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nina-simoneA Nina Simone (1933-2003) se la llegó a conocer como la “Gran Sacerdotisa del Soul”. Empezó a cantar en su iglesia local y con cuatro años ya tocaba el piano. Cuando tenía diez dio su primer concierto. Sus padres asistieron ilusionados al evento, pero fueron obligados a sentarse en las últimas filas por ser de raza negra. Y años más tarde, tanto en Nueva York como en Filadelfia, ella misma fue rechazada por la misma razón cuando intentaba conseguir becas de estudios superiores de música.

Hay que reconocer que experiencias como esas marcan a cualquiera. A Nina la convirtieron en una firme activista por los derechos civiles en Estados Unidos. En 1968 abandonó hastiada ese país debido al racismo existente y al asesinato de Martin Luther King. Aunque no pudo dedicarse a la música clásica, sí pudo consagrarse como estrella del jazz, blues y soul.

Ortega y Gasset dijo que “yo soy yo y mis circunstancia, y si no la salvo a ella no me salvo yo“. Muchas veces la vida “hace” a la persona, la moldea y la marca de modo inexorable y determinante. De ahí lo sabio de no juzgar nunca con prontitud a nadie; cada persona tiene su propia historia de lucha diaria, de alegrías y de frustraciones personales que marcan profundamente su trayectoria de vida. No es de extrañar que Aticus Finch, el protagonista de la obra “Matar a un Ruiseñor“, dijera que “nunca comprenderás del todo a una persona hasta que seas capaz de meterte en sus propios zapatos”. Tampoco que en las Escrituras se diga una y otra vez que el único juez de todo es Dios.

Esteban López

 

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