucas 21:24 (llamado “los tiempos señalados de las naciones” en la Traducción del Nuevo Mundo).
Expresado en forma breve, se llega a la fecha de 1914 por el siguiente proceso:

 

En el capítulo cuatro de la profecía de Daniel, encontramos la expresión “siete tiempos,” aplicada allí al rey babilonio Nabucodo­nosor y al período de siete años de locura que éste había de sufrir.2 La Sociedad enseña que estos “siete tiempos” son profético s de algo mayor, esto es, el período de tiempo que abarca desde la destrucción de Jerusalén (que de acuerdo a la Sociedad tuvo lugar en 607 antes de Cristo) hasta el fin de los “tiempos de los gentiles,” y visto como refiriéndose al período durante el cual las naciones gentiles ejercen dominio “ininterrumpido” sobre toda la Tierra.
Los “siete tiempos” se interpretan como siete años, cada uno compuesto de 360 días. Siete multiplicado por 360 nos da 2,520 días. Sin embargo, se hace referencia a otras profecías donde se usa la expresión “un día por un año.”3 Utilizando esta fórmula, los 2,520 días se transformen en 2,520 años, que corren desde el 607 antes de Cristo hasta el año 1914 de nuestra era común.
Como se mencionó antes, las enseñanzas actuales de la Sociedad con relación al comienzo del reinado de Cristo, los “últimos días,” el comienzo de la resurrección y otros asuntos relacionados, están todas enlazadas a este cálculo. Pocos Testigos son capaces de explicar la complicada aplicación y combinación de textos envueltos, pero aceptan el producto final de este proceso y cómputos.

La mayoría de los testigos de Jehová creen que esta explicación que lleva a 1914 es más o menos peculiar a la organización de ellos, que fue inicialmente publicada por el primer presidente de la Sociedad, el Pastor Russell. La contratapa interna del libro de la Sociedad Los testigos de Jehová en el propósito divino contiene las siguientes declaraciones:

1870 Carlos Taze Russell comienza su estudio de la Biblia con un grupito de asociados

1877 Se publica “Tres mundos” [“Three Worlds”] que identifica a 1914 como el fin de los “tiempos de los gentiles”

La impresión aquí dada, como la que se presenta dentro del libro, es que la obra “Tres Mundos” (de la cual Russell actuó sólo como financiero de su impresión) fue la primera publicación que contenía esta enseñanza sobre 1914.

2 Daniel 4: 17. 23-33.

3. Números 14:34; Ezequie14:.6.

Predicciones y presunción 163

Esto era lo que yo creía, hasta que el material del anciano sueco llegó a la sede central. Entonces me di cuenta de cuántos datos se habían ignorado o encubierto por las publicaciones de la Sociedad.
En su obra Jonsson trazó primero la larga historia de especulación cronológica. Mostró que la práctica de aplicar arbitrariamente la fórmula de “un año por un día” a diferentes períodos encontrados en la Biblia fue inicialmente usada por rabinos judíos en el primer siglo de nuestra era común. En el siglo noveno, una “serie extensa de rabinos judíos” comenzó a hacer cálculos y predicciones, usando esta fórmula de día = año en conexión con los períodos de 1,290, 1,335 Y 2,300 días que se encuentran en la profecía de Daniel, en cada caso aplicando sus resultados al tiempo del aparecimiento del Mesías.4
Entre profesos cristianos, esta práctica asomó por primera vez en el siglo doce, comenzando con el abad católico romano, Joachín de Fiore. No solamente los períodos de días encontrados en las profecías de Daniel, sino también los períodos de 1,260 días mencionados en Revelación 11:3, y 12:6, se interpretaron ahora utilizando el método de “un año por un día.” A medida que pasó el tiempo, una extraordinaria sucesión de fechas se estableció por diferentes intérpretes, fijándose sus predicciones en el año 1260, luego 1360 y más tarde algunas fechas en el siglo dieciséis. Cambios y nuevas interpretaciones se hacían necesarias, con regularidad al pasar una fecha tras otra sin tener lugar el evento predicho.
En 1796, George Bell, escribiendo en una revista londinense, predijo la caída del “Anticristo” (de acuerdo a su parecer, el Papa). Esto iba a suceder en “1797 o 1813,” su predicción se basaba en una interpretación de los 1,260 días, pero usando un punto de partida diferente al de otros intérpretes (algunos comenzaban a contar desde el nacimiento de Cristo, otros desde la caída de Jerusalén, otros desde el comienzo de la Iglesia Católica). La predicción de Bell se escribió durante la Revolución Francesa. No mucho después de haberla formulado, un evento chocante ocurrió–el Papa fue hecho cautivo por las tropas francesas y forzado a irse en exilio.
Muchos vieron esto como un cumplimiento extraordinario de profecía bíblica, y 1798 se aceptó por ellos como el fin de los proféticos 1,260 días. De aquí se desarrolló el punto de vista de que el siguiente año, 1799, había de marcar el comienzo de los “últimos días.”

4 Daniel 8:14; 12: 11, 12. Desde entonces el texto completo de la investigación de Carl Olor Jonsson se ha publicado bajo el título Los tiempos de los gentiles reconsiderados (Lethbridge: Hart Publishers, 1983; segunda edición, Commentary Press, 1986).

 

Trastornos adicionales en Europa produjeron un torrente de nuevas predicciones. Entre los pronosticadores, hubo un hombre en Inglaterra llamado John Aquila Brown. A comienzos del siglo diecinueve, él publicó una explicación de los 2,300 días de Daniel, capítulo 8, en la cual mostraba que éstos habían de terminar en 1844 de nuestra era común. Tal punto de vista fue adoptado por William Miller, el pionero americano del movimiento segundo adventista.

Veremos a ver cómo dichos cálculos más tarde llegaron a jugar un papel en la historia de los testigos de Jehová.

John Aquila Brown desarrolló otra explicación que está íntima­mente relacionada al año 1914 tal como esa fecha figura en las creencias de los testigos de Jehová. ¿De qué manera?
La evidencia señala que Brown fue quien dio origen a la inter­pretación de los “siete tiempos” de Daniel capítulo 4, o sea, la interpretación que produce los 2,520 años por medio de la fórmula de día = año.
Brown publicó esta interpretación por primera vez en 1823 y su método convirtió los “siete tiempos” en 2,520 años exactamente de la misma manera que encontramos hoy en las publicaciones de la Watch Tower.
Esto fue veintinueve años antes del nacimiento de Carlos Taze Russell, cuarenta y siete años antes de que él comenzara su grupo de estudio bíblico y más de medio siglo antes de que el libro “Los tres mundos” apareciera.
Yo desconocía esto completamente hasta que leí el material enviado a la Sociedad desde Suecia.
John Aquila Brown, sin embargo, comenzó a contar el período 2,520 años desde el 604 antes de Cristo, y por lo tanto este período terminaba en 1917 de la era común. Él predijo que en ese entonces “la gloria plena del reino de Israel sería perfeccionada.”
¿De dónde, pues, proviene el origen del énfasis en la fecha de 1914?

Después del fracaso de las expectativas relacionadas con el año 1844, ocurrió una división en varios de los grupos de los segundo-adventistas, la mayoría de los cuales propuso nuevas fechas para el regreso de Cristo. Uno de estos grupos se formó alrededor de N. H. Barbour de Rochester, Nueva York.

 

Barbour estudió el trabajo de John Aquila Brown, adoptó mucho de su interpretación, pero cambió el punto de inicio de la cuenta de los 2,520 años al 606 antes de Cristo, y llegó al año 1914 de nuestra era común. (En realidad esto es un error de cálculo puesto que abarca solo 2,519 años.)
Barbour publicó una revista para sus simpatizantes segundo adventistas, titulada al principio The Midnight Cry (El clamor de medianoche), y luego The Herald oithe Morning (El heraldo de la mañana). Más abajo, encontrarán algunas citas tomadas de las páginas de El heraldo de la mañana de julio del 1878, año antes de la publicación del primer número de la revista Watch Tower (La Torre del Vigia). Note en el facsímile de la portada (en la página siguiente) que en la esquina inferior derecha aparece la leyenda: “‘Tiempos de los gentiles’ terminan en 1914.”
Esta fotocopia de la portada se hizo de una revista mantenida en el archivo en la sede central en Brooklyn, pero no disponible para uso general. La existencia de ésta muestra que algunas personas en la sede central tenían que haber sabido que la revista Watch Tower (La Torre del Vigía) claramente no fue la primera en publicar y abogar por la fecha de 1914 como el fin de los tiempos de los gentiles. La realidad es que la enseñanza fue adoptada de la publicación segundo adventista de N. H. Barbour.
Se puede notar además que para ese tiempo, julio de 1878, C. T.
. Russell había llegado a ser “editor asistente” de la revista segundo adventista, El heraldo de la mañana. Russell mismo explica cómo fue que él llegó a estar asociado con N. H. Barbour y cómo llegó a adoptar la cronología de éste, mucha de la cual, incluyendo la interpretación de los “siete tiempos” de Daniel capitulo 4, Barbour, a su vez, había adoptado de John Aquila Brown. La explicación de Russell se publicó en el número del 15 de julio de 1906 de la Watch Tower.

Era cerca de enero de1876 cuando mi atención fue atraída al tema del tiempo profético, como se relaciona con estas doctrinas y esperanzas. Sucedió de esta manera: Recibí un periódico llamado El heraldo de la mañana, enviado por su editor Sr. N. H. Barbour. Cuando lo abrí, lo identifiqué inmediatamente como de los adventistas por el dibujo en la portada. . . Pero júzguese mi sorpresa y alegría, cuando me di cuenta, por el contenido, que los ojos del editor se estaban abriendo en temas que por algunos años habían regocijado grandemente nuestros corazones aquí en Allegheny–que el objeto del regreso del Señor no es para destruir, sino para bendecir a todas las familias de la Tierra, y que su venida sería como la de un ladrón, y no en la carne, sino en forma espiritual, invisible a los hombres; y que el recogimiento de su iglesia y la separación del “trigo” de la “cizaña” progresaría a fines de esta edad sin que el mundo estuviera consciente de ello.
Me regocijé al darme cuenta que otros estaban llegando a la misma posición adelantada, pero también me asombré al encontrar una declaración, presentada con toda cautela, al efecto de que el editor creía que las profecías indicaban que el Señor ya estaba presente en el mundo (no visto sino invisible) y que el trabajo de la cosecha del trigo estaba para comenzar-y que este punto de vista estaba justificado por las profecías cronológicas, que hacía unos meses él pensaba que habían fallado.

Aquí había algo nuevo que considerar: ¿Sería posible que las profecías cronológicas, que por tanto años yo había despreciado, debido a su mal uso por los adventistas, tuvieran el propósito de indicar el tiempo en que el Señor estaría presente invisiblemente para establecer su reino?-algo que vi claramente que no se podía saber de otro modo. Parecía, hablando sin exagerar, algo razonable, algo muy razonable, esperar que el Señor_ informaría a su pueblo acerca del tema-en particular puesto que él había prometido que los fieles no serían dejados en la oscuridad con el mundo, y que, a pesar de que el día del Señor había de venir sobre todos los demás como ladrón en la noche (furtivamente, sin anunciarse), no sería así con los santos vigilantes y diligentes.
Recordé algunos argumentos usados por mi amigo Jonas Wendell y otros adventistas para probar que el 1873 presenciaría la quema del mundo. etc.- demostrándose por la cronología del mundo que seis mil años desde Adán terminaron con el comienzo del 1873 – y otros argumentos tomados de las Escrituras en supuesto acuerdo. ¿Sería posible que estos argumentos de cronología que yo había pasado por alto como no dignos de atención, contuvieran una verdad importante que ellos habían aplicado mal?

Nótese que Russell declara que hasta este momento no tenía ninguna estima por las profecías basadas en cronología, que hasta las había “despreciado.” ¿Qué hizo entonces?
Ansioso por aprender, de cualquier fuente, fuera lo que fuera que Dios tenía para enseñar, escribí en seguida al Sr. Barbour, infor­mándole que yo estaba de acuerdo en otros puntos y deseaba saber en particular ¿por qué, y sobre cuál evidencia en las Escrituras, él sostenía que la presencia de Cristo y la cosecha de la era del evangelio estaban para comenzar a partir del otoño del 1874? La contestación mostró que mI conjetura era correcta, a saber: que los argumentos en cuanto al tiempo y cronología, etc., eran los mismos usados por los segundo adventistas en 1873, y se explicó que el Sr. Barbour y el Sr. J. H. Paton de Míchigan, un colaborador suyo, habían sido segundo adventistas activos hasta ese tiempo; y que, cuando la fecha de 1874 pasó sin que el mundo fuera quemado, y sin ellos ver a Cristo en la carne, por algún tiempo ellos quedaron aturdidos. Habían examinado las profecías cronológicas las cuales aparentemente pasaron sin cumplirse, y ellos no habían podido discernir ningún defecto, habiendo empezado a preguntarse si era correcto el tiempo pero incorrecta la interpretación.,-si no era posible que los conceptos de la restitución y de bendiciones para el mundo, los que yo y otros estábamos enseñando, eran las cosas que se habían de esperar. Parece ser que no mucho después de la desilusión del 1874, un lector de El heraldo de la mañana, que tenía un ejemplar del Diaglotón, notó algo en éste que encontró peculiar-vio en Mat. 24:27, 37, 39, la palabra, que en nuestra versión común se traduce venida, se traducía allí presencia. Esta era la clave; y siguiéndola, habían sido guiados a través del tiempo profético hacía el punto de vista correcto con relación al objeto y manera del regreso del Señor. De manera contraria, yo había sido conducido al punto de vista correcto en cuanto al objeto y manera del regreso de nuestro Señor y luego al examen del tiempo para estas cosas, como fue indicado en la Palabra de Dios. Así que Dios a menudo guía a sus hijos desde diferentes puntos de partida de la verdad; pero donde el corazón es sincero y confiado, el resultado tiene que tener el efecto de atraer a todos aquellos al mismo punto.
No obstante no había libros u otras publicaciones que expusieran las profecías cronológicas tal como se comprendieron, así que le pagué los gastos al Sr. Barbour para que viniera a verme a Filadelphia (donde tenía yo unos negocios que atender en el verano de 1876), para que me mostrase cabalmente y con las Escrituras, si le era posible, que las profecías indicaban al 1874 como la fecha en que la presencia del Señor y “la cosecha” habían comenzado. El vino y la evidencia me satisfizo. Siend2 yo una persona de convicción positiva y consagrado plenamente al Señor, en seguida vi que los tiempos especiales en que vivimos poseen una importancia que afecta nuestro deber y nuestro trabajo como discípulos de Cristo; que, estando nosotros en el tiempo de la cosecha, el trabajo de la cosecha tenía que efectuarse; y que la verdad presente era la hoz que el Señor quería que usáramos para ‘efectuar entre sus hijos el trabajo del recogimiento y de la siega.
Así que la visita del segundo adventista, N. H. Barbour, cambió la opinión de Russell con relación a las profecías cronológicas.

 

Russell llegó a ser un editor asistente en la revista de Barbour, El heraldo de la mañana. Desde este tiempo en adelante, las profecías cronológicas formaron una parte prominente en los escritos de Russell y de la revista The Watch Tower (La Torre del Vigía) que poco después él fundó.5
La interpretación de los “siete tiempos” y la fecha de 1914 que Russell adoptó estaban completamente enlazadas con la fecha de 1874, que había recibido importancia primaria de parte de Barbour y sus adherentes (1914 estaba todavía décadas en el futuro, mientras que 1874 acababa de pasar). Ellos creían que 1874 marcaba el fin de 6,000 años de historia humana y habían esperado el regreso de Cristo en ese año. Cuando el año pasó y nada sucedió, se sintieron desilusionados. Como lo muestra el material que se acaba de citar, un segundo adventista que contribuía a la revista de Barbour, llamado B. W. Keith, luego notó que cierta traducción del Nuevo Testamento, El Diaglotón Enfático (The Emphatic Diaglott), usó la palabra “presencia” en lugar de “venida” en los textos relacionados con el regreso de Cristo. Keith propuso a Barbour la idea de que Cristo sí había regresado en 1874 pero invisiblemente y que Cristo estaba ahora invisiblemente presente llevando a cabo el trabajo de juzgar.
Una “presencia invisible” es algo muy difícil de refutar. El caso es similar a que un amigo nos dijera que su madre fallecida le visita invisiblemente y le consuela, y que luego procuráramos probarle al amigo que esto no es realmente así.
A los segundo-adventistas asociados con Barbour el concepto de la “presencia invisible” les permitió así decir que ellos tenían, a pesar de todo, la “fecha correcta (1874) pero que habían esperado el acontecimiento incorrecto en esa fecha.”6 Esta explicación fue también aceptada y adoptada por Russell.
Hoy día más de cuatro millones de Testigos de Jehová creen y enseñan que la presencia invisible de Cristo comenzó en 1914. Muy pocos se dan cuenta que por casi cincuenta míos la Sociedad Watch Tower anunció y proclamó, en su papel de profeta, que dicha

5 Fue después de su reunión con Barbour que Russell escribió un articulo en The Bible Examiner (El escrutador de la Biblia) publicado por George Storrs. otro adventista. en el cual Russell presentó la fecha de 1914 que Barbour había desarrollado. Como muchas de las revistas de los segundo adventistas, la revista que Russell comenzó incluía el término “Heraldo” en su título, Zion’ s Watch Tower and Herald of Christ’ s Presence (la cual presencia de Cristo se creyó que había comenzado en 1874).

6 La Watch Tower del 15 de julio, de 1906, citada antes. muestra que ellos sí usaron ese mismo argumento.

 

presencia invisible había empezado en 1874. Tan tarde como el 1929, quince años después del 1914, aun seguían enseñando esto.7
Los Testigos de Jehová, hoy, creen que Cristo comenzó oficial­mente la gobernación de su Reino en 1914. La Watch Tower enseñó por muchas décadas que esto había tenido lugar in 1878.8
Los testigos de Jehová, hoy, creen que los “últimos días” y el “tiempo del fin” comenzaron en 1914. La revista Watch Tower enseñó por medio siglo que los “últimos días” habían comenzado en 1799 (aceptando la interpretación de George Bell publicada en 1796).
Ellos creen hoy que la resurrección de los cristianos ungidos, que mm1eron a partir del tiempo de Cristo, comenzó a tener lugar en 1918. Por más de cuarenta años la Watch Tower enseñó que había comen­zado en 1881.
Su creencia actual es que desde y después de 1914, y en particular desde 1919 en adelante, el trabajo de la gran “cosecha” está llevándose a cabo, y que culminará con la destrucción del presente sistema y de todos aquellos que no hayan respondido a su predicación. Desde sus comienzos, la revista Watch Tower había enseñado, en lugar de esto, que la “cosecha” correría desde 1874 hasta el 1914, y que para 1914 la destrucción de todas las instituciones humanas de este mundo ocurriría.
La organización, hoy, localiza la caída de “Babilonia la Grande” (el “imperio mundial de religión falsa”) en 1919. Durante por lo menos cuatro décadas la Watch Tower lo asignó para 1878, con la completa destrucción de Babilonia indicada para 1914 o 1918.
¿A qué se debió el cambio en todas estas enseñanzas proféticas tan importantes, sostenidas por tantas décadas por tantas personas?
Fue lo mismo que sucedió con la larga serie de predicciones desde el siglo decimotercero en adelante: la falta de cumplimiento de las expectativas proclamadas.
Algunos quizás no se inclinen a poner mucho peso en esto, considerándolo una mera afirmación. Después de todo, casi ningún testigo de Jehová tiene acceso a los números antiguos de la Watch Tower y, aún hoy, cuando se discute la historia de la organización, las publicaciones de la Sociedad o ignoran o presentan sólo una vista parcial, y a veces alterada, de estas enseñanzas a favor de las cuales

7 Vea el libro Prophecy (Profecía), publicado en 1929, pp. 64, 65. La Atalaya del 1 o de enero de 1975, pp. 26,27, hace mención de esta creencia, pero no da ninguna indicación de que ésta continuó siendo enseñada después del 1914.
8 Este punto de vista comenzó a cambiar en 1922, en la asamblea de Cedar Point, ocho años después del 1914.

 

abogaron por tanto tiempo. Estas presentaciones no dan idea justa del ardor y la confianza con que estos puntos de vista se presentaron antes. .
La Atalaya hizo referencia al “registro oficial” de esta orga­nización que afirma llenar el papel de profeta en tiempos modernos. Consideremos pues una porción de la evidencia tomada de ese registro.
Repasando los números más tempranos de la revista The Watch Tower, desde 1879 en adelante, un rasgo notable es que ellos estaban esperando que acontecimientos mayores ocurrieran en ese mismo entonces. Aunque creían que el 1914 marcaría el fin de los “tiempos de los gentiles,” esa fecha no formaba parte dominante de su pensar. Ellos pensaban más en 1874 y la creencia de que Cristo ya había comenzado su presencia invisible y que había dado entrada al gobierno de su Reino. Por lo tanto ellos esperaban ser transferidos a vida celestial en un futuro muy cercano. Con este acontecimiento, la oportunidad de llegar a formar parte de la “novia de Cristo” termi­naría. Esperaban, además, que mucho antes del.1914 el mundo entraría en un período de gran dificultad, que empeoraría y se desarrollaría en un estado de caos y anarquía. Para el 1914 todo habría terminado y Jesucristo habría tomado control completo de los asuntos terrenales, su Reino reemplazando completamente todos los sistemas humanos de gobierno.
Esto se ilustra aptamente en el material que sigue, tomado del número de enero del 1881 de la revista Watch Tower:

Vemos también que no sólo son paralelas las cosechas de la era judía y la del evangelio en términos del punto de comienzo sino también en el período de duración; la de ellos, compuesta por un total de 40 años desde el tiempo del ungimiento de Jesús [al comienzo de su cosecha, el año 30 de la era común] hasta la destrucción de Jerusalén en el año 70. Asimismo la nuestra, habiendo comenzado en 1874 termina con el fin del “día de la ira” y el fin de los “tiempos de los gentiles,” 19l4-un período similar y paralelo de 40 años. Los primeros siete años de la cosecha judía se dedicaron especialmente a la recolección del trigo maduro de aquella iglesia; de ello tres años y medio formaron el tiempo cuando él estaba presente como el Novio y tres años y medio ocurrieron después que él había venido a ellos como rey y había entrado en su gloria, empero todo estaba bajo su supervisión y dirección.
Tal como Juan había dicho, él limpió su era, recogió su trigo y quemó la paja. De modo que aquí el paralelo se está cumpliendo:

 

Encontramos, [como se demostró anteriormente véase “La aurora de la mañana”] a la ley y a los profetas declarándolo presente al tiempo de la culminación de los “ciclos de Jubileo” en 1874. Y los paralelos nos muestran que fue entonces que la cosecha comenzó, y que el recogimiento de la novia a un lugar de seguridad, ocupará un paralelo de siete años, terminando en 1881. Empero, ¿cómo, cuándo y por qué tropezaron sobre Cristo los “domésticos de la casa”? Si logramos determinar esto nos debe dar una clave en cuanto a cómo, cuándo, y por qué la casa del evangelio tropieza, especialmente en vista del hecho de que en tantos particulares la obra finalizadora de esa edad es modelo exacto de esta edad.
_____________________________________________

Creemos que Cristo está ahora presente, en el sentido de que ha comenzado la obra de tomar para sí su gran poder y reinado. La obra comienza con la separación de la cizaña del trigo en la iglesia viviente y la asociación del trigo de todas las edades con él mismo en la autoridad de su reino. “Al que venciere, le daré que se siente conmigo en mi trono,” y “le daré autoridad sobre las naciones,” para continuar hasta que todas las cosas sean subyugadas bajo él. Parece apropriado, también, que la obra empezara así, tomando él para sí su novia y los dos llegando a ser uno.

La verdadera fecha de importancia fundamental para The Watch Tower (La Torre del Vigía) entonces era claramente 1874. Desde esa fecha Cristo estaba presente. En los próximos 40 años él completaría todo su trabajo de la cosecha. Debido a esta creencia se esperaba que eventos dramáticos sucedieran muy pronto, quizás en ese mismo año de 1881, como se arguye en el artículo suplementario titulado “¿Por cuánto tiempo, Oh Señor?” Note estos puntos:

“Esta es una pregunta que sin lugar a dudas muchos se hacen, i. e.: “¿Qué tan pronto vendrá nuestro cambio?” Muchos de nosotros hemos anticipado por años este cambio, y aún con gran placer pensamos en el tiempo cuando se nos recogerá para unimos con Jesús y lo veremos tal como él es. En el artículo concerniente a nuestro cambio, en el periódico de diciembre, expresamos la opinión de que está más cercano que lo que muchos suponían, y aunque no intentaríamos fijar nuestro cambio para ningún tiempo en específico, aún así proponemos mirar a algunas de las evidencias que parecen mostrar que la traslación o cambio de la condición natural a la espiritual, está para ocurrir en este lado o para el otoño de nuestro año de 1881. La evidencia de que nuestro cambio llegará para ese tiempo aumenta, debido a que hemos visto que el cambio a cuerpos espirituales no es la boda. Mientras pensábamos que la boda era el cambio y, sabiendo que desde 1878 había tres años y medio de favor especial para la iglesia nominal (ahora dejada desolada), no podíamos esperar traslación alguna en este lado de 1881, o sea durante estos tres años y medio. Pero ya que reconocemos que el entrar en las bodas consiste no solo de la preparación para el cambio (por medio de reconocer su presencia), sino que también incluye el cambio mismo, entonces son fuertes las evidencias de que vamos a entrar (o seremos cambiados) dentro del período mencionado, y éstas se prestan a investigación por todos los interesados. Aparte de alguna prueba directa de que nuestro cambio está cercano, el mismo hecho de que ahora entendamos la manera de este cambio, es evidencia de que estamos cerca del tiempo del cambio, porque la verdad es “aumento al debido tiempo” y se entiende sólo cuando es apropiado. Se recordará que después de la primavera de 1878 (cuando comprendíamos que Jesús había de aparecer como Rey) el tema de la santidad o del vestido de bodas, agitaba mucho. Y aparte del paralelo al fin de la edad judía, y el favor al tiempo demostrándose a la nación judía en ese tiempo, lo que implicaba la presencia del Rey, la consideración del vestido de bodas fue también prueba de lo correcto de la aplicación, puesto que “el Rey había entrado para ver a los convidados.” [Mat. XXII. 11.] y por tanto todos se interesaron en saber cuál era su posición delante de él. Pues viendo que la inspección de los convidados es la última cosa antes de nuestro cambio, la cual precede a las bodas, y todos estamos dando consideración ahora al cambio, parece que el tiempo para aquello está a la mano.
Presentaremos ahora lo que aducimos tomando en consideración los tipos y puntos proféticos que parecen indicar que la traslación de los santos y el cierre de la puerta a la llamada hacia arriba sucederá para el 1881″.

A esto, siguió argumentación detallada, poniendo énfasis en el otoño de 1881 como el posible tiempo para verlos transformados a vida celestial y además, como el tiempo ‘cuando la puerta-de oportunidad para llegar a ser un miembro de la novia de Cristo-sería cerrada.’ Esto sería 35 años antes del 1914 que para ellos era sencillamente un punto terminal, el tiempo en que todas las cosas finalizarían. …
La expectativa de que los cristianos ungidos de la “clase de la novia” experimentarían una transición a vida celestial para el otoño del 1881 obviamente no se materializó. A medida que los años pasaron, el período bajo consideración comenzó a ser alargado y 1914 empezó a recibir algo más de énfasis. Sin embargo aún se veía como el punto final, el tiempo cuando la eliminación de los gobiernos terrestres y la destrucción de la “cristiandad nominal” quedarían completadas, puesto que se creía que Cristo había comenzado a ejercer poder completo del Reino en 1878, como se muestra en el libro de Russell, El tiempo se ha acercado (The Time Is At Hand), publicado en 1889, página 239.

Asimismo ha resultado en esta cosecha: La presencia de nuestro Señor como el Novio y el Sej!;ador fue reconocida durante los primeros tres años y medio, desde 1874 de nuestra era común hasta 1878. Desde ese tiempo se ha hecho enfáticamente manifiesto que el tiempo vino en1878, cuando el juicio real comenzó en la casa de Dios. Es aquí que aplica Rev. 14:14-20, y nuestro Señor se trae ala vista como el Segador coronado. El añol878, siendo el paralelo de su toma de poder y autoridad en el tipo, claramente marca el tiempo para la actual toma de poder del Rey de reyes, por nuestro presente e invisible Señor-el tiempo para el asumir su gran poder del reino, que en la profecía se relaciona estrechamente con la resurrección de sus fieles seguidores, y el comienzo de la aflicción y la ira sobre las naciones. (Rev. 11:17, 18.)

NO RECONOCIERON EL TIEMPO DE SU VISITACION

LUCAS 19:44; MATEO 24:38, 39.
NUESTRO SEÑOR SE PRESENTA DESEMPEÑANDO TRES PAPELES—{COMO NOVIO,
SEGADOR Y REY.

JUAN 3:29; 4:35, 38; MATEO 21:5, 9,4; 2COR.11:2; REV.14:14, 15; 17:24.

UN MOVIMIENTO DE ADVENIMIENTO AL TIEMPO DEL NACIMIENTO DE JESUS, TREINTA AÑOS ANTES DE SU ADVENIMIENTO y UNGIMIENTO, COMO EL MESIAS. AL TIEMPO DE BAUTISMO, MATEO 2:1-16; HECHOS 10: 37, 38
LA PRESENCIA EN REALIDAD DEL
SEÑOR COMO NOVIO Y SEGADOR ­OCTUBRE DEL AÑO 29 DE NUESTRA ERA COMUN, EL PODER Y TITULO DE REY SE ASUMEN TRES AÑOS Y MEDIO MAS TARDE-EL AÑO 33 DE NUESTRA ERA COMUN.

UN MOVIMIENTO DE ADVENIMIENTO EN EL 1844, TREINTA AÑOS ANTES DEL TIEMPO VERDADERO DE SU
PRESENCIA, PARA DESPERTAR Y PROBAR A LA IGLESIA.
MATEO 25:2. LA PRESENCIA EN REALIDAD DEL SEÑOR COMO NOVIO Y SEGADOR­OCTUBRE DEL AÑO 1874 DE NUESTRA ERA COMUN. EL PODER Y TITULO DE REY SE ASUMEN TRES AÑOS Y MEDIO MAS TARDE—EL AÑO 1878 DE NUESTRA ERA COMUN.

LA PRIMERA OBRA DEL REY, EL JUICIO

LA CASA JUDIA NOMINAL ES RECHAZADA; EL TEMPLO LITERAL SE LIMPIA. MATEO 20: 18; 21:5-15; 23:37; 24:1. LA ENTERA DESTRUCCION DEL ESTADO JUDIO CONSUMADA EN 37 AÑOS DESDE SU RECHAZAMIENTO ó 40 AÑOS EL COMIENZO DE LA COSECHA – EL AÑO 70 DE NUESTRA ERA COMUN

LA CASA CRISTIANA NOMINAL ES RECHAZADA; EL TEMPLO ESPIRITUAL SE LIMPIA.-l PEDRO 4:17; REV. 3:16; MAL 3:2. LA ENTERA DESTRUCION DE LA CRISTIANDAD NOMINAL­, CONSUMADA EN 37 AÑOS DESDE SU RECHAZAMIENTO-ó 40 AÑOS DESDE EL COMIENZO DE LA COSECHA. EL AÑO 1914 DE NUESTRA ERA COMÚN

 

Aún después del comienzo de este siglo, en los tempranos 1900, el foco de atención permaneció básicamente sobre 1874 y 1878 como las fechas claves sobre las cuales giraba todo lo demás. Ellos ya estaban entrados en los “últimos días” desde 1799, entrados en el período de la “cosecha” desde 1874, Cristo había estado ejerciendo su poder real desde 1878 y la resurrección había comenzado entonces. El paso de los años no alteró las afirmaciones. Todas éstas se relacionaban con eventos invisibles, a diferencia de la predicción sobre la ‘traslación al cielo de los santos vivos’ esperada en 1881. Sin evidencia visible para desacreditadas, estas afirmaciones podían ser, y fueron, mantenidas.
Tres años antes de 1914, en 1911, la Watch Tower seguía procla­mando la importancia del 1874, 1878 y 1881. “Babilonia la Grande” había caído en 1878 y su “fin completo” vendría en octubre de 1914. Un ‘ajuste’ se hizo, sin embargo, con relación al “cerrar de la puerta” de oportunidad para llegar a ser parte de la clase del Reino celestial, anteriormente fechada para 1881. Ahora, en el siguiente material del número del 15 de junio de 1911, se les informó a los lectores de la Watch Tower que la “puerta” aún “estaba entreabierta”:
Notando estos paralelos encontramos a 1874 como el comienzo de la ‘cosecha’ y el recogimiento de los ‘escogidos’ desde los cuatro vientos de los cielos; 1878 como el tiempo en que Babilonia fue forma1mente rechazada, Laodicea vomitada—e1 tiempo del cual se dice, “Babilonia, ha caído, ha caído” Caído del favor divino. El paralelo en 1881 parece indicar que ciertos favores Aun se continuaron para con aquellos en Babilonia hasta esa fecha, a pesar del rechazo del sistema mismo; y desde esa fecha tenemos entendido que esa relación en ningún sentido ha sido ventajosa, sino que en muchas maneras ha sido de una desventaja inequívoca, de la cual se podría desligar persona alguna sólo con dificultad, ayudándole la gracia y verdad del Señor. Y en armonía con este paralelismo, octubre, 1914, presenciará el fin completo de Babilonia, “como si una piedra de molino fuera tirada al mar,” completamente destruida como sistema.
Regresando: Concedemos como razonable el deducir que el cierre de los favores para con el Israel natural representa el cierre del favor especial de esta edad del Evangelio, o sea., la invitación a la llamada de arriba; de modo que, nuestro entendimiento es que la “llamada” general y abierta en esta era para los honores del reino cesó en octubre 1881. Sin embargo. como ya ha sido mostrado en los ESTUDIOS DE LAS ESCRITURAS, hacemos una distinción entre el final de la “llamada” y el cierre de la “puerta”; y creemos que la puerta que conduce a formar parte de la clase del reino no está aún cerrada; que está entreabierta por un tiempo, para permitir que se echara fuera a los que habían aceptado ya la “llamada” y que habían fallado en cuanto a hacer uso de sus privilegios y oportunidades en sacrificio de si mismos, y permitir que otros entraran y tomaran las coronas de ellos, en armonía con Rev. 3:11. El tiempo actual, luego, desde 1881 hasta que la puerta de oportunidad para sacrificio en el servicio del Señor quede completamente cerrada, es un período de “zarandeo” en cuanto a todos los que están ya en el favor divino, en relación de pacto con Dios.

Eso se escribió en 1911, y la fecha del desenlace final, 1914, estaba ahora cercana. Con su llegada, terminaría la cosecha, los últimos días habrían alcanzado su culminación, las expectativas serían completa­mente realizadas. ¿Qué exactamente enseñaron las publicaciones de la Watch Tower que tendría lugar para el tiempo de la llegada del 1914?
El libro El tiempo se ha acercado (The Time is At Hand), publi­cado veinticinco años antes del 1914, en las páginas 76 y 77 delineó siete puntos, como siguen:
En este capítulo presentamos la evidencia bíblica que prueba que el fin completo de los tiempos de los gentiles, es decir, el fin completo de su arrendamiento a dominar, terminará en1914 de nuestra era común; y que esa fecha será el límite extremo del gobierno de nombres imperfectos. Y, se debe notar que si esto se demuestra ser un hecho firmemente establecido en las Escrituras, probará que:­
En primer lugar, que en esa fecha el Reino de Dios, para el cual nuestro Señor nos enseñó a orar, diciendo, “Venga tu Reino,” habrá obtenido control universal completo, y será ‘instalado,’ o firmemente establecido, sobre la tierra.
En segundo lugar, probará que él que tiene derecho para así tomar dominio estará entonces presente como el nuevo Regente de la tierra; y no solamente así, sino que también se probará que él ha de estar presente por un tiempo considerable antes de esta fecha; porque el derrocamiento de los gobiernos gentiles resulta directa­mente del desmenuzados él como un vaso del alfarero (Salmo 2:9; Rev. 2:27), y por el establecimiento de su justo gobierno en reemplazo de los gobiernos gentiles.
En tercer lugar, probará que algún tiempo antes del fin del 1914de nuestra era común el último miembro de la divinamente reconocida Iglesia de Cristo, del “sacerdocio real,” “del cuerpo de Cristo,” será glorificado con su Cabeza; porque cada miembro ha de reinar con Cristo, siendo coheredero con él en el Reino, y éste no se puede establecer” completamente sin la presencia de cada miembro.

 

En cuarto lugar, probará que desde ese tiempo en adelante Jerusalén no será pisoteada más por los gentiles, sino que se levantará del polvo del disfavor divino. a posición de honor; puesto que los “tiempos de los gentiles” serán cumplidos o completados.
En quinto lugar, probará que para esa fecha. o antes, la ceguera de Israel comenzará a desaparecer; porque su “ceguera parcial” había de durar sólo “hasta que la plenitud de los gentiles haya entrado” (Rom. 11:25), o, dicho de otro modo, hasta que el número pleno de entre los gentiles, quienes han de ser miembros del cuerpo o novia de Cristo. se hayan seleccionado.
En sexto lugar, probará que el gran “tiempo de calamidad cual no ha habido desde que las naciones son,” culminará en anarquía mundial; y luego los hombres aprenderán a quedar quietos. Y saber que Jehová es Dios y que él se exaltará sobre la tierra. (Salmo 46: 10.) La condición formada de las cosas expresadas en lenguaje simbólico, tal como las olas tempestuosas del mar, la tierra que se derrite las montañas que se tumben y los cielos ardientes que entonces pasarán, y los “nuevos cielos y nueva tierra” con sus bendiciones pacíficas comenzarán a reconocerse por la humanidad afligida y turbulenta. Pero el Ungido del Señor y su apropiada y justa autoridad se reconocerán primero por una compañía de hijos de Dios mientras éstos pasan a través de la grande tribulación-la clase representada por la m y la t en el “Cuadro de las edades” (véase también las páginas 235 a 239. del Vol. l.); más tarde, justamente a su cierre, se reconocerá por el Israel camal; y a lo último por la humanidad en general.
En séptimo lugar, probará que antes de esa fecha el Reino de Dios, organizado en poder, estará en la tierra y entonces golpeará y aplastará la imagen gentil (Dan.2:34 )-y completamente consumirá el poder de estos reyes. Su propio poder y dominio se establecerán tan pronto como desmenuza y dispersa por sus variadas influencias y agencias a los “poderes que mandan”-civiles y eclesiásticos-el hierro y la arcilla.

Estas declaraciones pertenecen a la edición anterior al 1914. Note como estas declaraciones fueron ‘ajustadas’ en la edición publicada después del 1914 (la de 1924). .
Como se puede notar en el material citado, la edición previa a 1914 claramente estableció que 1914 sería “el límite extremo del gobierno de hombres imperfectos.” Dijo que en esa fecha el Reino de Dios “habrá obtenido control universal completo, y que entonces será ‘instalado,’ o firmemente establecido, sobre la tierra”.

La edición posterior al 1914 encubre esto al decir:

“En este capítulo presentamos la evidencia bíblica que prueba que el fin completo del tiempo de los gentiles, es decir, el fin completo de su arrendamiento a dominar, será alcanzado en 1914; y que esa fecha verá la desintegración del gobierno de los hombres imperfectos. Y, se debe notar que si esto se demuestra ser un hecho firmemente establecido por las Escrituras, probará que:
En primer lugar, que en esa fecha el Reino de Dios para el cual nuestro Señor nos enseñó a orar, diciendo “Venga tu Reino,” comenzará a asumir control, y que poco después será “instalado,” o firmemente establecido, en la tierra, sobre las ruinas de las instituciones presentes”.

En el tercer punto, la edición previa a 1914 declaró que antes del fin en 1914 el último miembro del “cuerpo de Cristo” sería glorificado con su Cabeza. Aquí también la edición posterior al 1914 alteró la fraseología y eliminó toda referencia al 1914:

“En tercer lugar, probará que algún tiempo antes del completo derrocamiento el último miembro de la divinamente reconocida Iglesia de Cristo, del “sacerdocio real,” “del cuerpo de Cristo,” será glorificado con su Cabeza; porque cada miembro ha de reinar con Cristo, siendo coheredero con él en el Reino, y éste no se puede establecer completamente sin la presencia de cada miembro”.

Se ve entonces que en ediciones posteriores se hizo un esfuerzo para encubrir los fracasos más obvios de las declaraciones muy positivas hechas con relación a 1914, una vez que esa fecha pasó sin que las predicciones se cumplieran. Muy pocos Testigos de Jehová hoy tienen una idea de la magnitud de las pretensiones hechas en cuanto a ese año o del hecho de que ninguno de los siete puntos originales se cumplió como se había declarado. Hoy día esas expectativas reciben sólo mención somera en las publicaciones de la Sociedad; algunas son completamente pasadas por alto.9
De hecho, si uno leyera las publicaciones recientes de la Sociedad quizás llegaría a la conclusión de que Russell, el presidente de la Watch Tower, no habló específicamente con relación a lo que el 1914 definitivamente había de traer. Esas publicaciones dan la idea de que las grandes expectativas o las declaraciones dogmáticas fueron la responsabilidad de otros, es decir, de los lectores. Un ejemplo de esto

9 Así también con las alegaciones hechas acerca de los años 1878 y 1881, las cuales alegaciones, junto con aquellas acerca del 1799 y el 1874, fueron todas eventualmente descontadas como erróneas.

 

se encuentra en la historia oficial Los Testigos de Jehová en el propósito divino, página 53:

JUAN: No cabe duda de que durante este período muchos, llevados por su celo, fue­ron indiscretos en sus declaraciones en cuanto a lo que debería esperarse. Algunos trataron de” leer en la Watch Tower “decla­raciones que de hecho no se encontraban allí, y aunque a Russell le, era necesario llamar atención a que ciertamente habría un gran cambio al fin de los tiempos de los gentiles, él no obstante animó a sus lecto­res a mantener la mente abierta, espe­cialmente en cuanto al elemento tiempo.

Este libro cita trozos de la revista Watch Tower pero cuando éstos se examinan uno se da cuenta de que no respaldan las declaraciones hechas. La única que trata especifícamente de un “elemento de tiempo” es tomada de la Watch Tower de 1893, la cual dice

“Se están juntando nubes espesas de tormenta sobre el viejo mundo. Parece que una gran guerra europea es una de las posibilidades del futuro cercano. .”

Esto nada hace para probar la afirmación hecha; meramente confirma lo que otros escritos de Russell demuestran, a saber, que él definitivamente esperaba que problemas de carácter mundial habían de comenzar antes de la llegada del 1914, no más tarde del 1905 o el 1907, de acuerdo al material citado, y que el comienzo de estos problemas conduciría a la eventual destrucción de todos los gobiernos en la Tierra para la fecha limite del 1914.
Dos años antes de llegar el 1914, la Watch Tower sí urgió a los lectores a ejercer cierta precaución. El libro Los Testigos de Jehová en el propósito divino (página 54) cita las declaraciones de Russell en la Watch Tower de 1912 como sigue:

“Es seguro que hay cabida para pequeñas dife­rencias de opinión sobre este tema y nos corresponde darnos los unos a los otros la más amplia latitud. El permiso de poder a los gentiles puede terminar en octubre de 1914 o en octubre de 1915. y el periodo de contienda intensa y anar­quía “tal como nunca ha habido desde que hubo nación” puede ser o el fin cabal de los tiempos de los gentiles o el comienzo del reinado del Mesías. Pero nuevamente recordamos a todos nues­tros lectores que nosotros no hemos profetizado nada acerca del cierre de los Tiempos de los Gentiles en un tiempo de tribulación ni acerca de la época gloriosa que seguirá a esa catástro­fe después de un poco de tiempo. Sencillamente hemos puesto de manifiesto lo que dicen las Escrituras, dando nuestros puntos de vista res­pecto al significado de ellas y pidiendo que nuestros lectores juzguen, cada uno por si mis­mo, lo que significan. Para nosotros estas pro­fecías siguen teniendo el mismo significado. . . . Sin embargo, algunos quizás hagan declara­ciones positivas de lo que saben o de lo que no saben pero nosotros no nos entregamos a esto; sino que sencillamente declaramos que creemos de este modo o del otro, por tales o cuales razones”. 

Este es el cuadro, entonces, que la organización procura transmitir. Compare esto con otras declaraciones hechas en la Watch Tower y demás publicaciones; declaraciones a las cuales las publi­caciones actuales de la Sociedad no hacen la más mínima referencia. Pregúntese si es verdad que la responsabilidad por cualesquier declaraciones dogmáticas realmente descansa fuera de la Sociedad, si es justo decir que descansa sobre aquellos que “leyeron más de lo que el material decía,” introduciendo una certeza, con relación a lo que el 1914 traería, que éste no intentaba proyectar.
Del libro El tiempo se ha acercado (The Time Is At Hand), páginas 98 y 99), publicado en 1889, encontramos lo siguiente:

“Es cierto que es esperar mucho al declarar, como lo hacemos nosotros, que dentro de los próximos veintiséis años todos los gobiernos presentes serán derrocados y disueltos; pero vivimos en un tiempo especial y peculiar, en el “Día de Jehová,” en el cual los asuntos tienen una conclusión rápida; y está escrito, “Una obra acortada hará el Señor sobre la Tierra.” (Véase Vol. 1, capítulo xv.)
En vista de esta fuerte evidencia bíblica con relación a los tiempos de los gentiles, la consideramos una verdad establecida el que el fin de los reinos de este mundo, y el completo establecimiento del Reino de Dios, se realizarán y tendrán culminación para fines del 1914. Entonces la oración de la Iglesia, que cuenta desde la partida de su Señor-“Vénganos tu Reino”-será contestada; y bajo esa administra­ción sabia y justa, la Tierra entera se llenará de la gloria del Señor ­con conocimiento, y justicia, y paz. (Salmo 72:19; Isa. 6:3; Rab. 2:14); y la voluntad de Dios será hecha “sobre la tierra, tal como se hace en el cielo”.

Si usted dice, no solamente que algo es verdad, sino que es una “verdad establecida,” ¿no está en efecto diciendo que sabe que esto es así? ¿No es esto estarse ‘entregando a hacer declaraciones positivas’? ¿Si hay alguna diferencia entre la una y la otra, qué tan grande es esta diferencia? En la misma publicación, en la página 101, aparece esta declaración:

No se sorprendan, pues, si en capítulos siguientes presentamos pruebas de que el establecimiento del Reino de Dios ya ha comenzado, que está señalado en la profecía para comenzar a ejercer poder en 1878, y que la “Batalla del gran día de Dios Todopoderoso” (Rev.16: 14), que terminará en 1914 con el completo derrocamiento del presente dominio sobre la tierra, ya ha comenzado. La recolección de los ejércitos es claramente visible desde el punto de vista de la Palabra de Dios.
Si nuestra visión no queda obstruida por prejuicio, cuando logramos ajustar correctamente el telescopio de la Palabra de Dios podemos ver con claridad el carácter de muchos de los eventos que están por ocurrir en el “Día del Señor”-que estamos en medio de estos eventos, y que “el Gran Día de su ira ha llegado”.

Dos años después de haberse publicado este libro, en 1891, Russell publicó otro titulado “Thy Kingdom Come” (“Venga tu Reino”), y en la página 153 encontramos lo siguiente:

“La caída, las plagas, la destrucción, etc., predichas para venir sobre la Babilonia mística, se presagiaron por medio de la gran angustia y destrucción nacional que vinieron sobre el Israel carnal, y que terminaron con el completo derrocamiento de esa nación en el 70 de nuestra era común. Y el período de la caída corresponde también; puesto que desde el tiempo cuando nuestro Señor dijo, “Vuestra casa os es dejada desolada,” el 33 de nuestra era común, hasta el año 70 son 36 1/2 años. Y con el fin del 1914, lo que Dios llama Babilonia, y que los hombres llaman la cristiandad, habrá pasado, como ya se ha mostrado con la profecía”.

El año siguiente, 1892, en el número del 15 de enero, la Watch Tower declaró que la “batalla” final ya había comenzado, y que su fin vendría en 1914:

“Mientras que era una sorpresa agradable para nosotros (tomando en cuenta los informes sensacionales contrarios que tan frecuente­mente se publican) hallar la situación en Europa tal como aquí la describimos–en armonía con lo que las Escrituras nos habían guiado a esperar-no obstante, tan grande es nuestra confianza en la Palabra de Dios, y en la luz de la verdad presente que la alumbra, que no podríamos haber dudado de su testimonio comoquiera que fueran las apariencias. La fecha para la terminación de la “batalla” está definitivamente marcada en las Escrituras como siendo octubre del 1914. Ella está ya en progreso. su comienzo datando de octubre del 1874. Hasta ahora ha sido sólo una batalla de palabras y un tiempo para organizar las fuerzas-el capital, las fuerzas obreras, los ejércitos y las sociedades secretas.
Nunca antes había habido un tiempo de formar tantas alianzas como éste. No sólo las naciones se están aliando unas con otras para protegerse contra terceras, sino también varias facciones en las diferentes naciones se están organizando para proteger sus diversos intereses. Empero hasta ahora las varias facciones están meramente estudiando la situación, sometiendo a prueba el poder de sus opositores, y procurando perfeccionar sus planes y poder para el combate futuro, que muchos, sin el testimonio de la Biblia parecen darse cuenta es cosa inevitable. Otros se engañan a si mismos, diciendo, ¡Paz! ¡Paz! cuando no existe posibilidad de paz hasta que asuma control el reino de Dios, ordenando el que se haga la voluntad de El sobre la Tierra tal como se hace ahora en el Cielo.
Este carácter de la batalla debe continuar con grados variados de éxito para los implicados; la organización tiene que ser muy completa; y la lucha final será comparativamente corta, terrible y decisiva ­resultando en anarquía general. En sumo grado las convicciones de los grandes generales del mundo coinciden con las predicciones de la Palabra de Dios. Entonces, “¡Ay! del hombre que comience la próxima guerra en Europa; porque ésta será una guerra de exterminio.” Esta será fomentada no sólo por las animosidades nacionales sino además por resentimientos, ambiciones y rencillas sociales, y si no se trajera a su fin por el establecimiento del Reino de Dios en las manos de su escogido y la entonces glorificada Iglesia, la raza sería exterminada.-Mateo 24:22.

El siguiente breve artículo apareció en la Watch Tower en julio de 1894 y revela que ellos veían las condiciones de aquel tiempo como prueba clara de que el mundo estaba a punto de entrar en los estertores finales, con la última boqueada ocurriendo en 1914:

¿SE PODRA DEMORAR HASTA EL 1914?
Diecisiete años atrás la gente decía, con relación a los artículos sobre las profecías cronológicas presentados en la AURORA MILENIAL: Estos parecen razonables en muchos aspectos, pero de seguro cambios tan radicales no pueden tener lugar entre este momento y el cierre del 1914: si hubiera probado usted que éstos acontecerían de aquí a un siglo o dos, eso parecería mucho más probable. ¿Qué cambios han tenido lugar desde entonces y qué velocidad se gana diariamente? “Lo viejo rápidamente va pasando y lo nuevo está llegando. Ahora, en vista de los recientes problemas laborales y la amenazante anarquía, nuestros lectores están escribiendo para saber I si no sería posible que hubiera un error con la fecha del 1914. Ellos dicen que no ven como las presentes condiciones pueden durar tanto tiempo bajo tal tensión.
No vemos ninguna razón para cambiar las cifras calculadas-aún si quisiéramos no podríamos hacerlo. Nosotros creemos que éstas son fechas de Dios, no nuestras. Pero recuerden que la fecha del 1914 no es la fecha del comienzo sino la fecha del final del tiempo de angustia. No tenemos ninguna razón para cambiar nuestra opinión expresada en la presentación que aparece en la WATCH TOWER del 15 de enero de [18]92. Recomendamos que se la lean de nuevo”.

Es cierto que la palabra “opinión” se usa aquí, pero ¿qué tanto sentido tiene si al mismo tiempo se mete a Dios dentro del cuadro como quien respalda las fechas presentadas? ¿ Quién se inclinaría a dudar “las fechas de Dios”?
Hoy día, la organización diría que estos asuntos son periféricos y menores al compararse con lo que ellos presentan como una verdad mayor, a saber, que la Sociedad Watch Tower estuvo en lo correcto en lo relacionado con el comienzo del “fin de los tiempos de los gentiles” en 1914-que es, de hecho, la única creencia, con relación al año 1914, que aún retienen. Pero al decir esto ellos perpetran, tal vez, el mayor acto de falsa representación de todos. Porque el hecho es que lo único que se ha retenido es la frase, “el fin de los tiempos de los gentiles.” El sentido que ahora se le ha asignado a esta frase es totalmente diferente al sentido que se le había asignado por la Sociedad Watch Tower durante los cuarenta años conducentes al 1914.

Durante todos esos cuarenta años aquellos asociados con la Sociedad Watch Tower entendían que la llegada del “fin de los tiempos de los gentiles” quería decir el completo derrocamiento de todos los gobiernos terrestres, su eliminación total y su reemplazo por el gobierno del Reino de Cristo. Ningún gobierno humano había de permanecer. Recuerde las declaraciones en las páginas 98 y 99 del libro El tiempo se ha acercado, que decían, “dentro de los próximos veintiséis años [desde 1889] todos los gobiernos presentes serán derrocados y disueltos.” Que, “En vista de esta fuerte evidencia bíblica con relación a los tiempos de los gentiles, la consideramos una verdad establecida el que el fin de los reinos de este mundo, y el completo establecimiento del Reino de Dios, se realizarán y tendrán culminación para fines del 1914”.

 

Hoy día, el sentido asignado a la frase “fin de los tiempos de los gentiles” (o “los tiempos señalados de las naciones”) es bastante diferente. No es el fin verdadero del dominio de los gobiernos humanos como resultado de su destrucción por Cristo. Ahora se dice que es el fin de su “dominio ininterrumpido” sobre la tierra, la ‘interrupción’ siendo el resultado de Cristo haber asumido, invisiblemente, el poder del Reino y el haber comenzado El a reinar en 1914, dirigiendo su atención de ‘manera especial’ sobre la tierra (que es en efecto lo que antes se había enseñado con relación al 1874).
Debido a que se dice que esto ocurre en el dominio de lo invisible es difícil argumentar contra esta teoría. Ninguna consecuencia parece asignarse al hecho de que nada ha cambiado desde 1914 con relación al dominio de los gobiernos terrestres. Su “arrendamiento” para dominar ha expirado, se nos dice ahora, cancelado invisiblemente por el Rey invisible, y por lo tanto el “fin” de su tiempo señalado ha llegado.
Todo esto es como si por cuarenta años se proclamara que en cierta fecha en particular se expulsaría completamente al ocupante indeseable de una propiedad, que sería removido para siempre, y luego, cuando la fecha viene y se va, y el ocupante indeseable sigue allí como siempre, se procura descartar su presencia diciendo, “Bueno, yo cancelé su contrato de arrendamiento y en lo que a mi concierne es lo mismo como si él se hubiese ido. Además, ahora lo tengo más vigilado que nunca.”

Admitidamente, mientras más se acercó el 1914, más cautelosos se hicieron los pronósticos. Mientras que Russell había estado diciendo que la tormenta de problemas y la anarquía universal tendrían lugar antes de octubre del 1914, más tarde, en un número del 1904 de la revista dijo él:

ANARQUIA UNIVERSAL ———
INMEDIATAMENTE ANTES O DESPUES DE OCTUBRE, 1914 A.D.
Lo que parece a primera vista asunto trivial y no relacionado, ha cambiado nuestra convicción con relación al tiempo en que se ha de esperar la anarquía universal de acuerdo a los números proféticos. Ahora esperamos que la aflicción, que precederá las .bendiciones mileniales, ocurrirá después de octubre, 1914, A.D .-inmediatamente después, en nuestra opinión-“en una hora,” “súbitamente.” 10

10 La Watch Tower, 10 de julio de 1904.

 

Y, mientras que en 1894, él había afirmado que los números presentados eran “fechas de Dios, no nuestras,” en la edición del 10 de octubre de 1907 de la Watch Tower-siete años antes del 1914–dijo:

“Un querido hermano pregunta, ¿Podemos estar absolutamente seguros que es correcta la cronología presentada en los DAWN­ STUDIES [Estudios de la Aurora Milenial]?-¿que la cosecha comenzó en A. D. 1874 Y que terminará en1914 en una tribulación de carácter mundial que derrocará a las presentes instituciones y que será seguida por el reino de justicia del Rey de gloria y su novia, la Iglesia?
A esto contestamos, como frecuentemente 1o hemos hecho antes en las AURORAS y la [WATCH] TOWER y oralmente y por carta, que nunca hemos afirmado que nuestros cálculos son infaliblemente correctos; nunca hemos afirmado que éstos eran conocimiento, ni basados en evidencia indisputable, hechos, conocimiento; nuestras afirmaciones han sido siempre que éstos se han basado en fe”.

Este mismo artículo, sin embargo, pasaba a implicar que aquellos que dudaban de tales cálculos fallaban en su fe. Dice:

Les recordamos otra vez que los puntos débiles en la cronología son suplementados por varias profecías que están entrelazadas con éstos de manera tan extraordinaria que fe en la cronología casi llega a ser conocimiento de que ella es correcta. El cambio de un solo año sacaría los paralelos hermosos de su completa armonía; ya que algunas profecías se cuentan a partir del período antes de Cristo y algunas de después de Cristo, y algunas dependen de ambos períodos. Creemos que fue la intención de Dios que esas profecías se entendieran “al tiempo oportuno”; creemos que las entendemos ahora-y que nos hablan a través de esta cronología. ¿No sellan, pues, las profecías esta cronología? Ellas la sellan en conexión con la fe pero no sin ella. Nuestro Señor declaró, “El sabio entenderá”; y él nos dijo que “Vigiláramos” de modo que supiéramos; y es esta cronología lo que nos convence (a los que por fe pueden recibirla y que sí la reciben) que la Parábola de las Diez Vírgenes está ahora en proceso de cum­plimiento que su primer grito se escuchó en 1844 y el segundo grito, “Miren, el novio”-presente-fue en 1874″.

¿Cuán beneficioso es -o, en cuanto a eso, cuánta humildad demuestra-el reconocer falibilidad mientras que al mismo tiempo se implica que sólo aquellos que aceptan los puntos de vista de uno están mostrando fe, que sólo éstos están entre ‘los sabios que entenderán’? Lógicamente ¿no quedarían clasificados juntos con las “vírgenes necias” de la parábola aquellos que no prestaran atención a los “gritos” del 1844 y del 1874?
Anteriormente el mismo artículo había dicho:

“Los tiempos y las sazones de Dios se dan de tal manera que son convincentes so1o a aquellos que, por conocer a Dios, están capa­citados para reconocer sus métodos característicos”.

Así que, si alguien expresaba dudas acerca de la cronología de la Sociedad, sutilmente se ponía en tela de juicio la mismísima calidad de su relación con Dios junto con su fe y sabiduría. Esta es una forma de intimidación intelectual, práctica que aumentó de gran manera una vez que el 1914 pasó sin verse cumplidas las expectativas anunciadas mundialmente.