Perfil

EstebanDice Julián Marías que la vida es el resultado de trayectorias, las que se eligen y las que no; se eligen unas y se descartan otras; así, con la suma de todas, va configurándose la persona que finalmente se llegará a ser. A medida que pasan los años los recuerdos se acumulan. Sin embargo, también es verdad que se va adquiriendo una mayor perspectiva de la experiencia vital de uno.

Creo que la vida es un misterio inconmensurable, una aventura permanente, una puerta abierta al conocimiento y una oportunidad para mejorar como personas día a día. Cuanto más vivo, más me maravilla todo lo que me rodea y más percibo que apenas sé nada en absoluto. Como tan bien lo expresó Isaac Newton:

No sé qué podré parecerle yo al mundo, pero tengo para mí que no he  sido más que un niño pequeño que, jugando en la playa, encontraba de tarde en tarde un guijarro más fino o una concha más bonita de lo normal. El océano de la verdad se extendía, inexplorado, delante de mi… Lo que sabemos es una gota de agua; lo que ignoramos es el océano”.

Rainer Maria Rilke (1875-1926) escribió, “busca la profundidad de las cosas; hasta allí nunca logra descender la ironía”. Comparto ese criterio. Creo que para entender un poco más cualquier aspecto de esta existencia nuestra, es necesario apartar tiempo para la reflexión. Una vida con demasiadas prisas o indiferente al análisis meditado puede llevar a ser arrastrado por toda suerte de vientos e incluso al error.

Pasé muchos años de mi juventud como misionero, visitando a la gente en sus hogares y compartiendo con ella las Escrituras. Todavía recuerdo con agrado cómo a muchas de ellas se les iluminaban los ojos al leer acerca de las promesas de Dios y los dichos de Jesús de Nazaret llenos de esperanza. Fui también durante años orador público e instructor de oradores en una escuela de oratoria, así como traductor inglés español de varias publicaciones sobre teología y Sagrada Escritura.

Estudios de derecho y filosofía así como amplio estudio personal de las Escrituras y de teología, me han ayudado a comprender aspectos que siempre han sido para mí objeto de interés, como por ejemplo la relación entre la justicia y la equidad, la dignidad humana o la búsqueda de la verdad. Como lo expresó Marco Tulio Cicerón (106-43 a. C.), “la naturaleza ha puesto en nuestras mentes un insaciable deseo de ver la verdad”.

Cuando escribo sobre alguien, me interesa más la persona que su ideología, la cual a veces podré compartir o no.

Por otro lado, mi sentir convencido es también el de Blaise Pascal (1623-1662), cuando afirma que hay “dos excesos: excluir la razón, o no admitir más que la razón“.

Esteban López, Barcelona, 1 de enero de 2012