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Bartolomé de las Casas (1484-1566)

Aunque la historia humana está llena de episodios tristes y oscuros, afortunadamente también han existido  personas cuyo ejemplo de lucha contra el mal y dedicación a una causa justa, hace que se pueda seguir teniendo confianza en la raza humana.

Este podría ser el caso de Bartolomé de las Casas (Sevilla 1474-Madrid 1566). Eclesiástico dominico español, marchó a La Española con el interés de enseñar el evangelio a las poblaciones indígenas. Sin embargo, muy pronto quedó impresionado por el trato inhumano que se daba a los indios, sobre todo en las minas de oro, lo que le impulsó a escribir Memoriales sobre la Reforma de las Indias. En 1513 se trasladó a Cuba donde sus dudas sobre la injusticia del comportamiento con los indios cobraron mayor fuerza, lo que le movió a denunciarlo y condenarlo públicamente en un sermón en el año 1514. Al siguiente año decidió consagrarse completamente a la defensa de los indios.

En 1515 viajó a Plasencia, España, para entrevistarse con Fernando el Católico convencido de que la solución estaba en la reforma de las vigentes Leyes de Indias. El primer intento fracasó, pero a la muerte del rey, el asunto interesó al cardenal Cisneros, haciendo que De Las Casas fuera nombrado “Protector de los Indios” y elaborando un Plan de Reformación de las Indias.

Continuó su lucha incansable en la corte de Carlos V. Todo su interés era que se produjera una colonización constructiva y pacífica de aquellas gentes. En 1535 llegó a Nicaragua, desde donde dió cuenta al Consejo de los desmanes cometidos contra los Indios. Instalado en Guatemala en 1536, llevó a cabo un ensayo de conquista pacífica basado en su obra De unico vocationis modo, y dos años más tarde logró que el papa Pablo III pusiera fin a la polémica sobre la racionalidad de los indios y su capacidad para la fe.

En 1540 expuso ante Carlos V la insuficiencia de la vigente legislación en las Indias, así como la corrupción de los funcionarios. Esta entrevista fue vital porque logró que se promulgaran en Barcelona las Leyes Nuevas (1542), lo que logró con el paso del tiempo y mucha oposición la proscripción radical de la conquista y esclavitud de los indios. Fue el mismo año en que había escrito su Brevísima Relación de la Destrucción de las Indias. Todo un ejemplo de alguien que luchó sin descanso por ”hacer más reino de Dios” en la tierra.

Otros que en cierto momento de la historia procuraron el bien de los indígenas fueron los jesuitas, que evangelizaron allá por el año 1750 los territorios que actualmente ocupan el Paraguay y parte de Argentina, en la jungla tropical que está por encima de las cataratas de Iguazú. A pesar de sus esfuerzos por educar pacíficamente a los indios guaraníes, finalmente fueron expulsados de allí por los intereses políticos del imperio Portugués, haciendo que todas las misiones fueran erradicadas y que sus habitantes fueran llevados como esclavos al Brasil. Un episodio de sufrimiento más por el que es seguro que Bartolomé de las Casas se hubiera lamentado profundamente.

Sobre estos hechos da buena cuenta el film La Misión, del director inglés Roland Joffé, y de la que se incluye aquí una secuencia. Un film absolutamente recomendado.

Esteban López