«Todos los hombres del presidente» es una apasionante película del año 1976 dirigida magistralmente por Alan J. Pakula y protagonizada por Robert Redford, Dustin Hoffman y Jason Robards. Está basada en el libro homónimo de Carl Bernstein y Bob Woodward, responsables de destapar el escándalo de Watergate, que finalmente llevó a la renuncia del presidente Richard Nixon. Por la perseverante investigación que llevaron a cabo recibieron el Premio Pulitzer en 1973.
La línea argumental comienza con lo que en principio parecía ser un simple allanamiento del cuartel general del Partido Demócrata en Washington localizado en el edificio conocido con el nombre de Watergate. Al trascender la noticia, el diario The Washington Post envía a cubrirla a uno de sus periodistas noveles. Éste se presenta en el interrogatorio que el juez está haciendo a los presuntos ladrones, sólo para escuchar con desconcierto que no son sólo unos simples delincuentes o ladronzuelos, sino que todos declaran que tienen empleos en la CIA.
A partir de aquí, el hilo conductor del filme narra las pesquisas e investigaciones de los jóvenes periodistas Carl Bernstein y Bob Woodward hasta que finalmente se produce la dimisión del presidente de los Estados Unidos Richard Nixon, quien se enfrentaba a la acusación oficial (impeachment) por corrupción y entorpecimiento a la justicia. Sus múltiples abusos de poder escandalizaron a la opinión pública, estando incluso involucrados el FBI, la CIA o el Servicio de Impuestos Internos (IRS). En defintiva, descubren una red de corrupción que llega hasta los más altos niveles del gobierno y el Partido Republicano.
Llama la atención en el filme la magistral interpretación de Jason Robards en el papel de Ben Bradlee, editor del diario The Washington Post durante el escándalo Watergate. Y también el talento del director Alan J. Pakula al crear momentos estelares en la filmación y la realización de un guión que atrapa por completo al espectador. Incluyendo por supuesto las innovadoras tomas (plano medio) con la cámara dentro de las oficinas del periódico, algo nunca visto hasta entonces.
Un elemento que resultó clave en el caso Wartergate fue la información a cuenta gotas que William Mark Felt (1913-2008), -un agente del FBI interpretado en el filme por Hal Holbrook-, filtraba a los periodistas de The Washington Post. Se le conocía como «Garganta profunda» (Deep Throat) y su ayuda fue vital en desenmascarar las irregularidades del gobierno de Nixon. Y es que suele ocurrir que cuando las cosas no se hacen bien, aparecen molestos disidentes que colocan al autoritarismo en jaque, a la incómoda vista de toda la opinión pública, algo que les incomoda profundamente.
El filme es una obra maestra del cine político, y fue aclamado por la crítica y el público por su veracidad y precisión histórica. La actuación de Hoffman y Redford es excepcional, y la dirección de Pakula es original, innovadora e impecable en su capacidad para capturar la tensión y el drama de la investigación periodística. Es un relato fascinante de uno de los momentos más oscuros de la historia política estadounidense, una muestra de la importancia del periodismo riguroso y la transparencia en la lucha contra la corrupción. Ilustra igualmente cómo se cumple el código deontológico del periodismo de ‘dar a conocer lo que está ahí pero que no se sabe‘. Toda una metáfora de cuando se busca la verdad con sinceridad. Como lo expresó Ben Bradlee, «el fundamento del periodismo es buscar la verdad y contarla“.
Un filme absolutamente recomendado.
Esteban López
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