El sufrimiento suele despertar en nosotros los humanos aspectos absolutamente desconocidos que de otro modo permanecerían ocultos. Surge como una fuerza interior que hace frente al dolor y se sale fortalecido. Es lo que se conoce como resiliencia. Fue el caso de Fiódor Dostoyevski, a quien sus terribles experiencias vitales lo transformaron en un hombre nuevo, así como en uno de los mayores escritores y pensadores de todos los tiempos. Quizá por eso se diga que la mejor filosofía, la más sabia, es la que surge de la oscuridad del sufrimiento.
Fiódor Mijáilovich Dostoyevski nació el 11 de noviembre de 1821 en Moscú, Rusia, en una familia de clase media. Su padre, Mijaíl Dostoyevski, era médico en un hospital para pobres, y su madre, María Fiódorovna, provenía de una familia comerciante. La infancia de Dostoyevski estuvo marcada por el ambiente austero de su hogar y por las tensiones entre su padre autoritario y su madre afectuosa.
A los 16 años, perdió a su madre debido a la tuberculosis. Poco después, fue enviado a San Petersburgo para estudiar en la Academia de Ingeniería Militar, donde mostró más interés por la literatura que por la carrera militar.
En 1844, tras abandonar el ejército, Dostoyevski decidió dedicarse a la escritura. Su primera obra, Pobres gentes (1846), fue un éxito inmediato porque describía como nadie la había hecho hasta entonces las condiciones míseras de la mayor parte de la gente campesina de su día en Rusia. La novela lo establece como todo un talento prometedor dentro de la literatura rusa. Este libro, escrito en forma epistolar, mostraba su interés por los problemas sociales y la empatía hacia los más desfavorecidos. Sin embargo, sus obras siguientes, como El doble (1846), no tienen el mismo éxito, lo que provoca dificultades económicas y emocionales para el joven escritor.
En 1849, Dostoyevski fue arrestado por participar en reuniones del grupo Petrashevski, un círculo intelectual que discutía ideas prohibidas por el régimen zarista, como el socialismo y la reforma política. Fue condenado a muerte, pero la sentencia fue conmutada a trabajos forzados en Siberia en el último momento, tras un simulacro de ejecución. ¿Puede alguien imaginar cómo puede sentirse un hombre que sabe que va morir por fusilamiento en unos minutos, pero que cuando va a ser fusilado llega la orden de que se pare el proceso? El terror que siente por verse de cara al abismo de la muerte, es todo un punto de inflexión en su existencia. Se promete que a partir de ahora, viviría la vida con mayor consciencia y reflexión.
Durante su exilio en Siberia, que dura cuatro años (1850-1854), conoce allí a los seres más viles, pero todavía encuentra en ellos un vestigio de humanidad y eso le conmueve. La dura experiencia hace que busque el sentido de todo eso y haciendo también que profundice en su fe cristiana ortodoxa. Y en los siguientes seis años de servicio militar obligatorio, Dostoyevski experimenta de primera mano cuán grande puede llegar a ser el sufrimiento humano. Todas estas tristes experiencias influyen profundamente en toda su obra posterior.
Tras su regreso a San Petersburgo en 1859, Dostoyevski retoma su carrera literaria. Durante esta etapa escribe novelas como Humillados y ofendidos (1861) y Memorias del subsuelo (1864), que exploran la psicología del sufrimiento y la alienación del ser humano. Ésta última es quizá una de sus novelas de mayor contenido filosófico, pues es un profundo estudio psicológico que invita a reflexionar sobre la condición humana, la libertad y las contradicciones internas que todos tenemos.
En 1864, sufre dos grandes pérdidas: la muerte de su primera esposa, María, y la de su hermano Mijaíl. Estas tragedias lo dejan endeudado y emocionalmente devastado. Para pagar las deudas, acepta contratos con editores que lo llevan a trabajar bajo una intensa presión. Durante este tiempo, escribe algunas de sus obras más conocidas, como Crimen y castigo (1866), El jugador (1867) y El idiota (1869).
A partir de 1867, Dostoyevski vive en Europa con su segunda esposa, Anna Grigórievna, quien se convierte en su apoyo principal, tanto emocional como financieramente. Anna le ayuda a superar su adicción al juego y a organizar su vida. Durante este período escribe también Los demonios (1872), una crítica al nihilismo y al radicalismo político.
De regreso a Rusia, Dostoyevski alcanza la cima de su carrera literaria con Los hermanos Karamazov (1880), una obra monumental que explora la fe, la moralidad y la naturaleza humana. Es un gran éxito que lo consolida como uno de los escritores más importantes de Rusia. Suele decirse que esta es su obra más importante y filosófica. Es todo un drama espiritual que tiene lugar alrededor de un parricidio, y en el que trata temas tan trascendentes como Dios, la moralidad, el libre albedrío, la culpa o la fe.
Dostoyevski muere el 9 de febrero de 1881 en San Petersburgo, a los 59 años, debido a un enfisema pulmonar y complicaciones relacionadas con la epilepsia. Su entierro se convierte en todo un evento masivo, al que asisten miles de personas, claro testimonio de su impacto en la sociedad rusa. Hoy en día, Dostoyevski es considerado uno de los grandes maestros de la narrativa y un pionero en la comprensión de la psicología humana. Su obra tuvo una poderosa influencia en escritores y pensadores como Sigmund Freud, Friedrich Nietzsche, Karl Marx, Franz Kafka, Albert Camus y Jean-Paul Sartre.
Pensamiento
Fiódor Dostoyevski es considerado hoy día uno de los más grandes escritores de la literatura rusa y universal. Su pensamiento abarca temas profundos y complejos como la naturaleza humana, el sufrimiento, la libertad, la fe, la moralidad y la psicología del individuo. Su obra explora la psicología humana en el complejo contexto político, social y espiritual de la sociedad rusa de la segunda mitad del siglo XIX.
Dostoyevski estaba profundamente interesado en las contradicciones internas del alma humana. Creía que las personas están constantemente en una lucha entre el bien y el mal. Obras como Crimen y castigo ilustran cómo los personajes enfrentan dilemas morales y las consecuencias de sus acciones. «El misterio de la existencia humana no consiste en simplemente quedarse vivo, sino en encontrar algo por lo cual vivir«.
Para Dostoyevski, el sufrimiento era una parte esencial de la condición humana y podía llevar a la purificación espiritual y al autoconocimiento. En novelas como Los hermanos Karamázov, aborda cómo el sufrimiento personal y colectivo moldea la fe y la moralidad. «El hombre, a veces, ama tanto el sufrimiento que no puede vivir sin él«.
Dostoyevski exploró la idea de la libertad y cómo esta puede ser una carga. En Los demonios y el famoso pasaje del «Gran Inquisidor» así como en Los hermanos Karamázov, cuestiona si los seres humanos realmente desean la libertad o si prefieren la comodidad de ser guiados por una autoridad superior. «Nada es más seductor para el hombre que la libertad de su conciencia, pero nada es más difícil de soportar«.
Aunque fue profundamente religioso, Dostoyevski no evitó los cuestionamientos y las dudas acerca de la existencia de Dios. Sus personajes frecuentemente enfrentan crisis de fe, lo que refleja su propia lucha espiritual. «Si alguien lograra demostrarme que Cristo está fuera de la verdad, y si la verdad realmente excluyera a Cristo, preferiría quedarme con Cristo antes que con la verdad«.
En Crimen y castigo, Dostoyevski analiza cómo un acto criminal puede desatar una espiral de culpa, arrepentimiento y redención. Sus obras son pioneras en la exploración psicológica profunda, mostrando cómo las decisiones individuales son moldeadas por factores internos y sociales. «La conciencia es el mayor de todos los males para los hombres«.
Dostoyevski defendió la idea de que el amor y la empatía son esenciales para la salvación humana. A menudo contrasta personajes egoístas o nihilistas con otros que muestran compasión y sacrificio. «El amor es un maestro, pero hay que saber adquirirlo, porque se adquiere con gran dificultad, se compra caro y requiere mucho esfuerzo«.
En sus propias palabras
«El dolor y el sufrimiento son siempre inevitables para una gran inteligencia y un corazón profundo. Las personas realmente grandes, creo, tienen una gran tristeza en la tierra».– Crimen y castigo.
«Si el hombre no acierta a explicarse por qué debe vivir preferirá morir a continuar esta existencia sin objeto conocido, aunque disponga de una inmensa provisión de pan«.- El Gran Inquisidor (1880).
«El secreto de la existencia no consiste solamente en vivir, sino en saber para qué se vive«.
“Mi hermano solía pedir perdón a los pájaros; esto suena absurdo pero es correcto; porque todo es como el océano, todas las cosas fluyen y se tocan; una perturbación en un lugar se siente en el otro extremo del mundo”.- Los hermanos Karamazov.
«El verdadero dolor, el que nos hace sufrir profundamente, hace a veces serio y constante hasta al hombre irreflexivo; incluso los pobres de espíritu se vuelven más inteligentes después de un gran dolor«.
«Dios lucha con el diablo y el campo de batalla es el corazón del hombre«.
«Hay instantes en los que hemos podido aprender mucho más que en años enteros«.
«La realidad es infinitamente diversa, escapa a las deducciones ingeniosas del pensamiento abstracto, no soporta la clasificación estrecha y exacta, la realidad tiende al fraccionamiento perpetuo, a la variedad infinita«.
«Si quieres vencer al mundo entero, véncete a ti mismo«.
«Sólo por el respeto de sí mismo se logra el respeto de los demás«.
«Un ser que se acostumbra a todo; tal parece la mejor definición que puedo hacer del humano«. – Señor, Luis (1ª ed. 1997 / 2017). Diccionario de citas. Espasa Calpe.
«Quien ama no recuerda largo tiempo el agravio«. – Noches blancas, (1848).
«En la pobreza, uno conserva la nobleza de sus sentimientos innatos; en la indigencia, nadie puede conservar nada noble«. – Crimen y castigo (1866).
«El sufrimiento y el dolor van necesariamente unidos a un gran corazón y a una elevada inteligencia«.– Crimen y castigo (1866).
«El verdadero dolor, el que nos hace sufrir profundamente, hace a veces serio y constante hasta al hombre irreflexivo; incluso los pobres de espíritu se vuelven más inteligentes después de un gran dolor«.- Noches blancas, (1848).
«Me acosan unos pensamientos tan extraños y unas sensaciones tan lúgubres, se agolpan en mi cabeza unas preguntas tan confusas, que no me siento ni con fuerzas ni con deseos de contestarlas. No seré yo quien ha de resolver todo esto». – Noches blancas (1848).
«Hay que querer hasta el extremo de alcanzar el fin; todo lo demás son insignificancias«.
«¿Qué es el infierno? Yo sostengo que es el sufrimiento de ser incapaz de amar«.
«El hombre que se miente a sí mismo y escucha su propia mentira llega a un punto en que no puede distinguir la verdad dentro de él y por tanto pierde todo respeto por sí mismo y por los demás«.
«Me gusta que se equivoquen. En esto radica la superioridad del hombre sobre los demás organismos. Así llega uno a la verdad. Yo soy un hombre, y lo soy precisamente porque me equivoco«.
Esteban López

Comentar...