Suelen ser siempre los más débiles, sean hombres, mujeres, niños o ancianos los que más padecen maltrato en el hogar. Dice Johann Wolfgang von Goethe que «el hombre feliz es aquel que, siendo rey o campesino, encuentra paz en su hogar”. Sin embargo, no parece que sea ese el caso de muchas personas, y según las estadísticas, el caso de muchas mujeres, que por el maltrato que a menudo reciben, para ellas el verdadero hogar es solo una utopía, un lugar que simplememte no existe.
Según las Naciones Unidas, «el maltrato en el hogar, también denominado “violencia doméstica” o “violencia contra la pareja”, puede definirse como un patrón de conducta utilizado en cualquier relación para obtener o mantener el control sobre la pareja. Constituye maltrato todo acto físico, sexual, emocional, económico o psicológico que influya sobre otra persona, así como toda amenaza de cometer tales actos, lo cual incluye cualquier comportamiento que asuste, intimide, aterrorice, manipule, dañe, humille, culpe, lesione o hiera a alguien.
«Cualquier persona puede ser víctima de maltrato en el hogar, independientemente de su raza, edad, orientación sexual, religión, clase social o género. El maltrato se puede producir en muchos tipos de parejas, como las casadas o las que viven juntas, y durante el noviazgo. Afecta a personas de cualquier nivel socioeconómico y educativo. También pueden ser víctimas del maltrato los hijos u otros familiares, así como cualquier otro miembro del hogar.
«El maltrato en el hogar se suele manifestar como un patrón de conducta abusiva contra la pareja, durante el noviazgo o tras haber formado una familia, por parte del maltratador, que ejerce el poder y control sobre la víctima. El maltrato en el hogar puede ser psicológico, físico, económico o sexual. Los incidentes no suelen ser aislados y, por lo general, su frecuencia y gravedad aumentan con el tiempo. Este tipo de maltrato puede acabar provocando daños físicos graves o la muerte.
Cómo reconocer el maltrato en el hogar
¿Su pareja…
- le ridiculiza o se burla de usted delante de su familia o sus amigos?
- menosprecia sus logros?
- le hace sentir incapaz de tomar decisiones?
- le intimida o amenaza para conseguir lo que quiere?
- le dice que sin él/ella no es nada?
- le trata con agresividad (agarrones, empujones, pellizcos, golpes)?
- le llama varias veces durante una velada o se presenta en el lugar en cuestión para comprobar que está donde dijo que estaría?
- utiliza las drogas o el alcohol como excusa para insultarle o agredirle?
- le culpa de cómo se siente o de cómo actúa?
- le presiona sexualmente para que haga cosas que no desea hacer?
- le hace sentir que no tiene ninguna posibilidad de abandonar la relación?
- le impide hacer cosas que desea, como pasar tiempo con su familia y amigos?
- intenta impedir que usted se marche después de una pelea o le abandona en algún sitio después de una pelea para «darle una lección»?
¿Usted…
- tiene a veces miedo de cómo se puede comportar su pareja?
- se disculpa constantemente ante los demás por el comportamiento de su pareja?
- cree que podría ayudar a su pareja a cambiar únicamente si usted modifica algo de su propio comportamiento?
- procura no hacer nada que pueda provocar un conflicto o enfadar a su pareja?
- hace siempre lo que quiere su pareja en vez de lo que usted desea?
- sigue con su pareja porque tiene miedo de lo que le haría si usted rompiese la relación?
Si en su relación está viviendo alguna de estas situaciones, cuénteselo a alguien. Sin ayuda, el maltrato persistirá. Hacer la primera llamada para pedir ayuda es un gesto muy valiente».
El caso de «Olivia»
Como puede apreciarse, a juzgar por la gran cantidad de casos de maltrato en el hogar, muchos con resultado de muerte, el asunto es suficientemente grave como para reflexionar y tomarselo bien en serio. Lo que sigue es una entrevista a la periodista Teresa Yusta, autora del libro Ponte en mi lugar, la decisión de una mujer maltratada. Teresa es periodista en ejercicio desde el año 1985. Trabajó en la Cadena Ser, en Radio Euskadi – radio Autonómica Vasca – y en Televisión Española. En prensa escrita ha publicado sus artículos en la revista Euzkadi, en el diario El Correo Español y en la revista Woman Essentia. Ella relata su experiencia y sentir personal al tratar el caso concreto de una mujer, «Olivia», que sufrió maltrato durante más de diez años. Sus declaraciones arrojan buena luz sobre esta lacra que envenena la convivencia en el hogar.
«La historia de Olivia -el nombre lo elegimos por consenso entre las dos para preservar su intimidad- la sufren cientos de mujeres. Es una mujer con formación universitaria, que tiene un puesto de trabajo interesante, una pareja a la que conoció prácticamente recién salidos de sus estudios universitarios. Desde el inicio el libro trata de describir cuáles son los primeros pasos que se producen antes de que esa mujer se quede atrapada en una relación de posesión y de maltrato.
¿Cómo conoció a Olivia Roca?
-A través de una entrevista que le hice en la radio, prácticamente cuando ya estaba finalizando su proceso judicial, que dura más de 10 años, y quería llamar la atención sobre su historia para desmontar algunos de los mitos sobre el maltrato.
¿Así surgió el libro?
-Sí. Ella cuenta lo que siente, lo que ha vivido. Yo lo que hago es escribir el libro con las declaraciones y las notas de Olivia. El libro resume años de maltrato, de humillación, pero también el esfuerzo de esta mujer por buscar alternativas que le permitan ser feliz y volver a empezar su vida.
¿Qué mitos busca desmontar?
-El más importante sería desencajar algunos datos que creemos que están ahí y que componen el perfil de mujer maltratada y también el de hombre maltratador. Pero sobre todo ofrecer unas pautas para prevenir una relación de maltrato. Hay chicas, como le pasaba a Olivia Roca, que no desean mantener la relación que tienen y, sin embargo, quedan atrapadas. Hay quien habla de una dependencia de la mujer maltratada hacia su maltratador. Pero también hay una gran dependencia del maltratador hacia su maltratada. En él la dependencia es aún mayor. Son relaciones enfermizas; todos lo saben pero siguen con ellas.
¿Qué es una relación enfermiza?
-Cuando alguien hace algo y no está convencido de recibir felicidad por lo que está haciendo algo falla. Olivia no se sentía feliz, pero ella cree que está enamorada, aunque en el fondo sabe que eso no le llena, pero por inercia sigue con esa persona. Ahí se habla de una persona dependiente.
¿Al maltratador le pasa lo mismo?
-Sí. Cuando un hombre, en este caso Manuel, trata de controlar hasta el extremo a su novia y ella cree que lo hace porque le ama y porque quiere que no le pase nada, sin darse cuenta que los detalles de proteccionismo se están convirtiendo en control y dominación, podemos decir que la relación está enferma. Y a ambos dos les pasa lo mismo.
El apoyo de la familia y el círculo de amistades es clave para salir de una relación enfermiza.
-El círculo de amistades sabe mucho más de lo que la víctima, como le ocurría a Olivia, ve. En el libro describo el compromiso de algunas de sus amigas que le acompañan a poner la primera denuncia. Y cómo cambia esa relación, sobre todo, cuando ella está embarazada de su primera hija. El embarazo del primer hijo hace que de alguna forma el marido, la pareja, el hombre se sienta desplazado. Y ahí el maltrato se vuelve mucho más intenso.
Fue el caso de Olivia.
-Sí. Además ella no cuenta con el apoyo familiar. Está aislada y solo tiene la ayuda de un hermano. En el relato que hacemos las dos sale a relucir por qué bastantes mujeres maltratadas no solo tienen un hijo, sino que se embarazan dos o tres veces.
¿Por qué ocurre?
-Porque la relación de maltrato es cíclica y en los momentos buenos, la mujer se entrega y cree que esa relación va a cambiar y en muchos casos apuestan por tener un segundo o tercer hijo.
El arrepentimiento, “no lo volveré a hacer”…
-El maltratador puede llegar a ser por momentos un hombre maravilloso; no siempre es violento. Tras las palizas viene el arrepentimiento, pedirle perdón, llenarle de flores, el “no volverá a pasar nunca más”. Ella se confía y le da otra oportunidad, a pesar de que el entorno le dice que no lo haga. Es importante que las mujeres sepan que no pueden cambiar la situación. Se engañan a sí mismas pensando que si les dan amor igual se dan cuenta de lo maravillosas que son. Pero eso no funciona así nunca.
En el caso de Olivia empezó el maltrato en el noviazgo.
-Sí. Es una relación que ya no es sana desde el propio noviazgo, pero como estamos explicando, en uno de esos momentos idílicos y maravillosos ella opta por casarse con él, porque eran tiempos en los que muchas mujeres no salían de casa si no había un matrimonio previo.
Como la protagonista de su libro, ¿las mujeres dicen basta cuando ven que sus hijos/as pueden ser también víctimas?
-Sí. Lo que más le duele a una madre es que se haga daño a sus hijos y precisamente fue una de las razones por las que Olivia dio el paso definitivo de la denuncia, porque veía que el maltrato que estaba sufriendo ella llegaría también a sus vástagos. El desgaste se produce no solo a nivel emocional, que es importantísimo, sino también a nivel económico que es otro de los caminos que sigue para derrotarla también. Después de décadas, a día de hoy me consta que la sigue molestando. Aunque ya no tiene orden de alejamiento de manera directa o indirecta, él siempre trata de hacerse presente.
El maltrato es cada vez más sutil.
-Sí. Por eso muchas jóvenes no lo detectan; no son conscientes de estar en una relación insana, de dominación. El maltrato ahora es mucho más sutil. Nadie aparece con un cartel que diga: Hola soy un maltratador.
Se archivan más denuncias que hace cincuenta años y asesinan a mujeres un día sí y otro también. ¿Qué falla frente a la violencia de género?
-Las penas a los maltratados. Ellos saben que no van a ser castigados como deberían serlo. Además no puede ser lo mismo un proceso judicial si estamos enjuiciando a un asesino, a un ladrón o a un maltratador. Debe ser diferente como ya demandan muchos abogados. En numerosas ocasiones a la mujer se le somete durante el proceso a otro maltrato. Es por esto que aunque haya dos o tres denuncias falsas, la mayoría de las mujeres no empiezan con estos trámites si no es víctima de verdad.
¿La falta de sensibilidad de los jueces hacia estos casos persiste?
-Sí. Además, mientras a la mujer se le pone un policía que la vigila, a ellos no. Es un estigma por señalamiento. La clave está en que se les vigilara a ellos».
- Diario Deia 13-04-2017
Dicen que las relaciones humanas son a veces difíciles. Lo que no se entiende muy bien es que haya personas que de un modo u otro maltraten, vejen o hasta maten a otras. Es verdad que la psicología humana es difícil de comprender y más en estos tiempos convulsos que nos ha tocado vivir. Pero el caso es que en verdad el hogar debería ser un lugar de amor, comprensión y ayuda recíproca, y que como escribiera Pierce Brown (1988), escritor estadounidense, «el hogar no es de donde eres, es donde encuentras la luz cuando todo se oscurece”. O como dice el Evangelio, «En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor«.- 1 Juan 4:18, NBL.
Véase también el artículo escrito por Teresa Yusta «Ponte en mi lugar», Olivia Roca en la revista Woman Essentia.

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