Etiquetas

, , , ,

Miles de personas viajan aarcodetito  Roma todos los años pero para muchas, este arco romano, y sobre todo su significado, pasa totalmente desapercibido. Situado cerca de la Vía Sacra, arteria principal del que fuera centro de la Roma imperial, fue edificado por el general Tito, hijo del emperador Vespasiano, por su victoria sobre Jerusalén.

Un imperio como el romano no podía permitir problemas constantes, insurrecciones o revueltas en ningún rincón de su dominio. Pero esa había sido precisamente la tónica en el caso de Palestina. Un encuentro de paradigmas: Israel, pueblo escogido de Dios y herencia de Abrahán, Isaac y Jacob, nación por la que había de aparecer el Mesías. Y por otro lado, Roma, expansionista, imparable e imperial. Poco se podía hacer para parar su formidable maquinaria bélica. En realidad el aplastamiento era solo cuestión de tiempo.

El emperador Vespasiano envió a su hijo, el general Tito, para eliminar completamente aquel foco de constantes revueltas en Palestina. Tito llegó a Jerusalén con las legiones romanas en abril del año 70. El asedio duró desde abril hasta septiembre. Jerusalén fue sitiada y rodeada de estacas puntiagudas. Eso provocó con el tiempo tanta hambre que, según relata el historiador judío Flavio Josefo, hasta las madres llegaron a comerse sus propios bebés. En el mes de agosto, las puertas de la ciudad fueron incendiadas y el templo también ardió, a pesar de las órdenes en contrario dadas por Tito. Finalmente, en septiembre, toda la ciudad se halló en manos del ejército de Tito.  La ciudad sucumbió pereciendo más de un millón cien mil  judíos mientras que setecientos mil fueron llevados cautivos a todas las naciones. La Diáspora judía definitiva tuvo lugar en el año 135, cuando el emperador Adriano aplastó otra revuelta judía por querer convertir lo que quedaba de Jerusalén en una ciudad completamente romana, Aelia Capitolina.

arco de triunfo, arco tito

En los relieves del arco de Tito, puede verse cómo el general conmemoró su victoria sobre Jerusalén. Contiene escenas que no dejan de impresionar profundamente  a toda persona familiarizada con la Biblia y la historia, como la que representa a los soldados en cortejo triunfal llevándose los tesoros del templo, entre ellos, todo un símbolo querido por el pueblo judío: el candelabro de siete brazos o Menoráh, que había estado en el Tabernáculo mientras Israel anduvo por el desierto y en el espléndido templo de Salomón. Todo un mundo llegaba a su fin. Quizá por eso no sea de extrañar el sentir profético y el dolor de Jesús de Nazaret:

Cuando se acercaba a Jerusalén, Jesús vio la ciudad y lloró por ella. Dijo:  —¡Cómo quisiera que hoy supieras lo que te puede traer paz! Pero eso ahora está oculto a tus ojos. Te sobrevendrán días en que tus enemigos levantarán un muro y te rodearán, y te encerrarán por todos lados. Te derribarán a ti y a tus hijos dentro de tus murallas. No dejarán ni una piedra sobre otra, porque no reconociste el tiempo en que Dios vino a salvarte”. -Lucas 19:43,44, NVI.

Esteban López

Anuncios