“Pues ¿quién es el que te distingue? ¿Qué tienes que no lo hayas recibido?  Y, si lo has recibido, ¿a qué gloriarte cual si no lo hubieras recibido?”

– 1 Corintios 4: 7, Biblia de Jerusalén.

El fundador y primer editor de la revista La Atalaya, Charles Taze Russell, no ignoraba el cambio histórico producido en la congregación cristiana primitiva que pasó de una sencilla hermandad original a una religión institucional con una estructura de autoridad centralizada.

Por aquel entonces quienes sostenían su revista no eran conocidos como “Testigos de Jehová”, sino simplemente como “Estudiantes de la Biblia”. Las congregaciones (que entonces se llamaban “ecclesias“) eran autónomas y, primero la de Pitsburgo y posteriormente la de Brooklyn, que el propio Russell presidió, fueron consideradas meramente como modelo a seguir o no de acuerdo a elección. 1

Muy al comienzo en su publicación, de hecho dos años después del primer número, la Atalaya presentó una visión de la congregación cristiana como establecida por Jesucristo. Bajo el título “La Ekklesia” (término griego para congregación) un artículo de 1881 mostraba que Russell no tenía reparos en utilizar el término “organización”. En un lugar dice de los primeros cristianos que “estaban organizados y unidos como miembros de una sociedad, y como tal, tenían leyes y gobierno, y consecuentemente, una cabeza o autoridad reglamentaria reconocida”. Eso podría parecerse mucho al concepto de organización defendido por la sociedad Watch Tower hoy en día. Sin embargo, lo que él dice en esa ocasión es algo muy diferente.

En ningún sitio indica que los cristianos habían de estar bajo la dirección y el control de una administración terrestre centralizada o bajo autoridad humana alguna, algo que exija de ellos sumisión. Los vínculos de unión de ellos no eran ataduras de organización. Su unidad no estaba basada en una forma de organización legalista y sumisión a la misma. La ley que los regía no tenía reglamentaciones organizacionales. Era una organización ajena al mantenimiento de listas terrenales de nombres. La ausencia del concepto de una estructura de autoridad terrestre es total. Esto es lo que dijo el presidente de la Watch Tower en 1881:

“Ellos estaban organizados y unidos como miembros de una sociedad, y como tal, tenían leyes y gobierno, y consecuentemente, una cabeza o autoridad reglamentaria reconocida. Los vínculos eran vínculos de amor e interés común. Puesto que todos estaban bajo la capitanía de Jesús, las esperanzas y temores, las alegrías y tristezas y los intereses de cada uno eran los de los demás; de esta manera tenían una unión de corazón mucho más estrecha de lo que es posible lograr con una unión basada en cualquier credo de hechura humana. Así su organización era la del Espíritu; la ley por la que cada uno se regía era el amor y todos estaban de una manera global bajo la obediencia de la “ley del Espíritu”, tal como fue expresado en la vida, los hechos y las palabras de su Señor. Su gobierno era la voluntad de aquél que dijo: “Si me amáis, guardad mis mandamientos“.

“De manera que vemos que la congregación primitiva estaba organizada, gobernada y en perfecta unidad y armonía bajo la gobernación o liderazgo de Jesús. Esta organización de la iglesia contrasta con lo que en la actualidad quiere ser una continuación de la misma: las diversas organizaciones sectarias que agrupan a sus miembros bajo unos credos o dogmas propios (muchos de ellos meramente atractivos) y cada una con sus propias leyes.

“Estas leyes proceden de sus líderes o legisladores; de manera que se ve claramente que esas iglesias de la actualidad tienen y reconocen como cabezas, o poderes para dirigir y establecer normas sobre ellos, a los antiguos fundadores de los diversos credos, siendo sus conferencias clericales, concilios, sínodos y presbiterios los que interpretan y hacen cumplir las “tradiciones de los mayores”, cosa que “anula la Palabra de Dios”. Estos asumen el puesto del verdadero cabeza de la iglesia, Jesús, y del verdadero maestro y guía de la verdad, el Espíritu Santo. Eso lo expresa el profeta Isaías (9:15).

. . . . . . . . . . . .

1 Ver Los Testigos de Jehová en el Propósito Divino, páginas 23-25.

“Eso nos lleva a nuestra segunda consideración: que todos los cristianos deberían unirse a esa organización. A la luz de lo que acabamos de describir como el tipo de iglesia que Jesús organizó, es evidente que si usted ha entregado toda su voluntad, talento, tiempo, etc. usted es reconocido por Jesús como seguidor, y miembro de la ekklesia o cuerpo del que él es la cabeza, cuyos nombres están inscritos en los cielos.

“De manera que estamos unidos a la iglesia de Jesús y nuestros nombres están inscritos como miembros consagrados. Pero uno puede decir: ¿debo sin asociarme a una organización terrestre, asumir algún credo y tener mi nombre inscrito en la tierra? No. Recuerde que Jesús es su modelo y maestro y ni en sus palabras ni en sus hechos encontrará justificación alguna para dotarse de credos y tradiciones de los mayores, que tienden a anular la palabra de Dios (Marcos 7:13) y ponerle bajo un cautiverio que impedirá su crecimiento en la gracia y el conocimiento, y contra el que Pablo advirtió: “Para ser libres nos libertó Cristo. Mantenéos, pues, firmes y no os dejéis oprimir nuevamente bajo el yugo de la esclavitud.” – Gálatas 5: 1.

“Pero alguien puede decir: si no es lo apropiado unirse a alguna de las iglesias nominales de la actualidad, ¿no sería bueno formar una organización visible propia? Sí; eso es lo que hemos hecho, una organización inspirada en la iglesia primitiva como modelo. Creemos que hemos vuelto a la primitiva sencillez:

“Jesús es el único cabeza y legislador para nosotros, el Espíritu Santo es nuestro único intérprete y guía hacia la verdad; nuestros nombres están inscritos en los cielos; todos nosotros estamos unidos por el amor y el interés común.

“Usted se pregunta ¿Cómo podremos conocernos unos a otros? Contestamos ¿No podríamos contribuir al conocimiento mutuo si manifestamos el Espíritu de nuestro Maestro en palabra y hechos, en forma y apariencia?. Sí, la fe viva, el amor verdadero, la gran mansedumbre, la sencillez como de niño unidos a la constancia y entusiasmo por la madurez, pone de manifiesto a los hijos de Dios, y no necesitamos de registro terrestre alguno para aquellos cuyos nombres están escritos en el libro de la vida del cordero.

Según la Atalaya, la verdadera organización de Cristo era diferente a todas las organizaciones religiosas existentes, cada una de ellas con su conjunto de enseñanzas que todos debían adoptar para ser reconocidos como miembros; con sus líderes que se agrupan en conferencias para establecer leyes peculiares, específicas para su organización y que imponen esas reglas a todos los fieles, de tal forma que “asumen el puesto del verdadero cabeza de la iglesia, Jesús, y del verdadero maestro y guía de la verdad, el Espíritu Santo”. Los publicadores de la Atalaya proclamaron su vuelta a la “primitiva sencillez” de la congregación del primer siglo, cuya organización era la del Espíritu, cuya ley era el amor, cuyo único gobierno era la voluntad de aquel que dijo: “si me amáis, guardad mis mandamientos”. Ellos estaban unidos, dijo la Atalaya, no por lazos de tipo organizacional y reglas de origen humano, sino por “el amor y el interés común”. El año siguiente, en abril de 1882, volvieron a afirmar que ellos no están sujetos a un “cercado” de credos dentro de cuyos límites se vean obligados a permanecer sus miembros y del que se excluya por expulsión a cualquiera que no asuma una serie de enseñanzas prescritas. No teniendo por aquel entonces un nombre concreto, ya que simplemente se referían a sí mismos como “Estudiantes de la Biblia”, esto es lo que proclamaban:

“P.- Permítame , por favor, saber por qué nombre se les llama, cuál es su denominación.

“R.- Somos estrictamente, no sectarios y, en consecuencia, no reconocemos ningún nombre sectario, creyendo con Pablo (lea 1 Cor. 3: 1.4) que donde uno dice yo soy de Pablo, yo de Apolos, o soy un bautista, o un metodista, etc., eso es una evidencia de espíritu carnal, en oposición al espíritu de Cristo. ¿Acaso murió Pablo o Apolos por nosotros? Siendo así, preguntémonos: ¿Fuimos bautizados en la iglesia Metodista, Presbiteriana, Bautista o cualquiera otra denominación?. De ser así, seríamos miembros de las mismas y seríamos reconocidos consecuentemente por esos nombres. Pero si hemos sido bautizados en un cuerpo o iglesia del que Jesús es la única y exclusiva cabeza, entonces somos miembros de ese cuerpo en particular y el único nombre correcto sería el suyo; la Escritura lo llama “la Iglesia de Cristo”, “Cristianos”, “Iglesia del primogénito “, cualquier denominación de tipo general.

“Volvemos a remarcar que la nuestra es una unión con una base bíblica cristiana. Por ejemplo: No tenemos un credo (cercado) que nos mantenga unidos o que mantenga a otros fuera de nuestra compañía. La Biblia constituye nuestra única regla y sus enseñanzas nuestro credo único y, reconociendo el carácter progresivo de la revelación de la verdad de las Escrituras, estamos preparados para añadir o rectificar nuestro credo (fe, creencias) a medida que se incrementa la luz sobre nuestras normas.

“Estamos en asociación con todos los cristianos en los que podemos reconocer el Espíritu de Cristo, y en especial con aquellos que reconocen la Biblia como la norma única. No se requiere, por tanto, que todos hayan de ver las cosas exactamente igual que nosotros para ser llamados cristianos; nos damos cuenta de que el crecimiento tanto en gracia como en conocimiento es un proceso gradual. Y no vemos razón para esperar que nadie, salvo los vigías de Sión, “vea ojo a ojo” (Isa. 52: 8) hasta que lo que es perfecto haya venido, cuando “lo imperfecto haya desaparecido”. (1 Cor: 13:10)

“Si todos los cristianos nos liberáramos de creencias preestablecidas y estudiáramos la Palabra de Dios prescindiendo de la influencia de organizaciones, se obtendría la verdad y el conocimiento y la verdadera asociación y unidad cristiana. El Espíritu del Cabeza impregnaría sin trabas a los miembros del cuerpo, y el orgullo sectario desaparecería.”

No tardó mucho, sin embargo, para que el razonamiento humano sugiriera algo más “práctico”. Surgió la cuestión en cuanto a si sería bueno tener una “organización seria, agresiva” (edificada, por supuesto, “de acuerdo con las Escrituras”) para llevar a cabo más eficientemente la predicación de las buenas nuevas. La Atalaya de marzo de 1883 presenta la pregunta y la respuesta:

“P.- ¿No sería una organización seria, agresiva (o secta) edificada de acuerdo con las Escrituras la mejor manera de divulgar y publicar las Buenas Nuevas?. Debemos tener compañerismo y solidaridad. La unión hace la fuerza. No son los que llevan a cabo escaramuzas el medio para ganar la guerra, sino los batallones disciplinados y fuertes”.

“R.- Creemos que una organización visible y la adopción de un nombre concreto tendería a que creciéramos en número y mostrarnos más respetables y con más aceptación ante el mundo. El hombre carnal puede ver que un cuerpo organizado, con un propósito definido, es algo más o menos poderoso; por tanto ellos tienen en consideración a las diversas organizaciones, de las que hemos salido en obediencia a la llamada del Maestro. Pero es difícil que entienda cómo un grupo de personas, sin organización visible, pueda llevar a cabo alguna cosa. Al observarnos, nos consideran un puñado de escaramuzadores dispersos, una “gente peculiar”, con ideas y expectativas muy peculiares, pero sin un interés digno de mención.

“Pero, aunque es imposible que el hombre carnal valore nuestra organización, porque no puede entender las cosas del Espíritu de Dios, creemos que vosotros podéis distinguir que la verdadera iglesia está organizada del modo más eficiente y dispuesta de la mejor manera posible para el trabajo.

“(Ver el plan de nuestra organización tal como se presentó en el número de Octubre bajo el tema “La Ekklesia”). El apóstol Pablo convoca a todos a la unidad en fe y propósito (Filipenses 3: 15-16 – Diaglott.). Todos los que están bajo el mismo espíritu pueden y, de hecho, llegan al conocimiento de la misma verdad. Bajo nuestro Capitán, todos los verdaderamente santificados, aunque pocos o muy distanciados físicamente, están íntimamente unidos por el Espíritu de Cristo en fe, esperanza y amor; y siguiendo las instrucciones del Maestro, se mueven en fuertes batallones para llevar a término su propósito. Pero tenga en mente que Dios no tiene en cuenta el número (Ver Judas 7 como ilustración).

“Reconociendo esa organización , que es por medio del Espíritu y no deseando que se parezca en nada a lo mundanal, que no puede ver ni entender eso, estamos dispuestos a soportar el reproche de ser gente peculiar. Siempre rechazamos el ser llamados por cualquier otro nombre que el de nuestro cabeza, cristianos, clamando continuamente que no puede existir división entre quienes de continuo están bajo su Espíritu y ejemplo como se nos da a conocer a través de su Palabra.

De esta forma, el concepto de que una poderosa organización visible fuera algo deseable fue descrito como el producto de una manera de pensar carnal, típico del “hombre carnal” que busca crecimiento en número, que admira la poderosa impresión que una organización visible, con su propia denominación, puede generar. También era algo propio del hombre no espiritual que “no podía entender cómo un grupo de gente, sin una organización visible pueda llevar a cabo alguna cosa”. La única organización a la que podían pertenecer, afirmaron aquellos estudiantes de la Biblia, era una espiritual, “no visible para el mundo“. Nada había que se pudiera “ir y ver” para impresionar a la gente con un esplendor y eficiencia organizacional, nada de fortaleza material, terrenos o edificios. En lugar de una unidad de tipo organizacional, era la unidad del espíritu lo que se proclamaba como el objetivo. Eran un pueblo decidido a liberarse de religiones nominales con organizaciones visibles. De modo que ¿podían ellos llamar a otros a hacer eso, si no lo hacían para sí mismos?.

Fue, por tanto, tendencioso el que la revista La Atalaya del 1 de Agosto de 1979, bajo el subtema “Organización Teocrática de Hoy“, citara de la Atalaya de Febrero de 1884, como si la cita hecha reflejara la visión existente en cuanto a organización que imperaba entre los testigos de Jehová. Note cómo la información (página 16) introduce la cita de tal forma que haga posible esa idea:

16 La congregación ya mencionada se esforzó solícitamente por probarse digna de ser la organización visible de Jehová y Su instrumento. Por eso se mantuvo libre de toda alianza con las organizaciones sectarias de la cristiandad, así como de las organizaciones políticas de este mundo. Expresándose al respecto, esa organización cristiana dijo, en el número de Febrero de 1884 de su revista oficial, la Watch Tower (ahora conocida en español como La Atalaya:

“Nuevos lectores de todas partes del país inquieren: ¿Qué nombres se dan ustedes? ¿Son ustedes “bautistas primitivos”? ¿Son “bautistas misionales”? ¿Son “universalistas”?¿Son “adventistas”? ¿Son metodistas primitivos? etc., etc. Varias veces hemos tratado de aclarar nuestra posición, y ahora nos esforzamos por hacer lo mismo de nuevo en pocas palabras.

“No pertenecemos a NINGUNA organización terrestre; por eso, si se menciona la lista entera de las sectas, debemos contestar: No, a cada una y a todas. Nos adherimos únicamente a esa organización celestial… ‘cuyos nombres están escritos en el cielo’ (heb. 12: 23; Luc. 10:20) Todos los santos que ahora viven, o que han vivido durante esta era, pertenecían a NUESTRA ORGANIZACIÓN DE LA IGLESIA: éstos son todos UNA SOLA Iglesia, y el Señor no reconoce a NINGUNA OTRA. Por eso, cualquier organización terrestre que estorbe en lo más mínimo a esta unión de santos está en oposición a las enseñanzas de la Escritura y opuesta a la voluntad del Señor: ‘que sean UNO’. (Juan 17:11)”.

En un intento por dar una interpretación anticipada a la declaración “NO pertenecemos a ninguna organización terrestre“, el escritor de la Atalaya del 1 de Agosto de 1979 presenta el hecho como si se refiriera únicamente a la separación de las organizaciones sectarias de la Cristiandad así como de las organizaciones políticas”. Ellos estaban separados de éstas, y ni tan siquiera se hace mención de la idea de “organizaciones políticas”; el que posteriormente el escritor de La Atalaya incluyera eso es simplemente introducir una “argucia” para despistar, desviando la atención del sentido real de las declaraciones. En la terminante declaración “NO pertenecemos a organización terrestre alguna”, el “NO”, claramente significa ninguna, no solamente las de carácter sectario, sino también la que ellos mismos hubieran fundado. Claramente enseñaban que poner en marcha tal organización, con su propia estructura de autoridad y su propia denominación sería crear una secta más. La única organización a la que pertenecían era la “organización celestial”, los nombres de cuyos miembros están escritos en el cielo.

El contexto lo aclara. En los párrafos que seguían y que el escritor de la Atalaya de 1979 no incluye, el artículo de 1884 contenía estos puntos:

“¿Por qué nombre puede ser llamada esa Iglesia? La respuesta es, por el nombre de su fundador, quien la instituyó, Jesucristo. Por lo tanto se trata de la “Iglesia de Cristo” o la “Iglesia de Dios”, fundada para Dios sobre la Roca de Cristo Jesús; o “Cristianos”, como fueron conocidos en los primeros tiempos. (Hechos 11:26; 26: 28, y 1 Pedro 4: 16). Pero, puesto que Pablo y los demás discípulos no fueron seguidores de las enseñanzas de Calvino, no fueron llamados Calvinistas; al no ser seguidores de las enseñanzas y ejemplo de Lutero, no fueron llamados Luteranos; pero por haber sido seguidores del UNICO ejemplo y de las enseñanzas de JESUCRISTO solamente, de ahí que gozosamente se reconocieran al ser llamados “Cristianos”.

¿Qué pensáis? ¿No estamos ocupados en lo fundamental para la unidad? Si se prescindiera de todos los credos de hechura humana, formularios y libros de oraciones, liturgias y nomenclaturas, y que todos los cristianos se agruparan bajo el único nombre de Cristo y con sencilla seriedad estudiaran SUS palabras bajo la dirección del Espíritu de Dios y las explicaciones proporcionadas por los escritos de los apóstoles, ¿habría serias diferencias de opinión en la Iglesia?

De manera que no importa cualesquiera nombres por los que puedan llamarnos; no reconocemos otro nombre que el “único nombre dado bajo el cielo y entre los hombres”, Jesucristo. Simplemente nos llamamos CRISTIANOS y no ponemos valla para separar de nosotros a cualquiera que crea en la piedra de fundamento de nuestro edificio mencionada por Pablo: “Que Cristo murió por nuestros pecados según las Escrituras”; y aquellos para quienes eso no esté suficientemente claro no tienen derecho al nombre de Cristiano”.

Esto pone de manifiesto que Russell y sus asociados no presentaron un punto de vista exclusivista, de manera que se considerasen a sí mismos como los únicos cristianos. Rechazaban la visión estrecha que negara la condición de Cristiano a personas de otras religiones debido a que no estaban dentro de algún “cercado” organizativo. A cualquiera que creyera en la verdad fundamental de que “Cristo murió por nuestros pecados según las Escrituras” no podían negarle el nombre de Cristiano.

Que ese es el significado de sus declaraciones queda patente en anteriores números de las revistas, algunos de los cuales han sido citados. Declaran una apertura hacia otros como seguidores “Cristianos” junto a ellos al decir “Estamos en asociación con todos los Cristianos en los que podemos reconocer el Espíritu de Cristo, y en especial, con quienes reconocen a la Biblia como la única norma. No exigimos, por tanto, que todos vean las cosas como nosotros para que sean llamados Cristianos, siendo conscientes de que tanto la gracia como el conocimiento es un proceso gradual”. 2 Quien escribió lo de la Atalaya de 1979, citando a la de 1884, con toda razón habría visto estas otras declaraciones. De ser así, sabría que el uso que estaba haciendo de la cita era engañoso, contrario a la realidad.

Esta actitud continuó tal como pudo verse una década después cuando La Atalaya del 15 de Septiembre de 1895 estableció con rotundidad la actitud hacia una organización humana. Respondiendo a preguntas de quienes buscaban consejo sobre la manera más provechosa para conducir reuniones de grupo, presentó lo siguiente como uno de los puntos iniciales:

(2) Cuidado con el asunto de “organización”. Es del todo innecesaria. Las normas de la Biblia son las

únicas que se necesitan. No pretender obligar la conciencia de otros y no permitir que otros hagan lo

mismo con la propia. Creer y obedecer hasta donde se puede entender la Palabra de Dios al día de

hoy, y continuar así creciendo día a día en gracia, conocimiento y amor. 3

Esas eran las primeras declaraciones, el posicionamiento inicial. ¿Cómo, entonces, tuvo lugar una metamorfosis tan marcada, que ha conducido a la posición casi opuesta que prevalece en la actualidad? En los años 1980s Ron Frye, un anterior superintendente de circuito y testigo de Jehová por 33 años, que había gastado “años de angustia” sobre las enseñanzas de la Watch Tower, como su autoridad, hizo una búsqueda intensiva sobre su validez. Contrastando el pasado con el presente, escribió:

Hoy, más de cien años desde que comenzó Russell, los Testigos están extraordinariamente mentalizados

hacia organización. La organización es siempre lo primero. En la Atalaya del 1 de Agosto de 1979, el

artículo “Fe en la Victoriosa Organización de Jehová” la expresión “organización teocrática” aparece

quince veces en tan sólo los once primeros párrafos. 4 Esta especie de hipnotizadora repetición la utiliza

constantemente la Sociedad con el fin de condicionar a los Testigos de Jehová a pensar que es incorrecto

para ellos cuestionar cualquier cosa que la Sociedad haya publicado como la verdad. En contradicción

con esta actitud hacia la organización, Russell y sus primeros asociados mantuvieron una postura

contraria a una organización terrestre.

En cuanto a lo que puede haber motivado dicha postura “anti organización terrestre” en esa primera etapa, Frye, continúa:

Ahora se puede entender el antagonismo que Russell tenía hacia las iglesias históricas. Después de todo,

él era un religioso independiente. Su grupito de seguidores carecían de una organización histórica.

Ellos trataban de minimizar la ausencia de historia, argumentando que Dios no tuvo una organización

terrestre (una monolítica congregación Cristiana), que no era esa la manera de actuar de Dios. De esa

manera los seguidores de Russell podrían desacreditar a sus propios ojos aquellas religiones que tenían

una historia terrenal y justificar la propia carencia de la misma.

Y, en conexión con este asunto, está sobradamente claro que Russell no creía que Dios tuviera en aquel

tiempo (una ‘organización de un esclavo fiel y discreto con 1800 años’) un canal terrestre de comunicación.

El no lo encontró ni tal cosa lo encontró a él. El y sus compañeros no estuvieron asociados a ninguna

organización y además desdeñaron, de hecho, a todas las demás organizaciones. Resueltamente

rechazaban la idea de que hubiera una organización terrestre visible a partir del Pentecostés con la que

hubiera que identificarse para poder servir a Dios.

Hoy sin embargo, cien años después, los descendientes del movimiento de los Estudiantes de la Biblia de

Russell argumentan, por el contrario, que se necesita pertenecer a una organización terrestre visible,

nominal, [asociada con] la Sociedad Watch Tower Bible & Tract. Esa no era la posición en los comienzos.

Al cambiar la situación, los testigos de Jehová cambiaron sus argumentos. Con la misma fuerza con la

que en un tiempo argumentaron contra cualquier tipo de organización ahora argumentan a favor de la

misma.

2 La Atalaya de Abril de 1882, páginas 71, 72.

3 Cuando se publicó el libro La Nueva Creación en 1909, continuaba el mismo punto de vista con respecto a organización. Decía, por ejemplo: “el ser miembro de la nueva creación no es ser miembro de alguna organización terrestre, sino estar unido al Señor como miembro de su cuerpo místico; como dijo el Apóstol: ‘si alguien está en Cristo, es una Nueva Creación…’

4 La expresión “Organización teocrática” se ha utilizado desde 1939, particularmente a partir de La Atalaya del 1 de Diciembre de ese año.

Tal como su concepto de organización terrestre era muy diferente hace cien años del que lo es hoy, así

también difiere la visión que tienen de Russell de la que hubo al principio. Salvo unas breves referencias

a él de vez en cuando, Russell es un desconocido para la mayor parte de los Testigos del día moderno.

No se recomienda la lectura de sus escritos ni sus muchos libros se han vuelto a publicar por parte de la

casa que él estableció y fundó con su propio dinero.

Precisamente fue un hombre a quien todavía los Testigos de Jehová sostienen que Dios usó para reavivar

las grandes enseñanzas de Jesús y sus apóstoles. ¿Por qué entonces no se consideran actualmente sus

libros en las congregaciones de los Testigos de Jehová, ni tan siquiera desde un punto de vista histórico?

Porque muchos, si no la mayoría de ellos, se considerarían heréticos.

Que hay base para tal aseveración se puede ver por lo que sucedió mientras Russell aún vivía. Si echamos una mirada a las diversas citas presentadas anteriormente en este capítulo, parece difícil de creer que el hombre que fue el originador de ellos fue el mismo que en 1910 (cuando había sido reconocido internacionalmente por miles de personas como su “Pastor”, cuando la revista La Atalaya, fundada por él, había alcanzado tres décadas de historia y, cuando sus escritos estaban circulando por miles de ejemplares en muchos países) dijo que la persona que leyera la Biblia por sí mismo, sin la ayuda de los Estudios de las Escrituras que él había escrito, “caería en la oscuridad al término de dos años”, según la experiencia, en tanto que quien leyera los Estudios de las Escrituras sin necesidad de leer la Biblia por sí mismo, llegaría a “estar en la luz” al término de ese período de tiempo. Aunque una persona empleara “semanas y años” en el estudio personal de la Biblia sin utilizar los escritos de Russell, “aún así, existe el riesgo de que al esclarecer algo caiga completamente en el error. 5

Se hicieron declaraciones aclaratorias relacionadas con esas pretensiones. Sin embargo, queda el hecho del rechazo a la posibilidad del cristiano individual para entender la Palabra de Dios a través del estudio personal, haciendo recaer todo el énfasis en las publicaciones de la Sociedad Watch Tower como el canal exclusivo de Dios para la luz y la verdad. Es difícil imaginar una actitud más inmodesta y sectaria, concebir una más lamentable desviación de los principios que arrogantemente habían sido invocados con anterioridad.

No fue una actitud aislada, una expresión momentánea. El hecho de que fue resultado de un proceso de desarrollo se hace evidente por el material publicado en el año anterior, 1909, en La Atalaya. En el número del 1 de Octubre Russel, fundador y editor de la revista, el único “Pastor” reconocido por los Estudiantes de la Biblia, comentó el capítulo 24, versículo 45 de Mateo y sus referencias a “ese siervo” y sus “siervos asociados”. Utilizando, tal como solía hacerlo, la expresión “nosotros”, en lugar de “yo”, reconoció que catorce años antes, el término “ese siervo” (referido al siervo fiel y prudente) había sido aplicado a él mismo por otro afiliado de la Watch Tower y que él no había intervenido en la discusión que llevó a esa aplicación. Pero dice que quien había sido el primero en aplicar ese significado decía que “al haber asignado tal posición, hemos perdido el derecho a ese puesto, perdido en cuanto que haya de tener un sucesor”. El entonces presenta una discusión del asunto, pero lo hace indirectamente, mediante decir primero lo que dicen sus “amigos” y después lo que dicen sus “oponentes”, limitando su propio comentario para finalizar.

A sus amigos los presenta diciendo:

Nuestros amigos insisten en que la Escritura indica que al fin de esta era del Evangelio el Señor no

utilizaría muchos canales para esparcir la verdad, sino un solo canal, y que sería privilegio de otros,

los fieles del Señor, ser “co-siervos” (colaboradores). Insisten en que los hechos conectados con este

tiempo de cosecha apoyan esa interpretación. Ellos sostienen que todos recibieron su conocimiento de

la verdad presente directamente de las publicaciones de la Sociedad Watch Tower Bible and Tract, o

indirectamente a través de quienes han recibido su iluminación a través de este canal. Ellos se sienten

contentos en cooperar como “co-siervos” con el trabajo de la Sociedad, creyendo que de ese modo

siguen los designios de la divina providencia así como las instrucciones de la Palabra divina. Creen

que el obrar de otra manera es oponerse a la palabra divina, estorbar el trabajo de la cosecha y traer

oprobio hacia sí mismos.

5 Ver copia de este material en el capítulo 2, página nn.

Declaran que, a su juicio, no cabe otra interpretación de los hechos ante nosotros que la presentada en la

promesa de nuestro Señor; que al tiempo apropiado al final de la era, en el tiempo de su presencia,

traería desde el tesoro de la Gracia, cosas de Perspicacia y Verdad, “nuevas y viejas”, y que escogería

en ese tiempo un canal especial a través del cual estas bendiciones serían traídas a la atención de la casa

de la fe, indicando también que se otorgaría un privilegio a otros que se unieran al servicio como

“co-siervos”. Ellos indican que al haber llegado a ser de este modo “co-siervos” han sido bendecidos y

usados en la obra de la cosecha, mientras otros han caído en la “oscuridad exterior” del nominalismo en lo

que respecta a la realidad de la “cosecha” y su servicio.

Hay que recordar que La Atalaya era la revista propia de Russell. El la inició, la controló, determinó su contenido como su editor único. 6 Esencialmente fue un instrumento para sus escritos. Antes de su muerte, en una “última voluntad y testamento” estableció que, al hacer donación de la revista a la Sociedad Watch Tower Bible and Tract (una corporación que él también controlaba como, con diferencia, el principal accionista), había sido “con reconocimiento explícito de que yo mantendría el control completo sobre todos los intereses de las publicaciones mientras viva y que deberían ser manejadas de acuerdo a mis deseos después de mi muerte”. 7 De modo que cuando habla de actitudes hacia la revista o la Sociedad, o aplica el término “canal” a la Sociedad o a la revista está haciendo referencia a sí mismo en el sentido personal más estricto. Todo el contexto del artículo lo confirma. El hecho de que únicamente él fue reconocido como “Pastor” refuerza esa interpretación. Con anterioridad él había hecho referencia a sí mismo como el “vocero de Dios” y el “agente” para la verdad revelada. 8 De modo que, cuando se refiere al “único canal” por el que las personas (sus “amigos”) habían recibido la iluminación, claramente se estaba refiriendo a los escritos de Charles Taze Russell. Esto lo muestra también al decir que “otros tendrían el privilegio, los fieles del Señor, de ser ‘co-sirvientes’ (colaboradores)” con el “único canal especial” escogido por el Señor. 9

Que eso es así se evidencia con claridad en continuadas declaraciones aparecidas en la revista La Atalaya en los años que siguieron a la muerte de Russell. Ofreciendo un cuadro radicalmente diferente del manifiestamente parcial que presenta la información actual de La Atalaya, el número del 1 de Marzo de 1923 cita a Russell diciendo que algunos hablaron de él como del “siervo fiel y prudente” y otros se refirieron a la Sociedad en calidad de tal. A continuación la revista añade:

Ambas cosas eran ciertas; el hermano Russell fue de hecho la Sociedad en el sentido más estricto,

en cuanto que dirigió la política y la orientación de la Sociedad sin tener en cuenta a ninguna

otra persona en la tierra.

De hecho, un número de la Atalaya de carácter biográfico publicado después de su muerte, ocurrida el 16 de Octubre de 1916, decía:

Miles de lectores de los escritos del Pastor Russell creen que él cumplía los requisitos para ser

“ese esclavo fiel y discreto”, y que su gran labor estuvo proporcionando el alimento al debido

tiempo a la casa de la fe. Su modestia y humildad le impidieron reclamar para sí ese título,

pero en privado él estuvo muy de acuerdo con ese hecho. 10

De quienes clasificaba como “opositores” a que él fuera “ese siervo” utilizado como el conducto de Dios, la Atalaya del 1 de Octubre de 1909, Russell se refiere a ellos diciendo:

6 The Watch Tower del 1 de Diciembre de 1916, página 356

7 Esta voluntad y testamento se presentó íntegramente en el “Apéndice” de Crisis de Conciencia, páginas 408 a 412; en las páginas 59 a 61 de dicha publicación se expone el control total que ejerció sobre la Sociedad Watch Tower

8 The Watch Tower del 15 de Julio de 1906, página 229; ver Crisis de Conciencia, páginas 60, 61

9 Es digno de mención que cuando La Atalaya del 1 de Marzo de 1982 (página 25, párrafo 16) citó este artículo dejó completamente al margen a otros asociados de la Watch Tower como “co-siervos” junto a este “siervo” que es el “único canal”. Eso permitió a la revista dar la falsa impresión de que el “esclavo fiel” se había entendido que aplicaba a la revista La Atalaya más bien que a Charles Taze Russell. Ese tipo de escritura solamente puede ser calificada de periodismo deshonesto.

10 The Watch Tower del 1 de Diciembre de 1916, página 356. Ver también en las páginas 60-65 de Crisis de Conciencia fotocopia de documentación sobre las alegaciones de la Sociedad en los años 1920s en cuanto a la condición de Russel como el “esclavo fiel y discreto”

Nuestros opositores son a menudo mordaces y sarcásticos después de haber adoptado una posición

antagónica. Ellos replican que debe entenderse que “ese siervo” se refiere a todos los miembros de la

iglesia de Cristo y que la expresión de “sus co-siervos” carece de sentido, puesto que se refiere a la

misma clase. Declaran que, aunque es verdad que recibieron su primera iluminación en cuanto al

valor de la muerte de Cristo como “rescate por todos” y su primer conocimiento en cuanto a

“los tiempos de la restauración de todas las cosas” así como su primera apreciación de la “llamada

hacia arriba” y su primer entendimiento de la parousía, el tiempo de la siega de este mundo, su

primer entendimiento del cumplimiento de las profecías relacionadas con este tiempo de la siega, su

primer entendimiento de la naturaleza del hombre y la obra de redención, expiación y regeneración

a través de las publicaciones de esta Sociedad, no obstante opinan que todo eso ha sido publicado

con anterioridad por otros y están buscando los libros. Afirman además, que esa aplicación de las

Escrituras con respecto a nosotros supondría que somos infalibles.

Pero, replican los opositores, aunque no negamos el servicio rendido, si asumimos como correcta

la aplicación de Mateo 24: 45, nos vemos obligados a aceptar lo demás, el contexto que dice

“Verdaderamente os digo lo pondrá sobre todo lo suyo”. Ello supondría que los “co-siervos” y,

en general, “la casa de la fe” no podrían obtener el alimento espiritual de ninguna otra fuente que no

fuera ese “siervo”. Nos oponemos a esa enseñanza y a todo ese asunto desde ahora.

Note que los que él llama “opositores” adoptaron entonces la misma posición que mantiene la Sociedad Watch Tower en la actualidad, literalmente, que “el esclavo fiel y discreto” debe entenderse que aplica a “todos los miembros de la iglesia de Cristo”, no a una persona. Considerar a Russell como “ese siervo” y a los demás como sus “co-siervos” era, por tanto, “carente de sentido”, ya que todos formaban parte de “ese siervo”. Consideraron gravemente peligroso tener a cualquier fuente humana como el único conducto para obtener el entendimiento de la verdad. Para Russell, cuestionar la especial relación con el Señor relacionada con su posición de ser “ese siervo” y el conducto “elegido” suponía un antagonismo y expresar “mordacidad y sarcasmo”. Todo eso tiene un sonido muy familiar.

Veintitres años antes, en 1886, en su libro El Plan divino de las Edades (página 23), Russell había afirmado que una organización de tipo jerárquico tenía sus raíces en una “consideración indebida a enseñanzas de hombres falibles”.

Entonces salió a la luz, por degradación, una clase especial llamada “el clero”, que se consideraban a sí

mismos y eran considerados por otros, como los guías para la fe y las costumbres, aparte de la Palabra de

Dios. De esta manera, con el tiempo se desarrolló el impresionante sistema del Papado por medio de una

consideración indebida a doctrinas de hombres falibles y un descuido de la Palabra del Dios infalible.

Realmente han sido graves los resultados que trajo consigo ese abandono de la verdad. Como todo el

mundo sabe, tanto la iglesia como el mundo civilizado estuvieron casi completamente esclavizados

por ese sistema y sumieron la adoración en las tradiciones y credos de los hombres.

Ahora, sin embargo, cuando algunos no estaban expresando total respaldo a sus escritos en el sentido de constituirse en “el único canal especial” escogido por el Señor, él se esforzó por atribuir una enorme, incluso vital importancia, a esos escritos. De esta manera presenta lo que dicen sus amigos:

Afirman que ellos mismos y sus antepasados por generaciones han estudiado la Biblia sin

propósito alguno hasta que el Señor, al tiempo debido les envió “las Claves bíblicas” a través de la

Sociedad. Declaran que ignorar ese arreglo para liderazgo del Señor y pasar por alto en el estudio de

la Biblia al maestro enviado por el Señor sería deshonrar al Señor, quien lo envió, y rechazar la

ayuda proporcionada por él. También que lo único que se podía esperar como resultado es una

pérdida gradual de la luz, una pérdida del Espíritu santo, el Espíritu de la verdad, y posiblemente

caer en la “oscuridad exterior” del mundo y de la iglesia nominal, de la que fueron rescatados por

la verdad. Afirman que eso representaría tanto como que una cerda volviera a revolcarse en el fango

o un perro a su propio vómito, tal como declara el Apóstol. Dicen que adoptar ese curso de vida

significa para ellos una falta de aprecio por haber sido llamados de la oscuridad a esta luz

maravillosa, una falta de aprecio a la “estrella de la mañana” prometida por el Señor como anticipo

de la gloriosa aurora de la nueva dispensación. 2 Pedro 1: 19-21.

Dicen además, que los volúmenes “Estudios de la Aurora Milenaria” son en sí mismos prácticamente

la Biblia dispuesta en forma temática; y que es precisamente esa organización temática de la Biblia

la que les ha llevado a su iluminación y gozo en el Espíritu santo. Añaden que las discusiones, las

especulaciones y las conjeturas con respecto a cosas no reveladas en el Libro de Dios a menudo se

las llama “Estudio bíblico” y que temen esas cosas y desean mantenerse junto al Señor y en el

mensaje que creen les ha enviado, y que, por tanto, prefieren estudiar la Biblia a la luz y el arreglo de

los “Estudios Bereanos” y los “Estudios de las Escrituras”, así como buscar más luz en esa dirección,

sin esperar revelaciones especiales en sí mismos o de otras fuentes. 11

Es de notar que pone en boca de los “amigos” que el estudio de la Biblia efectuado por ellos y por sus antepasados había resultado absolutamente inútil hasta que salieron las publicaciones de la Watch Tower. Evidentemente el Espíritu Santo de Dios o había estado inactivo o no había resultado eficiente en proporcionarles a ellos ni a sus antepasados la ayuda necesaria. Las oraciones hechas a Dios por entendimiento durante “generaciones” parece que no obtuvieron respuesta alguna debido a que no era el tiempo de proveer “su Canal”. 12 Note también que después de declarar el papel crucial de la Sociedad, Russell pone en boca de sus “amigos” que el hecho de “ignorar ese arreglo para liderazgo del Señor y pasar por alto en el estudio de la Biblia al maestro enviado por el Señor sería deshonrar al Señor, quien lo envió, y rechazar la ayuda proporcionada por él“, cayendo en una “pérdida gradual de la luz”, pérdida del espíritu santo y finalmente ir a parar a la “oscuridad exterior”. Todo eso de la pluma de quien anteriormente había afirmado que era “la consideración indebida a doctrinas de hombres falibles” lo que había conducido a la jerarquía y la esclavitud.

En la última parte del artículo, Russell deja a un lado el recurso literario “amigos versus oponentes” y se expresa directamente él mismo. De manera loable urge a evitar las disputas o menciones personales. Recalca la importancia de la “mansedumbre” y la “humildad”. Al mismo tiempo, en el artículo, él mismo describe a quienes creen antibíblico considerarle a él y a su revista como el único Canal de Dios como “compañeros desleales”, “astutos”, poseedores de un espíritu “contencioso”, que parecen “imbuidos de rabia, de hidrofobia satánica”. A cualquiera que no siga afiliado a su Sociedad Watch Tower se le considera rechazado. Mientras afirma que no se debería ser descortés con personas que han estado “ciegas”, llega a considerar a esos disidentes como personas que “en esta hora de prueba están siendo derribados por las flechas del adversario, ya que, desde el punto de vista del Señor, no son considerados merecedores de la ayuda necesaria”. Claramente, en su apreciación, para poder estar entre los “mansos, humildes y sin tacha”, se requiere aceptar que Cristo ha escogido un único “siervo”, un “Canal especial”, y una sumisa receptividad a los escritos de dicho “siervo” como de incuestionable autoridad sobre cualquier otra fuente de conocimiento en lo que se refiere a la Palabra de Dios. Leyendo el artículo, no pude por menos que asombrarme de que un razonamiento tan increiblemente retorcido pueda ser concebido por una mente humana, prescindiendo de la orientación religiosa que pueda contener. ¿Cómo puede una persona escribir en términos tan extremadamente elogiosos de sí mismo y sus escritos, atribuir tan enorme, crucial y vital importancia a dichos escritos, reclamando ser un agente especial de Dios, único, nunca visto, que jamás se repetirá y a continuación imputar falta de mansedumbre y humildad así como actitud no receptiva hacia la enseñanza a quienes cuestionan eso? Lo consideré como una perturbación mental, algo debido a una actitud egocéntrica que produjo por doquier una atmósfera de importancia personal y desarrollo de poder. Nadie está inmune por naturaleza a eso. Nuestra protección procede de un reconocimiento franco y constante de liderazgo reservado exclusivamente a Jesucristo, de recordar que, si tenemos una relación personal con Dios, de la misma manera lo hace cada persona que comparte una fe común, y de un respeto profundo hacia el hecho de que, en primer lugar, Dios nos considera a todos iguales.

11 Tres meses después, en Diciembre de 1909, en la página 371 de The Watch Tower, advirtió a sus lectores que se estaba llevando a cabo una prueba y que el “astuto adversario” intentaba “predisponerlos contra el auténtico instrumento proporcionado por Dios para mantener los ‘pies’ (extremidades del cuerpo) de Cristo en estos días malos”. Eso se estaba llevando a cabo por medio de unos líderes que intentaban suplantar las publicaciones de la Watch Tower por la Biblia y Russell establece que, al obrar así, se estaban esforzando por “interponerse entre el pueblo de Dios y la luz provista divinamente en su Palabra”.

12 Compare con Juan 14: 26; 1 Juan 2: 27; 5:20.

Compare toda la historia anterior y las expresiones con las declaraciones de Ignacio, Cipriano y otros líderes de los primeros siglos en su empeño por lograr un mayor apego y lealtad al epíscopo como maestro seleccionado por Dios en materia religiosa, su equiparación de cualquier falta de sumisión y receptividad a una ‘deshonra del Señor’ y sus advertencias de horrendas consecuencias a quien cuestionara la posición privilegiada que implicaba una selección del Señor. En palabras de Lightfoot, el obispo venía a ser el “indispensable conducto para la divina gracia”. En nuestro caso, tenemos a un hombre que a sí mismo se presenta como el “único canal especial” de Dios para obtener entendimiento del mensaje y la dirección de Dios. El paralelismo es patente.

El modelo de los primeros siglos de encumbrar la importancia de los humanos y, en consecuencia, la autoridad humana, estaba emergiendo una vez más. A menudo recibe renovados y poderosos ímpetus.

Se intensifica el proceso de centralización

Con la muerte de Russell en 1916, vino un período de incertidumbre. Por entonces el desplome total de su complejo sistema de desarrollo profético (que tenía su punto de arranque en 1874 y su final en 1914) trajo consigo cuestiones de desacuerdo y produjo un aluvión de preguntas. 13

El sucesor de Russell, J. F. Rutherford, tuvo que enfrentarse a eso. Cualquier veneración que Rutherford sintiera hacia los elevados principios que los primeros números de La Atalaya había proclamado eran puestos a prueba.

El libro Crisis de Conciencia ha documentado la manera que eligió para poner orden en las filas. Allí se incluía su defensa estridente, dogmática de las enseñanzas tradicionales de la Watch Tower, las insinuaciones de intimidación para derribar a cualquiera que cuestionara la total validez de las profecías relacionadas con el tiempo hechas en el pasado, así como las que se estaban desarrollando entonces, la profusión de expresiones como “indisputable”, “certeza probada”, “más allá de toda duda”, “corroboradas como de orígen divino”, “demasiado sublimes para que sean casuales o resultado de invención humana”, afirmaciones hechas sobre cálculos cronológicos, absolutamente descartados en la actualidad. 14 Como lo demuestra la gran cantidad de personas que abandonaron durante la primera parte de los años 1920s, el éxito de tales métodos fue limitado.

Rutherford incrementó el estado de turbulencia de la época debido a su gran interés y determinación en cuanto a, como presidente de la Sociedad Watch Tower, ejercer el mismo grado de autoridad mantenido por Russell. La diferencia estaba en que él no era el fundador de la Sociedad ni el accionista abrumadoramente mayoritario, como lo había sido Russell. Se desarrolló una lucha de poder entre los directores. Al producirse la dimisión de cuatro miembros del cuerpo de directores en desacuerdo con el deseo de él de asumir el entero control y, posteriormente, con la disolución de la junta de editores que Russell había establecido, Rutherford eliminó toda oposición y pudo ejercer su autoridad monárquica en las oficinas centrales de la Sociedad.

Al tiempo que obtuvo el control completo sobre la Sociedad y lo que ésta publicaba, su autoridad no fue más allá de eso. En la presidencia de Charles Taze Russell la corporación, Zion’s Watch Tower Tract Society, se consideraba como un simple instrumento para la publicación del mensaje. Ni la corporación ni sus oficiales ejercieron autoridad administrativa sobre las congregaciones o “ecclesias” que desarrolló. Cualquier control existente era principal y esencialmente persuasivo. Ahora , sin embargo, las formas persuasivas se consideraban demasiado débiles para manejar la situación. Fueron reemplazadas por métodos firmemente coercitivos. Reproduciendo la situación que se produjo en los primeros siglos, la concentración de la autoridad y el control, constituyeron el recurso utilizado para imponer y mantener la unidad.

13 Ver Crisis de Conciencia páginas 160 a 190

14 Ver Crisis de Conciencia, páginas 199 a 220.

En 1919, tal como relata el libro Los Testigos de Jehová en el Propósito Divino, dos años después de que el Juez Rutherford asumiera la presidencia, se les pidió a las congregaciones que “se registraran como organizaciones de servicio de la Sociedad”, en el buen entendimiento de que a partir de ahí las oficinas de Brooklyn nombrarían a un hermano en la congregación para servir como representante de la Sociedad, llamado el “director”. Dicho libro añade además (página 97):

Esto significó que por primera vez se estaba quitando la autoridad de las congregaciones en que había

control democrático bajo sus “ancianos electivos”, y la dirección habría de residir ahora , específicamente,

bajo la superintendencia internacional de la Sociedad. Es cierto que esto estaba limitado, pero la

organización teocrática visible tuvo su principio con este arreglo.

Se había introducido el sutil elemento del cambiazo.

Muy pronto, pues, Rutherford comenzó a distanciarse de la posición de la Sociedad Watch Tower en los años anteriores. Comenzó a trabajar en la auténtica cuestión que Russell había desacreditado como producto de “pensamiento carnal”: el desarrollo de ‘una organización visible centralizada, agresiva, estrechamente unida’. Un año después de dar el primer paso (que acabo de describir), vino el siguiente. La propia historia de la Sociedad dice:

En 1920 se hizo sentir más la responsabilidad que encierra la predicación al requerirse que cada persona

de la congregación que participara en la obra de testimonio rindiera un informe semanal. 15

De esa forma se introdujo en la mente de todos los asociados la sumisión al control desde las oficinas centrales de Brooklyn. Se rinde cuentas a un superior o al menos a alguien hacia quien se tiene alguna obligación.

En el siglo primero las buenas nuevas fueron proclamadas por todo el imperio Romano y fueron aceptadas por miles de personas. El apóstol Pablo, que llevó las buenas nuevas a muchas naciones, jamás atribuyó el esparcimiento del mensaje a una organización humana. Por el contrario, reconoció que “’ni el que planta, ni el que riega, sino Dios que da el crecimiento’ 16. De manera similar el primer presidente de la Watch Tower, Russell, había dicho que era una manera de pensar carnal creer que una organización humana visible fuera esencial “para llevar a cabo algo”.

En contraste con eso, durante la presidencia de Rutherford, el enfoque sobre la organización vino a ser casi una obsesión. En 1922 La Atalaya dijo:

La eficiencia con la que el Testigo debe concienciarse de la necesidad depende mucho de los esfuerzos

organizados que se hagan en el campo. 17

Seis décadas más tarde La Atalaya del 1 de Junio de 1986 (página 25) se hace eco de eso al decir lo siguiente sobre el trabajo efectuado por los Testigos de Jehová durante 1985:

Esta obra nunca se podría realizar sin una organización… Lo lograron debido a que estaban organizados

en casi 50.000 congregaciones, todas bajo la dirección visible de un solo Cuerpo Gobernante.

El poder del Espíritu santo de Dios parece ampliamente olvidado, sustituido por una ‘eficiente organización’ (y sus dirigentes), sin la cual habría resultado imposible el éxito. Evidentemente los cristianos del siglo primero fueron excepción al llevar a cabo ‘lo imposible’, efectuar una testificación a través del Imperio Romano sin una organización semejante. En ninguna parte de las Escrituras se acredita la eficiencia organizacional relacionándola con el esparcimiento del mensaje y su aceptación por miles de personas. Como se ha considerado en los capítulos 6 y 7 de este libro, el factor a tener en cuenta en todos los relatos es la gran espontaneidad, la informalidad manifiesta, la ausencia total de un alto grado de programación o actividad fuertemente supervisada.

15 Los Testigos de Jehová en el Propósito Divino, página 98.

16 1 Corintios 3: 5-7.

17 La Atalaya del 15 de Diciembre de 1922, página 389.

La Teocracia – Gobierno de Dios de Arriba hacia abajo.

Durante la siguiente década, Rutherford continuó reforzando la posición de la Sociedad (y en consecuencia la suya propia como presidente de la misma). En 1931 escogió personalmente el nombre “Testigos de Jehová” para la organización. En 1932 suprimió los cuerpos de ancianos (que eran elegidos por las congregaciones), señalando que tal arreglo “no estaba de acuerdo a los principios del gran Teócrata, que gobierna su santuario de arriba hacia abajo”. Ahora las congregaciones habían de nombrar a un Director de Servicio para que fuera “confirmado por el ejecutivo o gerente de la Sociedad”. 18 .

A continuación, en 1938, todas las congregaciones alrededor del mundo fueron invitadas a adoptar un acuerdo autorizando a las oficinas centrales de Brooklyn a nombrar a cada uno y a todos los que habrían de servir como responsables en las congregaciones. Con esta medida todo, a partir de ahora, era considerado completamente “Teocrático”, “gobernado por Dios”. Se había llevado a cabo la concentración de la autoridad. Ahora Dios gobernaba de “arriba hacia abajo” (y en la parte baja todo venía de las oficinas centrales de Brooklyn). Lo que los líderes religiosos del pasado les llevó dos siglos en conseguir, la organización Watch Tower lo hizo en prácticamente medio siglo.

Como en los primeros siglos de la Cristiandad, una cantidad de condiciones perturbadoras y la tensión resultante de una necesidad de “unidad” y “orden” aportaron la justificación para tal concentración de autoridad y de subordinación individual a la misma. Repetidamente, todos fueron impulsados a someterse al “orden Teocrático”, lo que significaba aceptar lo que venía de las oficinas centrales como procedente de Dios. La decisión del presidente de eliminar los cuerpos de ancianos y establecer el “orden Teocrático” fueron presentados más tarde como el cumplimiento de la profecía de Daniel en cuanto a la ‘limpieza del santuario’ después de 2.300 días. Así mismo las nuevas interpretaciones y enseñanzas que desarrolló la organización fueron consideradas como “destellos de luz” procedentes del templo de Dios como se describen en el libro de Revelación. 19 Considerados “la clase del Santuario”, se presentaron a sí mismos como ‘sentados en el Templo de Dios’.

En vista de todos estos factores, parece evidente que las características del “hombre de desafuero” estaban apareciendo en esta relativamente nueva organización religiosa tal como había sucedido en otras religiones, grandes y pequeñas.

Un factor imprescindible para la Vida

Los primeros números de La Atalaya habían reconocido que quienes apoyaban esta revista no eran los únicos Cristianos en la tierra, ellos no habían sido inscritos en alguna organización humana con sus propios límites bien delimitados. La salvación humana no estaba supeditada a formar parte de una organización sino a la fe. En contraste con eso, los años que siguieron a la presidencia de Rutherford fueron testigos de un énfasis cada vez mayor hacia una “organización” visible y la importancia de ésta. El mundo entero fue entonces dividido en dos bandos, bajo dos grandes organizaciones principales. El libro Enemigos, publicado en 1937 (el primer libro que utilicé para estudio personal) establece (página 69):

Existen dos grandes organizaciones: la organización del Dios Todopoderoso, la cual es justa,

pura y verdadera, y la organización de Satanás, el dios mímico, la cual es impía, inicua y del todo

falsa. La gente se halla sujeta a una u otra de estas dos organizaciones.

No era tanto la propia concepción, sino la aplicación de esa visión la que ejerció un efecto coercitivo en todos los miembros en las congregaciones. Se fomentó la actitud de que la única manera de estar bajo la dirección de Dios estaba en someterse a la instrucción procedente de la organización visible (con sede central en Brooklyn), y todo lo que estuviera fuera de los confines de dicha organización pertenecía a la organización de Satanás. Así se sentían los Testigos de Jehová y así me sentí yo mismo.

18 Los Testigos de Jehová en el Propósito divino, página 129.

19 Daniel 8:14; Revelación 4:5; 11: 19; ver también Los Testigos de Jehová en el Propósito Divino, página 129; “Hágase tu voluntad en la Tierra”, páginas 227-233; Luz I (1930), páginas 104, 227-229.

Quienes estuvieran fuera de la organización, sin importar la evidencia de su fe ni su esperanza y vida Cristianas, estaban condenados como resistidores de la palabra de Dios mismo, a menos que aceptaran los puntos de vista avanzados por la organización referidos a la “presencia invisible” de Cristo en 1914 y otras enseñanzas y afirmaciones ligadas a esa fecha. No hacer eso los calificaba de insubordinados a Dios 20. En una serie de siete asambleas de los Testigos, desde 1922 a 1928 las resoluciones tomadas fueron catalogadas como el cumplimiento divino de las ‘siete trompetas’ de los capítulos ocho y nueve de Revelación. Contenían repetidas condenas a la “Liga de las Naciones”, los “grandes negocios”, los líderes religiosos y cosas parecidas. Pero lo que pudo catalogarse como “el hilo conductor” en todas ellas era la cuestión de aceptar las afirmaciones ligadas a 1914. 21

Afirmaciones contenidas en el folleto Separando a la gente (Páginas 61-63) en 1933 tipifican la manera de considerar a los no Testigos:

En el lugar secreto del Altísimo han sido reveladas a los que aman a Jehová ciertas verdades

importantes que se han de proclamar a las naciones. (Mateo 10:27). Entre ellas están: Que Jehová

es el Dios verdadero; Que Cristo Jesús es su Rey nombrado, a quien corresponde gobernar la tierra

con rectitud; que en 1914 tomó su posesión y su primera acción fue echar a Satanás del cielo;

que en 1918 vino a recoger a los fieles en una compacta compañía y les dio a conocer que Satanás

había edificado una poderosa organización en la tierra con la religión, la política y el comercio;

que en breve se desencadenará la batalla de Armagedón; que, sabiendo que le queda poco tiempo,

Satanás trae mayores cargas sobre la gente; que a fin de vindicar su Santo Nombre y salvar a la gente,

la batalla de Armagedón dará como resultado la completa destrucción de la organización de Satanás,

incluyendo a todas las naciones de la tierra; que la gente debe ser informada y que esa información o

testimonio se llevará a cabo en medio de gran oposición, pero se llevará a término; y que esa notificación

no es una amenaza, sino una solemne advertencia que pueden aceptar o rechazar quienes la reciban,

tomarla o dejarla.

Quienes se pongan del lado de Satanás y se opongan a la verdad de Jehová, morirán; quienes sirvan a

Jehová vivirán para siempre y obedecerán y honrarán su santo nombre.

El aceptar las enseñanzas, entre las que sobresalían las relacionadas con 1914, significaba lógicamente el aceptar a la organización que hablaba en nombre de Dios, la organización Watch Tower de Brooklyn, y la sumisión a su “orden teocrático”. Para apreciar esa realidad, había de mantenerse en la mente del testigo esa visión del mundo, a saber, que únicamente había dos bandos, y que toda la gente en la tierra estaba dividida en dos organizaciones: la de Satanás y la de Dios. Sólo había una manera de escapar a la destrucción, separarse de la organización de Satanás (compuesta por el 99,99% de la población de la tierra) y alinearse con la organización de Dios (formada por unos 100.000 testigos de Jehová, aproximadamente, el 0,006% de la gente). La única posibilidad de elección era “tomarlo o dejarlo”. La advertencia era que si se dejaba, sobrevendría la muerte.

Aunque, escrito el año siguiente a la muerte de Rutherford, un artículo con el título “Requisitos de rectitud”, publicado en The Watchtower del 1 de Julio de 1943, páginas 204-206, ilustra la actitud de sumisión total a la organización que había sido inculcada en los testigos de Jehová durante su presidencia. Muestra cómo una organización puede abierta y descaradamente exigir de la gente que ponga al mismo nivel lo que ella dice que lo que ha dicho Dios. Considere esta cita de ese artículo:

Cada organización requiere instrucciones específicas para todos aquellos que en ella sirven. En el pasado

el Señor suministró sus “instrucciones de organización” a sus siervos a través de su agencia central o

canal. Cada uno aceptó con gozo su parte y cumplió con ella fielmente.

Ahora, dice el apóstol, Jehová nos ha hablado a través de su Hijo. (Hebreos 1: 1, 2). El Hijo se ha hecho

Rey; ha venido a su templo. Ha nombrado a su “esclavo fiel y discreto”, que es su vocero visible,

y dice a quienes tienen el privilegio de representarle en la tierra, “este evangelio del reino se predicará

en todo el mundo para testificación a todas las naciones”. (Mateo 24: 14).

20 “Luz” I, páginas 121 y 123.

21 “Luz” I, páginas 108, 110, 118, 122-125, 139, 140; 217, 218; ver también “Entonces queda terminado el Misterio de Dios” (1971), páginas 227-270.

Esas expresiones de la voluntad de Dios por su Rey y a través de su agencia establecida constituyen su ley

o norma de actuación para el “esclavo fiel y discreto” y para sus asociados que morarán para siempre en la

tierra en el Nuevo Mundo. El Señor inhabilita instrucciones de nuestra organización y las hace más

prácticas por medio de instrucción posterior a través del “esclavo fiel y discreto”. Este dice: ‘asignemos

el campo, el mundo, a precursores especiales, precursores regulares y compañías de testigos de

Jehová de forma ordenada, suficiente para que cada uno testifique cabalmente, permítasenos colocar en

cada uno la responsabilidad de cuidar por los intereses del Nuevo Mundo en sus respectivas asignaciones’.

Dice: los requisitos para los precursores especiales serán 175 horas y 50 revisitas al mes, que habrían de

llevarse a cabo con un número razonable de estudios bíblicos; para los precursores regulares 150 horas y

tantas revisitas y estudios bíblicos como puedan llevarse a cabo razonablemente en ese tiempo. Y a los

publicadores dice: ‘permítasenos establecer una meta de 60 horas y 12 revisitas y al menos un estudio

bíblico semanal para cada publicador’. Estas directrices nos vienen dadas por el Señor a través de su

agencia establecida que dirige lo que se requiere de nosotros; para quienes de verdad aman al Señor

y son guiados por su consejo, eso constituye un requisito de servicio razonable. Esa expresión de la

voluntad del Señor debería cerrar toda controversia. Estos requisitos se han establecido para vuestro bien;

para que estéis capacitados para probar vuestra integridad y engrandecer el nombre del Señor.

Estas directrices procedentes del Señor nos atañen individual y colectivamente dentro de las unidades que

llamamos “compañías”. Casi todo el que está consagrado al Señor reconoce que una compañía requiere

organización a fin de que funcione como es debido. Pero no todos entre los mismos hermanos aprecian el

hecho de que, como individuos, necesitan de una organización para llevar a cabo sus responsabilidades

como en el caso de una compañía. Para ilustrarlo: todos reconocen que cada compañía ha de tener asignado

un territorio específico en el que testificar, pero no todos dentro de esa compañía reconocen que deben tener

su asignación personal de territorio en el que efectuar la testificación, pero no todos advierten que cada uno

debe tener su propio territorio asignado en el que llevar a cabo la testificación. Es absurdo que un

publicador llegue a la conclusión de que puede servir al Señor de una manera apropiada sin esa asignación

personal, tal como sería el caso si una compañía decidiera que puede funcionar de manera aceptable al

Señor sin una asignación de territorio. Una compañía necesita una asignación de territorio y trabajar en el

mismo de casa en casa, haciendo revisitas, conduciendo estudios bíblicos y, en general ayudar a la gente de

buena voluntad. Han de continuar todas las modalidades de su trabajo con las revistas en esa asignación.

Lógicamente se ciñen a su ciudad y al territorio adyacente que puedan abarcar de manera apropiada.

Sería la mayor necedad para ellos dejar su propia ciudad e ir a otra que está a veinte millas de distancia e

intentar testificar en ella de manera habitual. Toda persona inteligente entiende que eso no sólo sería una

insensatez, sino una manifiesta infidelidad hacia el Señor. Lo mismo aplica a un publicador que rehúsa la

responsabilidad de aceptar una asignación personal de territorio lo más cerca posible de su propia casa.

Cuanto más lejos de su casa esté su asignación menos tiempo le dedicará y tendrá mayor dificultad para

dar la atención debida al territorio. En consecuencia, es una medida de infidelidad al Señor el perder de esa

manera el tiempo y las energías que a él pertenecen.

Ha llegado el tiempo en el que cada uno debe llevar su propia carga delante del Señor. Con las provisiones

que nos ha hecho el Señor al proporcionarnos nuevos libros, folletos con instrucciones completas para

conducir un estudio, etc., no hay excusa absolutamente para nadie, hombre o mujer, para alegar que no está

capacitado para aceptar una asignación personal de territorio y asumir por completo su responsabilidad para

con el mismo. Quienes de verdad aman al Señor y son luchadores por el Nuevo Mundo no intentarán

excusarse en este o cualquier otro asunto, sino escuchar la Palabra del Señor al decir: Permítasenos

hacer así y tener siempre en mente que en el nos está incluido el Señor, quien estará con vosotros en

toda tarea. Mateo 18: 20.

El Señor nos dice mediante su “esclavo fiel y discreto”: “abarquemos nuestro territorio cuatro veces en

seis meses”. Eso se convierte en instrucciones de nuestra organización y tiene la misma fuerza de

obligación sobre nosotros que tenía el mandato del Logos al decir: “hagamos al hombre a nuestra imagen”.

Es nuestro deber aceptar esta instrucción adicional y obedecerla. Pero alguien puede decir: “el caso es

diferente”. En el caso del Logos, él pudo llevar a cabo lo que Jehová le encomendó; pero el abarcar cuatro

veces el territorio durante seis meses está fuera de lo razonable. Jamás lo hemos podido abarcar más de una

o, como mucho, dos veces en ese período. Es imposible hacerlo.” Todos hemos oído antes esa

argumentación. Y si fuera cierto, parecería inadecuado y supondría que el Señor nos está pidiendo hacer

algo que es imposible. Los niños de Israel caminaron siete veces alrededor de Jericó el último día.

El territorio que actualmente se cubre una o dos veces en seis meses podría cubrirse facilmente cuatro o seis

veces en ese mismo período si cada uno tomara seriamente sus responsabilidades del Reino. Eso no es mera

teoría, sino hechos basados en cifras obtenidas de un número de compañías en los pasados seis meses.

Hacer eso puede significar obtener tiempo y esfuerzo que ahora se dedica a los intereses del “viejo mundo”

y dedicarlo a los intereses del Nuevo Mundo, que son los de Dios y permanecerán para siempre. Las

palabras del apóstol Pedro apuntan en ese sentido: “Puesto que todas estas cosas así han de ser disueltas,

¡qué clase de personas deben ser ustedes en actos santos de conducta y hechos de devoción piadosa!

(2 Pedro 3:11.). Antes de un progreso real que deba hacerse en el incremento de nuestra actividad, cada

uno debe darse cuenta de que estas llamadas a la acción provienen del Señor y les afecta completamente.

El nuevo Gobierno del Mundo tiene 29 años. Por consiguiente debería ser expuesto a consideración de las

personas en todo tiempo mediante llamadas a sus casas y hablarles en cuanto a eso, haciendo revisitas y

conduciendo estudios bíblicos con ellos, trabajando territorio de negocios y llamándoles en sus oficinas.

Se les ha de testificar en la calle con nuestras revistas, presentando el mensaje del Nuevo Mundo. No

importa a donde vaya, la gente ha de tener siempre ante sí la evidencia de que el Gobierno del Nuevo

Mundo ha empezado a funcionar.

Yo tenía solamente 21 años cuando apareció esa información. Aún así, al revisar ahora ese material, me pregunto cómo yo y la inmensa mayoría de los testigos de Jehová pudo leer aseveraciones tan arrogantes y no sentir repulsa o, cuando menos, pensar seriamente en cuanto a la actitud desarrollada en nosotros. Al menos una persona lo hizo. El volumen de los números de 1943 de la Atalaya que tengo a disposición perteneció a un hombre que comenzó a asociarse con la organización en 1910 y continuó esa asociación por setenta años hasta 1981. Mirando el artículo antes mencionado encontré un papelito que había colocado sobre el mismo. Es el que se reproduce:

Cuotas

60 horas

LA ORGANIZACIÓN ES DIOS

WT 43-205 22

Todo el espíritu del artículo de la Atalaya de 1943 refleja el mismo punto de vista expresado hace siglos en las Homilías Clementinas, antes referenciadas, cuando dice que “cualquiera que desobedece sus órdenes, desobedece a Cristo, y cualquiera que desobedece a Cristo, ofende a Dios”.

Eso es por lo que el artículo de la Atalaya mencionado anteriormente (referenciado en el capítulo 2) escrito en 1946, cuatro años después de la muerte del Juez Rutherford, y titulado “Sea Dios Veraz”, resultó refrescante. Representó un cambio radical de una manera de pensar y actuar casi militar, reglamentada a la que había estado acostumbrado durante los años de presidencia de Rutherford.

Puesto que las declaraciones hechas en ese artículo de la Atalaya de 1946 y las que efectuaron los oficiales de la Watch Tower en el caso de Escocia en 1954 están reñidas mutuamente ¿cuáles son las que representan la auténtica posición de la organización hoy?

Lamentablemente, la evidencia muestra que la refrescante postura de moderación tomada por la Atalaya de 1946 de acuerdo con la Biblia, el derecho y la responsabilidad individual para leerla y llegar a una convicción personal mediante ese estudio, considerando sus enseñanzas, sin el dictado de una organización que actúa como “poder docente” u “organismo docente”, pronto llegó a ser restringida. No sólo eso, sino hasta rechazada, cuestionada en términos de oposición absoluta. ¿Por qué?

Creo que después de la muerte de Rutherford, hubo un deseo inicial (De parte de Nathan Knorr y Fred Franz) de salir de un dogmatismo exagerado basado en los escritos de Rutherford. No existía un estado particular de crisis interna al comienzo de la presidencia de Nathan Knorr, no existía oposición significativa, amenaza o deserción como a las que tuvo que hacer frente Rutherford o como incluso indican las publicaciones de la Sociedad que encontró, de difícil manejo y con respuesta mordaz. Lyman Swingle, miembro del Cuerpo Gobernante, hablando sobre el cambio llevado a cabo en la reorganización del Cuerpo Gobernante en 1975-76, me dijo: “si piensas que se han hecho grandes cambios, tendrías que haber estado aquí al tiempo de la muerte de Rutherford y la llegada de Knorr”. La presidencia de Knorr supuso una mejora notable sobre la virtual tiranía bajo el control de Rutherford.

22 Percy Harding, cuyas experiencias se relatan en capítulo 11 de este libro, fue quien escribió eso.

Cualesquiera sensibilidades que inicialmente tuviesen Knorr y Franz, sin embargo, con el paso del tiempo, el viejo modelo comenzó a imponerse una vez más. La tendencia a un vigoroso énfasis en la autoridad de una organización centralizada comenzó a acentuarse cada vez más. La estructura de autoridad que existía era, de hecho, la que se había implantado durante la presidencia de Rutherford. Fue su legado. Para que esa herencia permaneciera intacta y fortalecida, se tuvo que abogar por ella, hubo que acentuar el centralismo, o en caso contrario se perdería el control sobre los individuos, sus pensamientos, su capacidad de tomar decisiones, la utilización de su tiempo y su propia conciencia.

Hay que notar que el juicio en Escocia de 1954, el “caso Walsh”, fue sobre el asunto de si Douglas Walsh, superintendente presidente de una congregación de los testigos de Jehová, calificaba para ser considerado como ministro ordenado bajo las leyes británicas sobre dicho servicio. A fin de conseguir el objetivo, la obtención de tal consideración, los oficiales de la Watch Tower afirmaron lo contrario de lo que se había sostenido en las revistas de la Watch Tower de tiempos anteriores. Aquellas revistas alegaban que los testigos de Jehová eran muy diferentes de las religiones de la Cristiandad con sus estructuras autoritarias y credos oficiales. Ahora en cambio, los oficiales de la Watch Tower intentaban demostrar que los testigos de Jehová, como una religión, eran en esencia muy similares, que efectivamente tenían un credo al que todos habían de adherirse y que, por tanto, cualquier consideración como clérigo para con las iglesias establecidas, también era aplicable a los superintendentes presidentes de los testigos de Jehová.

Esa parece ser la razón principal por la que los portavoces de la Watch Tower, Franz, Covington y Suiter, se mostraron tan seguros, incluso inexorables, en cuanto a que recaía en todos los miembros de la organización la aceptación y conformidad hacia TODAS las enseñanzas de la organización so pena de expulsión por desobediencia, incluso en el caso de que dichas personas estuvieran en la creencia correcta cuando algunas de esas enseñanzas resultaran contrarias a lo que dice la Escritura. A fin de obtener los beneficios legales parece que sería necesario –o creían necesario- establecer ese tipo de autoridad de credo sobre sus miembros con tal de que Walsh fuese considerado un ministro “ordenado” dentro de una religión establecida, reconocida, de buena fe. 23

Como puede recordarse, cuando se le preguntó en relación a puntos doctrinales considerados como autoridad dentro de la Sociedad Watch Tower: “La aceptación de los mismos ¿es asunto de selección personal o es obligatoria? La respuesta de Fred Franz fue: “Es obligatoria”. Cuando se le preguntó en relación a la enseñanza errónea relacionada con 1874 si “Llegó a ser obligatorio para los testigos aceptar ese cálculo erróneo”, el vicepresidente respondió: “Sí. Cuando se le planteó: “¿tiene o no tiene un testigo alternativa para aceptar como autoridad y que deben ser obedecidas las instrucciones de ‘La Atalaya’, el Informador [ahora Nuestro Ministerio del Reino] o la ‘Despertad’? él respondió “Debe aceptarlos”. Cuando se le preguntó si una persona, privada de la información contenida en las publicaciones de la Sociedad, estaría capacitada para entender correctamente las Escrituras, respondió: “No”.

Cuando Hayden Covington fue interrogado en cuanto a si había de buscarse la unidad incluso en el caso de estar “basada en la aceptación forzosa de una profecía falsa”, dijo: “Se concede que eso sea cierto”. Al ser preguntado en cuanto a que si el rechazo de alguien a aceptar tal cosa supondría la expulsión y, por tanto, quedaría en una posición de ser “digno de muerte”, replicó: “Yo diría que sí, sin duda”.

De igual manera, Grant Suiter, al ser preguntado si una persona podía tener un entendimiento correcto de de las Escrituras prescindiendo de las publicaciones de los testigos de Jehová, respondió: “No”. En cuanto a las enseñanzas erróneas relacionadas con 1874 y 1925, se le preguntó si fue la aceptación, la aceptación absoluta [de esas enseñanzas] como la Verdad impuesta a todos los testigos de Jehová de entonces, y la respuesta fue: “Cierto”.

23 La decisión de la corte estuvo de acuerdo en el reconocimiento de los testigos de Jehová como una religión “establecida”, pero decidió en contra de conceder a Walsh el reconocimiento de “ministro ordenado”.

En realidad, mucho de todo eso desfiguraba los hechos. Ni en la época de Russell ni tampoco en la de Rutherford (durante cuyas presidencias fueron enseñadas esas falsas predicciones), existió la práctica de expulsar a quienes concienzudamente objetaran a ciertas enseñanzas. En tiempo de Russell hubo una crítica sutil o insinuaciones de falta de fe para quienes expresaban dudas o desacuerdo; en tiempo de Rutherford esas personas podían ser degradadas de su posición, incluso amonestadas verbalmente, pero la excomunión que existe en la actualidad, como instrumento para el mantenimiento de la uniformidad era cosa rara. Los tres representantes de la Sociedad evidentemente entendieron, sin embargo, que estaba justificado decir lo que dijeron con el fin de conseguir su propósito. Adornaron el pasado para hacerlo coincidir con el posicionamiento de entonces en la organización, cuyas enseñanzas habían llegado a ser de obligado cumplimiento si se quería evitar la expulsión. 24

Uno desearía pensar que sus palabras expresadas en términos tan categóricos e inflexibles, se debieran únicamente a las circunstancias, bajo la presión circunstancial de las exigencias del caso y que, por tanto, no representaran el auténtico punto de vista y manera de actuar de la organización, particularmente la postura tan elocuentemente presentada en 1946. Sería bueno tomar una actitud comprensiva, si la evidencia lo permitiera. Pero no es el caso. Considere lo que tienen que decir los siguientes números de la revista.

Un viejo modelo se impone

En los años 1940s los testigos de Jehová habían estado estrechamente unidos debido a persecución (violencia de las chusmas en diversos lugares, la cuestión del saludo a la bandera, proscripción y persecución totalitaria en la Alemania nazi y otros países) así como por toda la tensión de la segunda guerra mundial. En los años 1950s todo eso había pasado. Los testigos adolescentes o niños a quienes en la convención de 1941 en San Luis el juez Rutherford había dicho que ‘pronto los príncipes bíblicos estarían entre ellos’, y que se abstuvieran de casarse hasta ese evento, estaban ya por ese entonces bien entrados en su década de los veinte años. 25 La era de crecimiento en prosperidad y tolerancia de la postguerra estaba en auge. Las condiciones calamitosas que habían impulsado las especulaciones sobre la inminencia de Armagedón habían desaparecido. Como en el caso de otras muchas religiones que aplican profecías a ciertas fechas o períodos en el tiempo, la historia de la Watch Tower se apoyó en las condiciones desfavorables del mundo como una confirmación de sus alegaciones. Las malas noticias se utilizan para dar estímulo a expectativas entre sus seguidores, imbuyéndolos de un sentido de urgencia. El período de paz que siguió a la segunda Guerra Mundial no logró contrarrestar las dramáticas circunstancias de los años de guerra.

En medio de una atmósfera de un cierto decaimiento en el entusiasmo entre los testigos de Jehová, La Atalaya comienza a ocuparse de la tendencia en algunos a cuestionarse lo correcto de sus alegaciones y sus enseñanzas. Allá en 1946 La Atalaya había rechazado de plano la idea de una “Iglesia Madre” autorizada por Dios para enseñar a sus “hijos”. La idea de una organización visible dotada de un “magisterio” o autoridad docente en el esclarecimiento de la Biblia a sus adherentes fue asimismo rechazada. Justo seis años más tarde aparecieron las declaraciones de La Atalaya del 1 de Julio de 1952 que a continuación se indican (The Watch Tower, páginas 399, 400):

24 una utilización similar de manipulación táctica puede verse en un caso reciente ocurrido en 1986 en Bonham, Tejas. Los ancianos al cargo del Salón del Reino fuero sustituídos de manera arbitraria por la Sociedad Watch Tower y se abrió un caso en cuanto a las competencias sobre el control del salón. La ley reconocía únicamente dos tipos de control eclesiástico, jerárquico y congregacional. Las publicaciones de la Sociedad Watch Tower habían establecido firmemente que su dirección era “no jerarquizada”. (Véase por ejemplo, Vida en Libertad de los Hijos de Dios, 1966, página 169, 170; Capacitados para ser Ministros, 1958, páginas 290-292. Con todo, a fin de obtener el control sobre el Salón del Reino de Bonham, se autorizó a los abogados de la Sociedad para presentar el control “jerárquico” en lugar de “congregacional”. Don Adams, un vicepresidente de la corporación de Nueva York de la Sociedad, emitió una declaración a tal efecto en la que establecía en el punto 6: “para la toma de decisiones el Cuerpo Gobernante utiliza una organización jerárquica junto a entidades corporativas” (ver apéndice). A continuación él perfila la evidencia de… predominio de la naturaleza jerárquica en el asunto, seguido de los comités de sucursal, superintendentes de zona, superintendentes de distrito, superintendentes de distrito, cuerpos de ancianos, y siervos miniteriales. En este caso, la declaración de la naturaleza jerárquica era contraria a las declaraciones publicadas de la Sociedad. Sin embargo, no era contrario a los hechos. Es evidente la naturaleza jerárquica de la estructura.

25 ver Crisis de Conciencia, páginas 15, 16, 221, 222

11 Debemos mostrar nuestro entendimiento en estos asuntos, apreciando nuestra

relación con la organización teocrática visible, teniendo en cuenta lo que ocurrió

a quienes como Coré, Acán, Saúl, Uzías y otros que olvidaron el orden teocrático.

¿Hemos sido asignados como individuos a proporcionar el alimento a la mesa

espiritual? ¿No? En ese caso no tratemos de usurpar las funciones del esclavo.

Deberíamos tomar, digerir y asimilar lo que tenemos a disposición nuestra sin

negarnos a tomar partes de ese alimento alegando que pudiera no ajustarse al

capricho de nuestro criterio. La verdad que tenemos para publicar es únicamente

la que ha provisto la organización del esclavo fiel y discreto, no opiniones personales

contrarias a lo que dicho esclavo ha dado como el alimento a su tiempo. Jehová y

Jesucristo dirige y corrige al esclavo cuando es necesario, no nosotros como

individuos. Si al principio hay algún punto que no entendemos, deberíamos

intentar amoldarnos a él más bien que oponernos y rechazarlo, asumiendo

presuntuosamente una posición de estar más en lo correcto de lo que está el

esclavo. Deberíamos humildemente ir al paso de la organización teocrática del

Señor y esperar a aclaraciones posteriores, en lugar de detenerse a la primera

mención de una idea desagradable para nosotros y proceder a poner objeciones,

expresar nuestra crítica y opiniones como si fueran de mayor valor que la

provisión de alimento espiritual del esclavo. Quienes son teocráticos aprecian la

organización visible del Señor y no están tan locos como para oponer sus propios

razonamientos humanos, y sus sentimientos personales al canal de Jehová.

12 Alguien podría preguntar ¿Deberíamos aceptar como del Señor y verdadero

alimento espiritual lo que viene a través del esclavo fiel y discreto o deberíamos

negar su aceptación hasta comprobarlo por nosotros mismos? Si hemos obtenido

el actual entendimiento de la Biblia alimentándonos en la mesa del esclavo, si,

en consecuencia, nos hemos librado de doctrinas falsas y hemos sido edificados

en la adoración limpia y pura a Dios y obtenido la esperanza en un mundo nuevo,

deberíamos tener alguna confianza en las provisiones del esclavo. Una vez

hemos sido nutridos hasta la actual fortaleza y madurez espiritual, ¿deberíamos

de repente llegar a ser más listos que nuestro proveedor y abandonar la guía

iluminadora de la organización que nos ha cuidado como una madre?

(Prov. 6:20-23). Y si nuestro Padre celestial no daría una piedra, una serpiente

o un escorpión a un hijo que le pidiera pan, pescado o un huevo, ¿hemos de

tomar el alimento que nos provee por medio del esclavo como si fuéramos

a ser golpeados con una piedra, mordidos por una serpiente o picados por

un escorpión? (Mat. 7: 7-11; Lucas 11:9-13; NM)

¿Hemos de estar siempre en duda y sospechar de cada provisión nueva?

“El que duda es semejante a una ola del mar impelida por el viento y

aventada de una parte a otra. De hecho, no vaya a figurarse ese hombre

que recibirá cosa alguna de Jehová”. (Sant. 1: 6, 7; NM). Incluso los de

Berea, recibieron primero la predicación de Pablo “con suma prontitud

de ánimo”, y entonces “examinaban con cuidado las Escrituras diariamente

en cuanto a si estas cosas eran así”. (Hechos 17: 11, NM). Este fue el primer

contacto que los de Berea tuvieron con la predicación de Pablo, la recibieron

con buena disposición y acontinuación ellos mismos acudieron al soporte

de las Escrituras. ¡Con cuánta mejor disposición podemos nosotros recibir

las provisiones del esclavo, con entera confianza, ya que, a diferencia

de los bereanos, tenemos mucha experiencia del pasado relacionada

con las provisiones del esclavo!. Después de recibir esas provisiones

de alimento, podemos comprobar por nosotros mismos su apoyo en

la Escritura y hacer nuestro el mensaje dentro de un espíritu de docilidad

y confianza, no de enfrentamiento.

Para los lectores de La Atalaya, la organización es de hecho presentada, como se ha indicado, más allá de poder ser rectificada por nadie que no sea Dios y Jesucristo. El que alguien intente señalar errores supone creerse más “listo” que la “madre” organización y, por tanto, falto de humildad. Aunque parezca increíble, si tenemos en cuenta su larga historia especulativa, las predicciones fallidas, la fijación errónea de fechas y los continuos cambios en la interpretación de las Escrituras, el artículo dice a sus lectores que pueden recibir las enseñanzas de la” madre” organización “con mucha mejor disposición” que la que mostraron los Bereanos hacia lo que dijo el apóstol Pablo (¡porque tenemos mucha experiencia del pasado relacionada con las provisiones del esclavo [la organización]!). En realidad cuanto mayor sea la experiencia pasada con las publicaciones de la organización, mayor ha de ser la razón para extremar la cautela ante la evidencia histórica de los errores cometidos por la organización. 26

El proceso de enfatizar la autoridad humana e intensificar el control humano a través de la autoridad centralizada que tan hábilmente había desarrollado Rutherford durante tres décadas, fue continuado con mayor habilidad aún por sus sucesores. El lenguaje se hizo cada vez más directo, incluso abiertamente dictatorial, en expresiones típicas de su presidencia. Se utilizó una argumentación más sofisticada, compleja y más melosa, un habla más atractiva. Pero llegó a alcanzar el mismo grado de intimidación intelectual y buscó imponer la misma clase de compleja culpabilidad sobre todo aquel que no estuviera con prontitud en sintonía con cualesquier enseñanzas, normas o programa que procediera de las oficinas centrales en Brooklyn.

La impresión fundamental me trae a la memoria lo que escribe el historiador Paul Johnson al resumir la visión de la Iglesia mantenida por Cipriano en el siglo tercero. Dice:

[Cipriano] razonaba así. La Iglesia era una institución divina; la Novia de Jesucristo; la Madre Iglesia,

mediadora de toda salvación. Era una, indivisa, católica [universal]. Sólo en asociación con ella los

católicos podían conseguir la vida. Fuera de su santa grey no hay otra cosa que error y oscuridad.

Los sacramentos, la ordenación episcopal, la confesión de fe, incluso la Biblia misma, carecían de

significado en un contexto fuera de la Iglesia. La Iglesia era también una comunidad humana,

visible, edificada únicamente en base a organización. Los individuos no podían obtener la salvación

de su trato directo con Dios. La cuidadosa graduación jerárquica, sin la que no pudo existir la Iglesia,

fue establecida por Cristo y los apóstoles … las únicas instrucciones claras [Las Escrituras] eran

permanecer fiel a la Iglesia y obedecer sus normas. Con Cipriano, pues, la libertad proclamada por

Pablo y basada en el poder de la Verdad Cristiana, fue negada a los miembros ordinarios de la Iglesia;

solamente la ejercían los obispos (superintendentes), por medio de quienes aún actuaba el Espíritu Santo

en cuyo colectivo se delegaba la representación de todos los miembros de la Iglesia. 27

Vuelva a leer estas líneas, y ponga “organización” donde dice “Iglesia”. Entonces pregúntese si no encaja perfectamente con lo que se ha inculcado repetitivamente a los testigos de Jehová como se muestra en la evidencia que sigue.

Honra para la Madre Organización

La Revista La Atalaya del 15 de Septiembre de 1957 (páginas 561, 562) afirmó que la “madre auténtica de los cristianos” no es una organización terrestre, sino celestial, “la organización universal e invisible de Dios”. Sin embargo, se dice que la ‘madre’ espiritual tiene un “canal de comunicación visible” para todos los miembros de la congregación y que ese canal es la organización terrestre. Lo cual, hablando claramente, significa que cuando la “madre” habla, lo hace a través de la “organización teocrática visible”, de tal manera que si alguien desea escuchar a la “madre celestial” debe hacerlo escuchando a la organización visible de la Sociedad Watch Tower. En la práctica, cualquier cosa que se dice de la ‘madre celestial, espiritual e invisible’ es asimismo aplicable a su supuesto canal en la tierra, sin cuya dirección no se puede entender la Biblia. Después de citar Proverbios 6: 20, 23, el artículo dice:

26 El libro God’s Outlaw, escrito por Brian Edwuards, sobre la traducción de la Biblia de William Tyndale, en la página 7 anota como uno de los tres principales contenciosos de Martín Lutero la consideración “del papado como un cuerpo humano de gobierno, capaz de error y susceptible de ser puesto a prueba por la Escritura”.

27 A History of Christianity, Paul Johnsonm, páginas 59, 60.

3 Considere esto por un momento. Se mencionan dos cosas:

el mandamiento del padre y la enseñanza o ley de la madre.

A continuación el proverbio explica que el mandamiento de un

padre es una lámpara pero que también hay luz que proviene de

la enseñanza o ley de la madre. El mundo está inundado de Biblias,

que contienen los mandamientos de Dios. ¿Por qué, entonces,

la gente desconoce el camino por el que debe ir? Porque no

tienen también la enseñanza o ley de la madre, que es luz.

Jehová Dios ha provisto su santa Palabra escrita para toda

la humanidad, la cual contiene toda la información necesaria

para que los hombres tomen el camino que los conduzca a

la vida. Pero Dios no ha hecho arreglos para que esa Palabra

hable independientemente o haga brillar la verdad dadora de

vida por sí misma. Su palabra dice: “La luz se ha sembrado

para el justo” (Salmos 97: 11). Es a través de su organización

como Dios da esa luz de la que dice el proverbio que es la

enseñanza o ley de la madre. Si hemos de andar a la luz de

la verdad, hemos de reconocer no solamente a Jehová Dios como

nuestro Padre, sino también a su organización como nuestra madre.

4 Algunos que a sí mismos se llaman cristianos y quienes invocan a Dios

como su Padre, se jactan de andar únicamente con Dios, quien personalmente

dirige sus pasos. Tales personas no solamente abandonan la enseñanza

o ley de la madre, sino que literalmente arrojan a la calle a la mujer de Dios.

La luz de la verdad de Dios no es para ellos. En la nación de Israel Jehová

hizo obligatoria la obediencia a los padres. “Honra a tu padre y a tu madre”

fue el quinto entre los diez mandamientos. (Exo. 20: 2-17; Deut. 5: 16, NM).

La recompensa por la obediencia era larga vida; por desobedecer, la muerte.

En caso de que un hombre llegue a tener un hijo terco y rebelde,

que no escucha la voz de su padre ni la voz de su madre, y ellos

lo han corregido pero él no quiere escucharles, entonces…

todos los hombres de su ciudad deben lapidarlo con piedras,

y él tiene que morir” (Deut. 21: 18-21, NM). Se requería ese

honor y obediencia no sólo en cuanto a los parientes inmediatos

en la carne, sino como algo que también se debía a personas de

mayor edad con influencia dentro del pueblo de Israel.

El no rendir ese respeto apropiado a Eliseo, el profeta de Jehová,

conllevó una sentencia de muerte rápida a una pandilla de jóvenes

delincuentes. ( 2 Reyes 2: 24). También hoy Dios quiere y exige

de sus hijos obediencia, honor y respeto. Estos han de expresarse

no únicamente hacia el Dios vivo, sino también hacia su esposa la organización.

Este material está lleno de afirmaciones. Presenta un cuadro absolutamente ajeno a lo que revelan las Escrituras Cristianas cuando se contempla la relación real de los creyentes dentro de la congregación Cristiana. Dichas Escrituras muestran que los hombres pueden ayudar a otros a crecer en conocimiento y entendimiento, pero jamás presentan a hombres, a algún colectivo o cuerpo humano consustancial a ese conocimiento y entendimiento. Sería una negación de la enseñanza de Cristo Jesús quien es el único que ejerce de Maestro hasta ese grado. 28 La posición de La Atalaya en lugar de reflejar el sentido de la Escritura, recoge el lenguaje de Cipriano en el siglo tercero, quien escribió lo siguiente en cuanto a la “madre Iglesia”:

… de su vientre hemos nacido, con su leche somos alimentados, su espíritu nos da ánimo… No puede tener a Dios por Padre quien no tiene a la Iglesia como madre. 29.

28 Mateo 23: 8 NM; TEV.

29 “Los Tratados de Cipriano”. Tratado I párrafos 5, 6.

Una vez más, sustituya la palabra “Iglesia” por la palabra “organización” y el lenguaje, por el que se imponen esas pretensiones, es exactamente igual al que se exhibe en La Atalaya que se ha citado. En la mente de los miembros de la organización es irrelevante la distinción entre la ‘madre celestial’ y su ‘hermana terrestre’, convirtiéndose en una diferencia inexistente, al ser escuchada la voz de la ‘madre’ a través de su canal en la tierra. Aunque se diga que eso no es así, que la voz de la ‘madre celestial’ también se escucha a través de las Escrituras, se les ha explicado con toda claridad que solamente pueden entender las Escrituras a través de la organización terrestre. En virtud de esas alegaciones, la organización visible se convierte en una especie de padre junto a Dios mismo, la agencia terrestre mediante la cual el Padre canaliza todas las instrucciones para sus hijos humanos.

En esa visión de las cosas, puede apreciarse el efecto menguante que adquiere el papel que corresponde a Jesucristo y al Espíritu santo en quienes aceptan tales alegaciones, y eso es lo más grave del asunto. Cuando habla la “madre” con el respaldo del Padre ¿En donde aparece el Hijo y hasta qué grado se necesita su guía? Las referencias a Jesucristo y al Espíritu santo en la exposición de La Atalaya que se ha citado brillan por su ausencia. Hoy día, a pesar de algunas alegaciones en sentido contrario, la mente y el habla en la inmensa mayoría de los testigos, la tendencia común, es pensar y hablar en los términos de “Jehová y su organización”, dejando a Jesucristo en un lugar secundario. El Espíritu santo rara vez merece una mención. Cualquiera que piense que eso no es así, únicamente necesita escucharse a sí mismo y a otros en sus propias conversaciones.

La “Verdad bíblica” y las “enseñanzas de la organización” se confunden al hacerse equivalentes, resultando una única cosa en la mente de la mayoría de los testigos, y es la repetición continua de la jefatura y autoridad de la organización la que produce en sus mentes esa confusión. Generalmente se hace un esfuerzo por revestir las exigencias de autoridad con palabras que de alguna manera enmascaran esa realidad. Con todo, de manera ocasional, los escritores de la Watch Tower, utilizando alguna expresión simple más propia de los tiempos de Rutherford, inconscientemente expresan la perspectiva actual desarrollada. En 1967, por ejemplo, una edición revisada del libro “Capacitados para ser Ministros” (página 156) hizo esta declaración:

5 La primera cosa esencial al ponerse a estudiar es tener la correcta condición de mente y corazón,

apreciando que Jehová concede entendimiento únicamente a los mansos, y no a los obstinados.

Si amamos a Jehová y a la organización de su pueblo no seremos desconfiados, sino que, como

la Biblia dice, ‘creeremos todas las cosas’, todas las cosas que La Atalaya publica, por cuanto

ha sido fiel en darnos un conocimiento de los propósitos de Dios y en guiarnos en el camino de

la paz, seguridad y verdad desde su principio hasta este día presente. (Edición de 1958 en Español).

En los primeros siglos, las interpretaciones religiosas y las normas llegaron a la gente a través de la “Iglesia”. En la actualidad provienen de los hombres que dirigen la Iglesia en cada tiempo particular, bien sean los papas u otros teólogos de iglesia. Pero, a por medio de colocar el énfasis en “La Iglesia”, más que en los hombres concretos que la manejan, se hizo más aceptable la obligatoriedad del dogma. Lo mismo puede decirse cuando se utiliza el término “organización”. En tiempos de Rutherford el hecho de que todos sus escritos llevaran de manera prominente su nombre impedían el efecto de lo que ocurre en la actualidad con la literatura y los artículos, ya que su autor permanece anónimo por motivos de política interna. Ahora el manto de la organización cubre adecuadamente la autoría humana y los lectores lo consideran como algo que “proviene de la organización”. En realidad, no es otra cosa que “procedente de los hombres que ocupan puestos de autoridad en la organización”. Los testigos son entrenados para no pensar en esos términos, para sentirse culpables si así lo hicieran. Y así es precisamente como fueron entrenados a pensar las personas de los siglos segundo y tercero a fin de obtener una sumisión casi total a “La Iglesia”, la organización que controlaba la autoridad.

Precisamente el término “Iglesia” o ekkesia llegó a tener un doble significado (se refería a veces a la comunidad de creyentes y en otras ocasiones a la autoridad religiosa que ejercía autoridad sobre los mismos), de modo que la Watch Tower utiliza la palabra “organización” en dos sentidos. 30 Puede referirse a todos los que son testigos en todo el mundo, la comunidad de testigos. O puede referirse a quienes están en la estructura de autoridad que controla y dirige a esa comunidad. Generalmente no entraña ninguna dificultad ver cuál es el sentido en el que se utiliza en cada ocasión. Cuando hay un llamamiento a poner confianza, creer en, mostrar lealtad hacia, prestar atención a, mostrar sumisión a, es seguro que se aplica en el segundo sentido. Ese pensamiento permanece en la mente de los testigos. En la expresión “Jehová dirige a su pueblo a través de su organización”, si el término “organización” se utilizara en el primer sentido, entonces la frase significaría que “Jehová dirige a su pueblo a través de su pueblo”, refiriéndose el término “organización” a la entera comunidad de los testigos. Dichas expresiones se encuentran con regularidad en las publicaciones de la Watch Tower, sin que ello represente problema alguno, ya que la mente de los testigos casi invariablemente relacionan el término “organización” a la estructura de autoridad afincada en Brooklyn. Por tanto tiene el mismo significado que tuvo la palabra “Iglesia” en el período post-apostólico.

De la misma manera que los individuos se sintieron dependientes de la “Iglesia” en el entendimiento de las Escrituras, así individualmente, el testigo se siente incapaz de entender la Escritura sin la dependencia de la “organización”. Se les ha enseñado que “únicamente para la organización la Santa Palabra de Dios, la Biblia, no es un libro sellado”. Ellos constituyen “la única organización sobre la tierra que entiende ‘las cosas profundas’ de Dios”. 31 La dependencia de los testigos y su incapacidad individual fue expuesta con claridad en La Atalaya del 15 de Marzo de 1968, que afirmó que la Biblia es el libro de la organización (páginas 167, 170):

9 … Las Escrituras Griegas Cristianas fueron agregadas para completar la Biblia,

cada libro se escribió directamente a la Congregación Cristiana o a un miembro de la

Congregación Cristiana a favor de ella. Así que la Biblia es un libro de organización

y pertenece a la congregación cristiana como organización, no a individuos,

prescindiendo de cuán sinceramente crean que pueden interpretar la Biblia.

Por esta razón no se puede entender apropiadamente la Biblia sin tener presente

la organización visible de Jehová.

19 Después de limpiar a los que pertenecían a esta casa que estaban vivos en la Tierra,

Jehová derramó sobre ellos su espíritu y les asignó la responsabilidad de servir como

su único conducto visible, y únicamente por medio de éste habría de venir instrucción

espiritual. Por lo tanto, los que reconocen la organización teocrática visible de

Jehová tienen que reconocer y aceptar este nombramiento del “esclavo fiel y discreto”

y ser sumisos a él. 32

Compare estas afirmaciones con las que se han citado anteriormente del artículo de 1946 y su negación categórica de exigencias de jerarquía en la ‘propiedad’ espiritual de la Biblia. No podía haber una posición más absolutamente opuesta en la adopción de exigencia completa de jerarquía de la actualidad que entonces se condenaba. Las alegaciones de la “Madre Iglesia” del Catolicismo eran el equivalente de las pretensiones actuales de la “madre organización” de la Watch Tower.

Como lo expresó el historiador citado anteriormente, la única instrucción clara presentada por el líder de iglesia Cipriano fue la de “permanecer fiel a la Iglesia y obedecer sus leyes”. 33 Esa era la regla de las reglas, si uno quería salvarse y estar seguro de permanecer aprobado por Dios. Cipriano, así como otros de los “Padres de la Iglesia” primitiva, advirtieron que el rechazo de las instrucciones de los obispos (superintendentes presidentes) equivalía a rechazar a Dios y a Jesucristo. Ignacio, por ejemplo, dijo lo siguiente en el capítulo VII de su Epístola a los de Trales:

30 Ver capítulo 3, páginas nn, nn

31 L Atalaya, 15 de Noviembre 1973, página 690

32 La Atalaya del 15 de Enero de 1955 (página 49) hizo en esencia idéntica alegación al decirDebido a su enlace inquebrantable con la organización Teocrática Cristiana, la Biblia lleva incrustada en sí la idea de organización y no nos es posible entenderla cabalmente si no tenemos presente la organización teocrática … Todas las ovejas de la manada de Dios tienen que tener presente la idea de organización, igual que la Biblia”.

33 A History of Cristianity, página 60

Puesto que el obispo no es más que uno que por encima de todos los demás detenta todo el poder y

autoridad, al grado que una persona humana puede ejercerlo, quien conforme a sus cualidades se ha

constituido en imitador del Cristo de Dios … El que, por tanto, no le rinde tal obediencia, ha de ser

alguien enteramente sin Dios, un hombre impío, el cual desprecia a Jesucristo y desestima sus

mandamientos.

Aunque suavizando el asunto por medio de utilizar preguntas, la Atalaya del 15 de Julio de 1976 (páginas 443, 444 ) presenta el mismo punto de vista distorsionado con respecto a cualquiera que no esté de acuerdo con la dirección de la organización:

19 Pero no queremos aceptar la bondad inmerecida de Dios y dejar de cumplir

el propósito o razón por la cual se nos ha introducido en la organización limpia

de Dios. (2 Cor. 6:1) No debemos ser indiferentes. No es prudente dar las cosas

por sentadas. No podemos darnos el lujo de permanecer estacionarios. Tenemos

que tomar en serio lo que dice su Palabra y lo que nos revela Su organización.

A medida que sale nueva información tenemos que tomarla a pechos y esforzarnos

sinceramente por aplicarla en nuestra vida. Estamos en la organización limpia de

Dios para traerle honra y alabanza a El. Si no hacemos esto, entonces estamos

dejando de cumplir el propósito de que se nos limpie y haga “santos”.

Realmente ¿Podríamos esperar entonces las bendiciones y el apoyo de Dios?

20 La manera en que Dios gobierna es por amor. (1 Juan 4: 16) El quiere que

hagamos las cosas porque son correctas. Es posible que en el futuro se nos imponga

una prueba en cuanto a acatar cierta información que Dios traiga a nuestra atención.

Supongamos que tenga que ver con algo que amamos muchísimo. ¿Qué haremos?

¿Vamos a titubear en aplicar el consejo, y quizás ponernos a pensar en qué

queremos hacer nosotros en cuanto a ello? Si así fuese, ¿no estaríamos en realidad

haciendo la pregunta ‘¿En realidad queremos nosotros la gobernación de Dios?’.

El no responder a la dirección de Dios por medio de su organización,

¿no indicaría en realidad un rechazo de la gobernación divina?.

El no someterse a la dirección de la organización terrestre equivale a “rechazo de la gobernación divina”. Que haya hombres que puedan establecer semejantes comparaciones o analogías es algo chocante actualmente. Más chocante aún es que lo hacen sin el menor sentido de estar diciendo algo impropio, sino más bien como si se tratara de algo realmente meritorio. Por medio de alegar ser la única fuente o el único canal de comunicación del centro de mando, quienes en realidad ejercen la autoridad organizacional se constituyen en el centro de mando. Una vez más, el serio peligro encerrado en conceder una sumisión indeseable, semejante a la de un soldado, a líderes religiosos humanos falibles no parece impresionar al escritor del razonamiento utilizado en La Atalaya.

La autoridad de un Consejo Supremo Religioso

En los primeros siglos, el control de una congregación o quizá del área correspondiente a una ciudad era supervisada por el departamento o autoridad implantada por un obispo o único superintendente presidente. Fue a través de consejos religiosos por donde un cuerpo regulador centralizado llegó a tomar poder internacionalmente.

Hasta los años 1970s no eran habituales las referencias de La Atalaya a un “cuerpo gobernante”. Sin embargo, a partir de entonces se enfatizó vigorosamente la autoridad de ese grupo de hombres. En los primeros siglos los líderes de la Iglesia comenzaron a inclinar a los Cristianos hacia la consideración de cuerpos de ancianos como si fueran “el cuerpo apostólico”. Esa visión fue inculcada por medio de los concilios llevados a cabo posteriormente. Aunque se reivindica el rechazo del concepto de la “sucesión apostólica” (tal como sucede en la Iglesia Católica, en donde los obispos son considerados como los “sucesores de los Apóstoles”), la sociedad Watch Tower defiende un punto de vista parecido, presentando al Cuerpo Gobernante como el equivalente de hoy al consejo de los apóstoles y ancianos de Jerusalén.

A través de quienes están en posiciones de autoridad subordinados a ellos, los del Cuerpo Gobernante se consideran en esencia en una relación idéntica a la que mantuvo el apóstol Pablo con Timoteo, Tito, los ancianos y otros miembros de las congregaciones. Hemos visto (página nn) la marcada alegación de que los testigos, basados en la experiencia, pueden recibir con mayor prontitud y confianza todo aquello que proviene del “esclavo fiel y discreto” y su Cuerpo Gobernante que lo que los propios bereanos pudieron hacer con lo que oyeron del apóstol Pablo. Hay en la actualidad una apropiación, una atribución de autoridad no ya igual, sino incluso superior a la de los apóstoles. La “cadena de mando” y comunicación de Dios, de arriba hacia abajo, viene ilustrada en la página 109 de La Atalaya del 15 de Febrero de 1972:

Incluir aquí el organigrama de la ilustración

En realidad, la estructura actual en la jerarquía de autoridad es la que se muestra a continuación:

CUERPO GOBERNANTE

|

COMITES DE SUCURSAL

|

SUPERINTENDENTES DE DISTRITO

|

SUPERINTENDENTES DE CIRCUITO

|

ANCIANOS

|

SIERVOS MINISTERIALES, PRECURSORES Y PUBLICADORES DE CONGREGACIÓN

Tal como sucedió en los primeros siglos, un consejo religioso ha tomado con carácter permanente un control constante a nivel internacional. La Atalaya del 15 de Mayo de 1986 llevaba un artículo titulado ¿Aprueba Dios los Concilios Religiosos?. En la página 24 se define un concilio religioso como:

“… Junta o congreso, especialmente de eclesiásticos, para deliberar y decidir sobre materia de dogmas

y de disciplina”.

Es evidente que el escritor, quien procede a decir que Dios no aprueba tales concilios, no se da cuenta que la descripción citada encaja a la perfección con lo que representa el concepto de Cuerpo Gobernante entre los Testigos de Jehová. Sus sesiones son para deliberar y, frecuentemente, para legislar sobre “cuestiones de dogma y disciplina”. Eso es lo que hicimos durante cada semana durante los nueve años de mi estancia en calidad de miembro del Cuerpo Gobernante. 34.

34 Es interesante notar que el artículo de la Atalaya (en la página 26) cita de un libro histórico en el que se establece que, salvo el Concilio de Jerusalén descrito en el capítulo 15 de Hechos, “todos los demás han sido producto de la Iglesia post-apostólica. No pertenecen al período de la fundación de la Iglesia.” De nuevo, se hace patente que el escritor no reconoce que eso presenta al concilio de Jerusalén como ocasional, no como formando parte de algún arreglo permanente con sesiones regulares a cargo de algún tipo de “cuerpo gobernante”.

Tratando sobre el papel desempeñado por el emperador Constantino en los primeros concilios, ese artículo de La Atalaya, en la página 25, cita al historiador H.G. Wells de esta manera:

La idea de acabar con toda controversia y división y de sofocar todo pensamiento por medio

de imponer un credo dogmático sobre todos los creyentes, es la idea del hombre que opina que

para obrar a cabalidad debe estar libre de oposición y críticas. . . La Iglesia adquirió de él la

disposición de ser autoritativa e incuestionable, a desarrollar una organización centralizada. . .

Los cargos de herejía demostraron ser ardides despiadados para eliminar a los oponentes

que osaban desafiar a los concilios de la iglesia de la cristiandad. A los que expresaban

opiniones diferentes o hasta intentaban presentar pruebas con las Escrituras para refutar

los dogmas y cánones (leyes de la iglesia) de los concilios se les tildaba de herejes.

Una vez más el escritor no se está dando cuenta de que la descripción de la disposición adoptada por Constantino es absolutamente acorde con la que tomó el segundo presidente de la Sociedad Watch Tower, J. F. Rutherford, en cuyo mandato se implantó una bien determinada concentración de autoridad. En el libro de la Sociedad, Faith on the March, su autor, A. H. MacMillan, representante durante mucho tiempo en las oficinas centrales, dice de Rutherford (página 72):

El nunca habría tolerado la enseñanza de algo contrario a lo que él considerase que dice la Biblia.

Era tan estricto en ese asunto que jamás permitiría nada que supusiera transigir en algo en lo que

estuviera envuelta la verdad.

La autoridad que le permitía “tolerar o no”, “admitir o no”, desacuerdo por parte de otros con lo que él personalmente entendía como la verdad era algo en lo que insistía como su prerrogativa presidencial. El tomó efectivamente el control ejercido por un grupo de directores, eliminó por completo un equipo editorial, asumió completa autoridad sobre todo lo que se publicaba y forzó la salida de los mandos que no estuviesen dispuestos a apoyar esas y otras acciones parecidas. Eso se calificó como “refinamiento, tiempo de juicio, una limpieza de la entera organización separada para ser la casa de los siervos de Dios”. 35 Como se muestra en Crisis de Conciencia, la autoridad suprema del presidente por la que luchó y terminó consiguiendo, fue quitada en 1976 y trasladada a un grupo de hombres, el Cuerpo Gobernante. 36 Pero eso es, en esencia, lo único que sucedió, la transferencia de la autoridad desde una persona a un grupo, un consejo religioso. Aunque hubo expresiones que manifestaban esperanza en que el cambio promovería un espíritu más humilde, de mayor hermandad, la realidad es que “la disposición a mostrarse autoritarios e incuestionables, a desarrollar una organización centralizada” de la que habla el historiador Wells, permaneció. Como se ha mencionado, el lenguaje contundente, tosco en ocasiones, empleado por Rutherford, fue sustituido por otro más académico, más intelectualmente atractivo en su exposición. Aunque la misma disposición a ofenderse, despreciar y mirar de silenciar cualquier diferencia relativa a puntos de vista, es la que gobierna claramente las acciones, las decisiones y las actitudes del consejo religioso llamado Cuerpo Gobernante. Así que tanto la evidencia ampliamente presentada como la que sigue a continuación es sólo una parte de lo que hay a disposición para demostrar la validez de esas afirmaciones.

Equiparando a una Organización con Dios y con Jesucristo

Entre todas las alegaciones y argumentos de los líderes religiosos de los siglos segundo y tercero que apoyaron fuertemente una mayor autoridad humana, un control centralizado, no se encuentra declaración alguna que no tenga su correspondencia en las publicaciones de la Watch Tower de tiempos recientes. Cuando el estudio y la investigación me hicieron ver todo eso, encontré dificultad creciente para armonizar la autoaprobación organizacional, la alabanza propia y el identificarse como el canal de Dios, con las llamadas simultáneas a la humildad y la mansedumbre por parte de todos. Lo que más profundamente me afectó fue esa interposición entre Dios y las personas, animando a la gente por una parte a buscar una “relación personal” con Dios y, al mismo tiempo, aceptar esa mediación para obtener la guía y bendición divinas. Insistían en que sencillamente Dios no concedería esos favores a nadie sin su mediación. No pude compaginar eso con las palabras de Jesús en el capítulo catorce, versículo seis de Juan:

35 Faith on the March, página 81

36 Ver páginas 63-70

Yo soy el camino, la verdad y la vida: Nadie viene al Padre, sino por mí.

O con las palabras de Pedro en Hechos, capítulo cuatro, versículo 12:

Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo,

dado a los hombres, en el que podamos ser salvos.

O con las palabras de Pablo, al escribir sobre el edificio espiritual formado por los Cristianos, registradas en el capítulo tres versículo once de su primera carta a los Corintios:

Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo.

Parecía existir una auténtica violación del papel divino de Jesucristo. Si nadie se allega al Padre, salvo a través de él, entonces (de acuerdo a las afirmaciones publicadas que ya se han presentado) se estaba proclamando que nadie viene a Jesucristo, si no es a través de la organización de la Watch Tower, que a sí misma se coloca entre el individuo y el Hijo de Dios. Lógicamente eso hace de la organización humana algo esencial para la salvación. No sorprende, pues, encontrar que las afirmaciones de la “Madre Iglesia” de que nadie puede encontrar la salvación fuera de la Iglesia tienen claramente su correspondencia en la “madre organización”, como se puede comprobar en la cita que sigue, tomada de La Atalaya del 15 de Marzo de 1968, páginas 171 y 172 y de La Atalaya del 1 de Julio de 1982 (página 21):

3 Es urgente que usted identifique la organización teocrática visible de Dios

que representa a su rey, Jesucristo. Es esencial para la vida. Al hacerlo, acepte

con aceptación completa todo aspecto de ella. No podemos afirmar que

amamos a Dios y al mismo tiempo negar su Palabra y conducto de comunicación.

. . . . . . . . .

Por lo tanto, al someternos a la organización teocrática visible de Jehová,

tenemos que estar de acuerdo plena y completamente con todo rasgo de su

procedimiento y requisitos apostólicos.

. . . . . . . . .

18 Podemos esperar una expansión similar de nuestra actividad de predicar ahora,

en este punto culminante de las edades. No cabe duda de que antes que termine

la “gran tribulación”, veremos el mayor testimonio que respecto al nombre y

reino de Dios se haya dado en la historia de este mundo. Aunque ahora el

testimonio todavía incluye la invitación de venir a la organización de Jehová

para salvación, sin duda vendrá el tiempo en el que el mensaje se expresará

en tono más fuerte, como un “grito de guerra”.

Hablando al personal de las oficinas centrales en Brooklyn el 23 de Enero de 1981, Karl Klein, miembro del Cuerpo Gobernante, expresó su apoyo personal a esa posición, que no se puede conseguir la vida eterna si no es a través de la organización de la Watch Tower, al decir:

No hay duda de ello, la Palabra de Dios nos sirve de lámpara en nuestro camino en cuanto

a conducta y creencias. Pero Jehová Dios también nos ha provisto la organización del

“esclavo fiel y discreto” para obtener el entendimiento de la Biblia y su aplicación.

Y, a menos que tengamos en cuenta al “esclavo fiel y discreto”, nunca estaremos

en el camino hacia la vida, independientemente de lo mucho que leamos la Biblia. . .

De manera que, nunca olvidemos el punto de vista expresado por Pedro cuando Jesús

preguntó a sus apóstoles si también ellos querían irse. Sencillamente no existe otro

lugar a donde ir por alimento espiritual y asociación cristiana genuina que entre los

que son leales a la “organización del esclavo fiel y discreto”. 37.

37 De una transcripción literal de sus palabras de esa fecha.

De ello se hizo eco un artículo en La Atalaya del 1 de Julio de 1981 (página 19):

COMO VEMOS AL “ESCLAVO”

Podemos beneficiarnos de esta consideración. Si ya hemos establecido qué instrumento

Dios está usando como su “esclavo” para distribuir el alimento espiritual a su pueblo,

de seguro que Jehová no se siente complacido si recibimos ese alimento como si pudiera

contener algo dañino. Debemos tener confianza en el conducto que Dios está usando.

En las oficinas centrales de Brooklyn, de donde emanan las publicaciones bíblicas de

los testigos de Jehová, hay más ancianos maduros, tanto del “resto” como de

las “otras ovejas” que en cualquier otro lugar de la tierra.

Es cierto que los hermanos que preparan estas publicaciones no son infalibles.

Los escritos de ellos no son inspirados como lo son los de Pablo y otros escritores

bíblicos (2 Tim. 3: 16). Y por eso, a veces, ha sido necesario, a medida que el

entendimiento se ha hecho más claro, corregir algunos puntos de vista. (Pro. 4: 18).

Sin embargo, el resultado de esto ha sido un refinamiento continuo del cuerpo

de la verdad basado en la Biblia en el cual convienen los testigos de Jehová.

A través de los años, a medida que se han hecho ajustes a ese cuerpo de la verdad,

éste se ha hecho cada vez más maravilloso y más aplicable a nuestra vida

en estos “últimos días”. Los comentadores bíblicos de la cristiandad tampoco

son inspirados. A pesar de que afirman tener gran conocimiento, no han logrado

sacar a relucir ni siquiera verdades bíblicas básicas… tales como la de la Tierra

paradisíaca venidera, la importancia del nombre de Dios y la condición de los muertos.

Más bien, el registro que se ha hecho la organización del “esclavo fiel y discreto”

por más de 100 años nos obliga a llegar a la conclusión que expresó Pedro cuando

Jesús preguntó a sus apóstoles si ellos también querían dejarlo, a saber:

“¿A quién nos iremos?” (Juan 6: 66-69) ¡No hay duda alguna! Todos

necesitamos ayuda para entender la Biblia, y no podemos encontrar la

guía bíblica que necesitamos fuera de la organización del “esclavo fiel y discreto”.

Entre los testigos, disciplinados para aceptar sumisamente todo cuanto les suministra la organización, raramente suscita en su mente o hace surgir cuestión alguna en cuanto a que esa última afirmación citada constituye en la práctica un reemplazo de Jesucristo por la “organización del esclavo fiel y discreto”. Después de citar las palabras de Pedro: “¿A quién iremos? El escritor de La Atalaya dice: “¡No hay duda alguna! Todos necesitamos ayuda para entender la Biblia, y no podemos encontrar la guía bíblica que necesitamos fuera de la organización del “esclavo fiel y discreto”. 38

En cuanto a la pregunta de Jesús, el miembro del Cuerpo Gobernante, Karl Klein, se expresó como no habiendo otro “lugar” a donde ir en busca de dirección espiritual, salvo a la Organización Watch Tower. En contraste con eso, el propio apóstol Pedro dio una respuesta bien diferente a eso, refiriéndose no a un lugar, sino a una persona, cuando dijo

Tú [Jesucristo] tienes palabras de vida eterna.

Unicamente entre una audiencia fuertemente adoctrinada pudo darse esa sustitución de Cristo por la organización hecha por el escritor de La Atalaya sin que se produjera la más leve queja o disconformidad. Tanto las palabras del miembro del Cuerpo Gobernante Karl Klein como ese artículo de La Atalaya suscitaron la proclamación de que Jesucristo se ha confiado tan firmemente a una relación contractual con la Sociedad terrestre que no puede actuar sin su protagonismo, no puede hablar a las personas si no es a través de ellos, no puede iluminar o guiar a los individuos sin servirse primero de la organización de la Watch Tower. La mayoría de los testigos debe admitir (aunque sólo sea para sus adentros) que frecuentemente utilizan la pregunta “¿A quién iremos?” Para mostrar que “debemos estar con la organización”, cosa que no se corresponde en absoluto con lo que Pedro dijo.

38 Tal vez este artículo fue escrito también por Karl Klein, debido a que el uso de frases como “Sin duda”, “No hay duda alguna” son características de su manera de hablar y escribir.

De esa manera se ha hecho realidad la usurpación del papel del Hijo de Dios como el único “camino” hacia la verdad y la vida, tal como sus propias mentes lo atestiguan. La alegación de Jesús en cuanto a ser “el camino, la verdad y la vida” no es algo exclusivamente suyo. Debe compartirlo con la “madre” organización, la Watch Tower, sin la cual nadie puede llegar a entender la verdad bíblica o encontrar el camino de la vida. Lo que Jesucristo dijo en cuanto a su papel en el propósito de Dios así como lo que Pedro dijo del Hijo de Dios se lo ha apropiado y atribuido una organización humana terrestre, acreditándose como vicegerente de Jesucristo. Su autoridad se presenta como merecedora de una sumisión semejante, si no equivalente a la que se le debe a Cristo. Sencillamente no es posible la vida aparte de la organización. Negar tan arrogante pretensión conduce a la expulsión bajo el cargo de “apostasía”. 39 .

Todo eso significa ni más ni menos que esa organización humana terrestre se ha constituido realmente en mediador. Así como el hombre imperfecto y pecador no puede llegarse a Dios sin la mediación de su Hijo, cuyo sacrificio de rescate provee el medio para la reconciliación con Dios, de la misma manera, se enseña, que no puede llegarse a una relación de aprobación con Jesucristo y, a través de él, con Dios, y que ni siquiera pueden ser entendidas las verdades relacionadas con Cristo y que son el fundamento de la fe, si no es a través de la organización humana terrestre, la Sociedad Watch Tower y su Cuerpo Gobernante. Actúa, por tanto, como una sociedad mediadora. Por esa razón es por lo que todos los que no estén asociados con ella han de morir en la venidera “gran tribulación”, de acuerdo a las enseñanzas que han publicado.

Encuentro en todo esto una total discrepancia con la declaración de 1 Timoteo 2: 5, 6:

Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, un hombre,

Cristo Jesús, que se dio a sí mismo como rescate correspondiente por todos.

A diferencia de la organización Watch Tower, en el encumbramiento de sí misma a un papel de mediación en la salvación de otros, el apóstol Pablo rechazó vigorosamente semejante cosa para sí mismo, preguntando a quienes escribía: “¿Ha sido Pablo crucificado por vosotros? ¿Fuísteis bautizados en el nombre de Pablo?” (1 Cor. 1:13). Unicamente Jesucristo ha muerto por nosotros como un sacrificio de rescate, no los hombres integrantes de una organización humana o cuerpo gobernante; por lo tanto, únicamente El ha recibido el derecho para hacer de mediador entre Dios y los hombres.

El Bautismo. ¿Validado por quién? ¿Quién lo valida?

El historiador Johnson observó que en el período post-apostólico llegó a darse el caso de que, junto con la Biblia, “los sacramentos… perdían su sentido si se llevaban a cabo fuera de la iglesia”. Un “sacramento” primordial era el bautismo.

Inicialmente, entre los Estudiantes de la Biblia del tiempo de Russell, no hubo problema por el hecho de que uno hubiese sido bautizado dentro de alguna de las diversas denominaciones cristianas de entonces. Lo único importante era si uno entendía el significado del bautismo y si se había llevado a cabo por inmersión. 40. Así fue considerado por siete décadas. Tan tarde como en 1955, La Atalaya del 15 Noviembre de ese año (página 700) estableció que era necesario bautizarse únicamente si “el bautismo anterior no había sido en símbolo de dedicación” o no había sido llevado a cabo por inmersión.

Un año más tarde, se cambió la situación en La Atalaya del 15 de Noviembre de 1956. Decía así (página 692):

39 Puede notarse que el artículo del 22 de Febrero de la revista Time me cita diciendo: “No hay vida fuera de la organización”. Yo hice esa declaración a Ann Constable, reportera de Time, ilustrándole el efecto que la expulsión tiene sobre los testigos de Jehová, la actitud de muchos hacia la expulsión, el sentimiento de que “no hay vida fuera de la organización”. Puesto que, cuando apareció el artículo, el contexto daba a entender que esa era mi propia manera de sentir, inmediatamente escribí una carta a los editores en donde decía: “Cuando dije eso, no estaba haciendo una descripción de mis propios sentimientos, sino del punto de vista que prevalece entre la mayoría de los testigos y que está implícito en las enseñanzas de la organización. Lo que yo entiendo que dice la Escritura es que únicamente el Hijo de Dios es ‘el camino, la verdad y la vida’”. El contenido de esa carta fue publicado en la sección “Cartas al editor” de un número posterior de Time. Ver Apéndice.

40 Recuerdo a mi tío, Fred Franz, siendo ya vicepresidente de la Watch Tower, remarcándome que si su bautismo se había llevado a cabo por inmersión en la iglesia Presbiteriana (en lugar de por aspersión) habría de ser considerado válido.

BAUTISMO POR SEGUNDA VEZ

14 A menudo se hace la pregunta de si una persona que se bautizó antes en una ceremonia

ejecutada por algún otro grupo religioso debe bautizarse otra vez cuando llega a un

conocimiento acertado de la verdad y hace una dedicación a Jehová. A causa de lo que ya

he dicho, ahora hay razón apremiante para también decir: sí, uno tiene que bautizarse

otra vez. Obviamente, al ser bautizado por cualquiera de tales sistemas religiosos

uno no fue bautizado en realidad “en el nombre del Padre, del Hijo y del espíritu santo”,

porque si hubiera sido bautizado así, hubiera apreciado la autoridad y puesto de tales

Potestades Superiores verdaderas. Y si se había dedicado previamente a Jehová,

el individuo se habría separado de tales sistemas babilónicos que deshonran a Dios aún

antes de dejar que lo bautizaran. De modo que el acto de bautizarse no es la cosa importante;

más bien el elemento de importancia es aquello que se simboliza por el acto.

Eso sin embargo iba seguido de una “Pregunta de los Lectores” unos seis meses más tarde que especificaba las condiciones para rechazar como no válido cualquier bautismo “fuera de la organización” (incluso aunque hubiera sido por inmersión). Ahora se decía que la fecha tope para considerar válido un bautismo de esa clase era 1918. ¿Por qué? Porque “en 1918 A.D…. Jehová Dios vino al templo acompañado por su Mensajero del Pacto y echó fuera a la Cristiandad” Si la persona había sido sumergida en símbolo de dedicación a Dios y a Cristo antes de esa fecha y además había abandonado su religión anterior para afiliarse en la organización Watch Tower antes de 1918, se dejaba a la conciencia de esa persona si era procedente bautizarse de nuevo o no.

La situación para todos los demás era la siguiente:

A partir de ahora, cuando se ha hecho claramente la llamada a salirse de

Babilonia la Grande, si alguno ha oído dicha llamada y permanece en alguna

parte de la Babilonia antitípica y es bautizado por inmersión en dicho sector

religioso, su bautismo no tiene validez. Su decisión no podía haber sido una

dedicación a hacer la voluntad de Dios, ya que, como dice el párrafo 14

“la persona se habría separado del sistema Babilónico que deshonra a Dios,

incluso antes de permitir que le bautizaran” 41

Debía ser bautizado de nuevo. El asunto fue establecido definitivamente ya que las palabras del párrafo 14 de The Watch Tower así lo disponían. No era necesario el apoyo bíblico aparentemente. En el período post-apostólico el bautismo “perdía su sentido si se llevaba a cabo fuera de la Iglesia”, es decir, fuera del control de la autoridad. Esa misma postura ara adoptada ahora por la organización Watch Tower hacia cualquier bautismo llevado a cabo fuera de su dominio.

Allá en 1955, The Watch Tower había dicho:

Un cristiano. . . no puede ser bautizado en el nombre de alguien que esté llevando a cabo

la inmersión, en el nombre de ningún hombre, ni en el nombre de ninguna organización,

sino en el nombre del Padre, del Hijo y del espíritu santo. Eso muestra, entre otras cosas,

que el Cristianismo no es cuestión de denominación alguna. 42

Era frecuente que las palabras del discursante que precedían a la ceremonia del bautismo recordaran a los candidatos que “ustedes no están simbolizando la dedicación a un trabajo, o la dedicación a una organización, sino la dedicación a una persona, Jehová Dios. 43. Algo parecido decía the Watchtower del 1 de Octubre de 1966:

No nos dedicamos a una religión, ni a un hombre, ni a alguna organización. No, nos dedicamos al Soberano

Supremo del Universo, nuestro Creador, Jehová Dios mismo. Eso hace de la dedicación una relación muy

personal entre nosotros y Jehová…

41 La Atalaya, 1 de Agosto de 1957 página 479

42 La Atalaya, 15 de Noviembre de 1955, página 699.

43 Como he señalado, este punto era incluido en los bosquejos proporcionados por la Watch Tower a quienes pronunciaban el discurso de bautismo.

En 1942, las dos preguntas que se hacían a los candidatos eran:

  • ¿Cree usted en Jehová Dios el Padre, que “la salvación pertenece a Jehová”, y que Jesucristo es su Hijo en cuya sangre son lavados sus pecados y por medio de quien obtiene la salvación de Dios?
  • Por tanto, ¿Ha confesado usted sus pecados a Dios, y ha pedido ser limpiado mediante

Jesucristo y, por tanto, se ha vuelto del pecado y del mundo y se ha consagrado sin reserva a Dios para hacer su voluntad? 44

Estas preguntas se acercaban bastante en su contenido a las expresiones de Pedro y otros contemporáneos al animar a la gente: “arrepiéntanse, y bautícese cada uno de ustedes en el nombre de Jesucristo para perdón de sus pecados, y recibirán la dádiva gratuita del espíritu santo”. 45. En 1956 y (con muy poca variación) por muchos años las preguntas que se sometieron a los testigos en la ceremonia del bautismo fueron éstas:

20 (1) ¿Se ha reconocido usted ante Jehová como pecador que necesita salvación y ha reconocido

ante El que dicha salvación procede de El, el Padre, a través de su hijo Jesucristo?

21 (2) Sobre la base de esa fe en Dios y en sus provisiones para la salvación, ¿Se ha dedicado sin

reserva a Dios para, en adelante, hacer su voluntad de la forma como El se la revele a usted a

través de Jesucristo y a través de la Biblia bajo la iluminación del espíritu santo?.

Sin explicación bíblica alguna para introducir un cambio importante en esas preguntas básicas a las que los candidatos habían de responder afirmativamente para calificar para el bautismo, La Atalaya del 1 de Junio de 1985 señaló, como las preguntas a las que debían responder todos los candidatos, las siguientes:

Sobre la base del sacrificio de Jesucristo, ¿se ha arrepentido usted de sus pecados

y se ha dedicado a Jehová para hacer la voluntad de él?

La segunda es:

¿Comprende usted que su dedicación y bautismo lo identifican como testigo de Jehová

asociado con la organización que Dios dirige mediante Su espíritu?

Habiendo respondido sí estas preguntas, los candidatos están en condición correcta de corazón para

someterse al bautismo cristiano.

La Atalaya del 15 de abril de 1987 (página 12) da una extraña explicación sobre las razones para ese cambio al decir: “Hace poco las dos preguntas que se dirigían a los que estaban por bautizarse se simplificaron para que ellos respondieran con pleno entendimiento de lo que implica estar en relación íntima con Dios y su organización terrestre“. Esa supuesta “simplificación” sólo hizo una cosa: requería de cada candidato una declaración para someterse y obligarse a una organización terrestre. Cuando leemos las Escrituras vemos que el factor clave que da validez al bautismo para todos los que daban ese paso era “creer en el Señor Jesús” como el Mesías de Dios, su Redentor y capaz de darles la salvación. 47 Eran bautizados “en Cristo Jesús” 48. Eso era “sencillamente” suficiente para que personas pudieran comprender y lo comprendieran en un solo día, en unas pocas horas. No hay nada apostólico en esa fraseología introducida por la organización Watch Tower. En la mente de los apóstoles jamás estuvo el concepto de una “organización terrestre” que, como claramente queda demostrado, haga la menor referencia a algo que se asemeje a una estructura de autoridad humana.

44 The Watch Tower, 1 de Octubre de 1942, página 302.

45 Hechos 2: 38 NEB; 1 Pedro 3: 21, 22.

46 La Atalaya del 15 de Noviembre de 1956, página 693.

47 Hechos 16: 31-33; compare también con Hechos 2: 36; 8: 5, 12, 27-38; 9: 1-20; 10: 34-48; 11: 16, 17; 18: 8; 19: 3-5.

48 Romanos 6: 3; Gálatas 3: 27.

Cristo había dicho a sus discípulos que bautizaran a las personas “en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo”. 49. La segunda pregunta de La Atalaya sustituye de hecho al Espíritu santo de Dios por “una organización dirigida por el espíritu”. Mientras el Espíritu apenas merece atención, una vez más nos encaramos con una situación en la que la organización se apropia un papel asignado divinamente. Claramente lleva la idea de que el Espíritu Santo de Dios no opera en la persona que se bautiza, salvo en conexión con la organización Wath Tower. No enfatiza la forma en que la persona que se bautiza será conducida a partir de entonces por el Espíritu de Dios, sino que pone el acento en la “organización dirigida por el espíritu”. Es increíble que La Atalaya llame a eso una “simplificación” sobre el enunciado anterior de las preguntas. Habla de una “íntima relación con Dios” pero le quita significado al introducir la organización terrestre en la escena, convirtiendo el asunto, no en una relación íntima con Dios, sino en una relación íntima “con Dios y su organización terrestre”. Mientras Jesucristo habló únicamente del “Padre, del Hijo y del Espíritu Santo”, la organización toma su propio lugar en el cuadro sagrado como una parte indispensable del mismo. Equivale a que un sirviente fuera diciendo a la gente que ellos podían tener contactos y relación con un señor únicamente a través del propio sirviente imprescindible, y que actúa como intermediario, portavoz, gerente, responsable en la toma de decisiones. Esa actitud sólo merece el calificativo de arrogante.

Durante 19 siglos la gente ha sido bautizada, sin que en su bautismo se haya utilizado tales términos. Por unos cien años los testigos de Jehová han estado siendo bautizados sin esa fraseología. ¿Acaso no entendían lo que representaba bautizarse? ¿Por qué esta “simplificación” al cabo de 100 años a fin de tener un entendimiento de lo que representa su bautismo?

Creo que el cambio introducido en 1985 supone que las personas adquieran conciencia de su ligazón a la organización, un compromiso hacia ella como autoridad religiosa sobre ellos y, por tanto, implica una aceptación de su autoridad sobre ellos y su derecho a la formación de juicios eclesiásticos para poder “juzgar” como violadores de sus normas y política a los que están sometidos a ellos.

En años recientes un buen número de personas simplemente han dejado de asociarse con la organización de los testigos de Jehová sin hacer notificación formal alguna de desasociarse. Incluso viviendo de una manera digna, si hacen o dicen algo que manifieste desacuerdo con cualquiera o con todas las enseñanzas y normas de la organización, con frecuencia son abordados por los ancianos, preguntados y a menudo convocados a un “juicio oral”. Algunos han señalado que ellos no ven razón alguna para tal careo, que no se consideran sujetos a la autoridad eclesiástica de la organización. Incluso algunos han enviado una carta mediante abogado al cuerpo de ancianos estableciendo su posición y pidiendo no ser objeto de posterior investigación, interrogatorios o requerimientos. En la práctica totalidad de esos casos, el departamento legal de la sociedad Watch Tower ha enviado por correo a la persona (o a su representante, si lo hubiere) un grueso paquete en forma de un resumen legal en el que se presenta mucha evidencia de éxitos obtenidos por la organización en las cortes judiciales en casos parecidos, citando muchos casos legales en apoyo de sus derechos para actuar como un “gobierno” religioso y “tribunal eclesiástico” para personas bautizadas por los testigos. En esencia el material establece que la persona o personas afectadas únicamente tienen dos alternativas, o someterse al “juicio oral” o desasociarse voluntariamente 50. Como ejemplo citan una decisión del Tribunal Supremo de los EE. UU. En la que entre otras cosas dice:

El derecho a organizar voluntariamente asociaciones religiosas para apoyar la expresión

y diseminación de cualquier doctrina religiosa y para crear tribunales para la toma de

decisiones relativas a cuestiones controvertidas de fe dentro de la asociación así como

para el gobierno eclesiástico de todos sus miembros, congregaciones y oficiales dentro

de la asociación, es incuestionable. Todos los que se unen para formar un cuerpo de

esa naturaleza lo hacen teniendo en cuenta un consentimiento implícito hacia ese gobierno

y se edifican para someterse a él.

El “derecho” mencionado es derecho legal de un “gobierno eclesiástico” para actuar de la forma prescrita. Sin embargo, el resumen enviado por el abogado de la Sociedad Watch Tower fuerza el factor “legal” haciendo una recapitulación del asunto en estos términos:

49 Mateo 28: 19, NEB.

50 Las razones por las que muchos no desean llevar a cabo el desasociarse formalmente se consideran en los capítulos 10, 11 y 17 de este libro.

C. Relación entre la Congregación y sus miembros. Es un axioma el que la esencia de la relación entre una organización religiosa y sus miembros queda regulada a través de consejos para poner de acuerdo a las partes y, generalmente, sirvan como una profesión de fe, apego a la doctrina de la sociedad religiosa y sumisión a su gobierno. (76 C.J.S. 755, sección 11). Alguien que ha concordado en ser miembro de una congregación, por tanto, se sujeta a las normas existentes y a los procedimientos de dicha congregación, no pudiendo negar su existencia. Todos los que se unen así voluntariamente a una organización religiosa actúan de esa forma con reconocimiento hacia ese gobierno y son edificados para someterse al mismo.

Del rel. Morrow v. Hill, 364 N.F. 2d 1156 (Ohio 1977), Watson v. Jones, 80 U.S. 679, 729 (1872), 13 Wallace 679.

Puesto que sus clientes no se han desasociado de la congregación, según la ley han dado consentimiento implícito a su gobierno, sometiéndose a las normas existentes y procedimientos, estando legalmente sometidos a ella. El gobierno teocrático de la congregación al que sus clientes se han sometido legalmente incluye específicamente al Cuerpo Gobernante de los testigos de Jehová, su agencia legal, conocida como la Watchtower Bible and Tract Society of New York, Inc., y todos sus representantes legítimamente constituídos, incluyendo a los ancianos de la congregación con la que están asociados. Las normas y procedimientos a los que sus clientes se han sometido incluyen a los que intervienen en el arreglo de comités judiciales detallados anteriormente.

Al objetar a someterse a investigación y a ser juzgados por ancianos, algunos que se han apartado han recalcado que en el período que precede a 1985 en el que fueron bautizados, ellos “se habían dedicado a Dios no a una organización”. Las preguntas modificadas que se utilizan actualmente le dicen claramente al candidato que está entrando en una “dedicación y bautismo” que lo identifica como ‘uno de los testigos de Jehová asociado a la organización dirigida por el espíritu de Dios’. Eso asegura que ciertamente ha perdido cualquier derecho “legal” a decir que no está sujeto al gobierno de la organización ni a juicios eclesiásticos. Al menos para el departamento legal de la organización eso es, sin lugar a dudas, simplificar la cuestión. Encontré eso como una triste evidencia de reclamo de autoridad el que una organización se sirva del paso sagrado, absolutamente personal del bautismo, como ocasión para introducir su propia autoridad en la vida del bautizado.

Así como los líderes religiosos de los primeros siglos pararon su reloj y volvieron a la escena del viejo Testamento con una clase sacerdotal especial, degradando de esa forma a todos los cristianos no pertenecientes a dicha clase a una posición inferior ante Dios, de la misma manera la organización Watch Tower se esfuerza con insistencia en colocar a sus miembros en esa situación similar a la del Antiguo Testamento. En las “asambleas de distrito” anuales con frecuencia se programan dramas en los que se describen las actitudes hacia hombres como el mediador del pacto de la ley, Moisés, el sumo sacerdote Aarón, el rey Saúl, el rey David y otros hombres relevantes, incluso de posición encumbrada y única. Entonces, desvergonzadamente la organización establece un paralelismo consigo misma y su posición como la de aquéllos y enfatiza fuertemente que merece que se le muestre igual respeto y sumisión. Es como si la venida de Cristo no se hubiera producido o no hubiera representado un cambio radical, eliminando todas esas diferencias y colocando a todos al mismo nivel ante su Padre Celestial y en la misma relación con su Cabeza y Maestro, Jesucristo.

Un artículo en la revista Christianity Today del 24 de Octubre de 1980, señala la preocupación de los líderes de la Reforma diciendo que la iglesia institucional había llegado a ser un fin en vez de un medio y añadía:

Lo que ellos combatían era una iglesia que se había atribuido una autoridad hacia sus enseñanzas

que los colocaba por encima de las Escrituras. La iglesia ha dejado de ser un medio para inculcar el

conocimiento de Dios y se ha convertido en un fin a cuyas enseñanzas se han sometido todos.

La Watch Tower tardó menos de cien años en reconstruir el viejo patrón alrededor de sí misma. En ese espacio de tiempo relativamente corto ha ido desde un comienzo razonablemente modesto, sin pretensiones, de postura tolerante, al dogmatismo, a una imposición despótica en la mente de sus feligreses de lo que describe como “el gran cuerpo de verdades” que ella misma ha desarrollado, las enseñanzas tradicionales producidas por la organización, su credo oficial. Desde una condición de relativa libertad como hermanos y miembros de un sacerdocio universal bajo Jesucristo, giró hacia conceder a sus líderes no sólo autoridad apostólica, sino control centralizado y un poder sobre los demás que los apóstoles jamás habían imaginado ejercer sobre sus hermanos, ya que se consideraban ‘no como señores sobre la fe de otros’, sino como colaboradores para gozo de ellos. 51

51 2 Corintios 1: 24

Fue especialmente durante los años 1920s y 1930s que se fue modelando ese concepto y actitud en la Organización de los Testigos. Tristemente se ha permitido su permanencia y continúa intacto al día de hoy. Los líderes nunca se han sentido capaces para romper la rigidez de ese concepto. ¿Implica eso que todos los hombres con autoridad dentro de la organización son personas dictatoriales y “hambrientas de poder”? Yo no los veo así desde luego, y, basándome en mi experiencia, me satisface que muchos no lo son. En los primeros siglos hubo hombres que, como los “lobos” de los que advirtió Pablo, pretendieron que la gente les siguiera como a líderes y exaltaron la autoridad humana para conseguirlo. Sin embargo, indudablemente hubo otros cristianos profesos que, al encontrarse con situaciones de frustración, viendo que la gente estaba siendo persuadida por lo que consideraban enseñanzas erróneas, consintieron la implantación de la autoridad humana bajo el falso razonamiento de que el fin justifica los medios y, de esa manera cedieron al encanto de la autoridad. El mismo mecanismo opera en nuestro tiempo.

La atmósfera de autoritarismo que se ha desarrollado en la administración de los Testigos no necesariamente es el reflejo de la actitud del corazón de la totalidad de los miembros del Cuerpo Gobernante. No hay realmente una manera de que alguien pueda llevar a cabo una “campaña” que patrocine su ingreso en ese grupo selecto. Las invitaciones para ello resultan de deliberaciones secretas del cuerpo gobernante y, generalmente, cogen por sorpresa al que es invitado. Algunos de entre ellos son personas de naturaleza apacible, sin inclinaciones a ejercer dominio sobre otros. Estos apenas toman la palabra en las deliberaciones, parecen como si estuvieran bajo la influencia de otros miembros y en las votaciones lo hacen en el sentido de la votación de esos miembros. Otros, que han sido invitados por el Cuerpo a ser miembros del mismo, parecen en cierto modo, haberse dejado seducir, es decir, haber degustado ser parte en la estructura de autoridad, y les resulta difícil renunciar. Tal vez favorecerían un enfoque más tolerante, menos dominante, pero toman la actitud de aquéllos a los que se refirió Jesús en Juan 12: 42, 43. Se expresan, pero no al grado de “hacer mella”. Quedan aquellos que muestran un interés definitivo por la autoridad, tanto de la organización como de la propia. Aún así, no quiero entrar en juicio hacia esas personas como individuos. Las causas de ciertas actitudes son difíciles de llegar a comprender. En los humanos, la imposición del autoritarismo es a menudo señal de debilidad e inseguridad más bien que de fortaleza. Tratar pacientemente con la gente, razonar con ellos, tener confianza en el poder de la verdad y mirar de encontrar razonamiento que demuestre lo correcto de una determinada postura frente a actitudes adversas y, por medio de la palabra y el ejemplo, edificar a las personas en la fe, el amor y el entendimiento, es mucho más difícil, requiere más esfuerzo que simplemente ordenar a la gente que haga cosas, emitir leyes e imponer normas, así como eliminar cuestiones utilizando la autoridad. 52 Después está ese proceder de debilidad; así como el esposo, padres, empleados y demás, demasiado a menudo sucumben a eso, a veces hasta la exasperación o sentido de impotencia, así sucede también a las personas en los sistemas religiosos. Y lo que al respecto es cierto en el caso de la estructura autoritaria de la organización Watch Tower también lo es en otras organizaciones religiosas.

De manera que, tal como señalé en Crisis de Conciencia, el problema fundamental reside en el concepto de autoridad exclusiva, otorgada divinamente, conferida a la organización Watch Tower, dentro de cuyo esquema la unidad, el orden y la productividad únicamente pueden conseguirse por medio del ejercicio de esa clase de autoridad. Si no todos, al menos algunos de los hombres del Cuerpo Gobernante son víctimas de ese concepto, estando atrapados en ese reclamo de pensamiento carnal.

52 Compare con Proverbios 16:32; 2 Timoteo 2: 24, 25; Santiago 3: 13-18; 1 Pedro 1: 5-7.

La seducción engañosa del reclamo de autoridad, sin embargo, no nos exime de responsabilidad. Si bien mucho de lo que actualmente existe es, como se ha mostrado, una herencia del pasado, incluso del pasado lejano, antes incluso de que la organización Watch Tower y sus líderes entraran en escena, es un legado que no debe aceptarse. La falta de apoyo bíblico a las exacerbadas alegaciones de la organización Watch Tower y la violación de la autoridad divina son fáciles de discernir, y crea un grado de responsabilidad tanto en los promotores como en quienes le dan apoyo. No querer verlo no exime de esa responsabilidad. Se ha llegado a una situación en la que para muchos, seguramente la mayoría, escuchar a la organización equivale a escuchar a Dios, rechazar su mensaje y sus enseñanzas es lo mismo que mostrar falta de respeto para con Dios. Incluso mostrar vacilación en aceptar sus interpretaciones o, lo que es peor, ponerlas en duda, es mostrar falta de fe en Dios y dudar de El. Nadie puede llegar a pensar que está capacitado o capacitada para entender la Escritura sin la dirección de la organización radicada en Brooklyn. Caminar con ella, no importa hacia donde vaya, es caminar con Dios. Darse cuenta que conduce a un camino erróneo y abstenerse de seguirlo es evidencia de un espíritu independiente y rebelde. Obtener el conocimiento correcto antes que ellos (y peor aún hablar de ello) es señal de presunción, anticiparse a Dios. No puedo más que sentir que el espíritu del “hombre de desafuero” opera creando esas situaciones, trabajando de manera parecida a como lo ha hecho en tiempos pasados.

El colocar a la organización a la misma altura que a Dios es palpable entre los Testigos y ha calado profundamente en la mente de la mayoría de ellos, a un grado mucho mayor de lo que puedan darse cuenta. Creo que no todos participan de esa confusión, ya que conozco posiciones personales, incluso de algunos en posición prominente, que han expresado no estar dispuestos a otorgar plena credibilidad a las exaltadas alegaciones hechas. Pero también creo que para evitar ese criterio se requiere un constante ejercicio de “edición” mental de las declaraciones publicadas, reformando y remodelando mentalmente las declaraciones extremas (en realidad, ajustándolas a fin de que digan algo diferente de lo que dicen) a fin de justificar su aceptación. Hay un continuo ejercicio mental en sus razonamientos a fin de someterse pasivamente a los llamados de los líderes para obediencia y lealtad. Y, aún así, deben extremar la precaución a fin de asegurarse de que sus sentimientos no trascienden a los demás.

Con toda seguridad, a eso no se le puede llamar libertad cristiana.