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Londres, capital del Reino Unido, es una ciudad bulliciosa, activa, y  referencia financiera y cultural en todo el mundo. Con unos siete millones de habitantes, sorprende la gran cantidad de población jóven que tiene y eso se puede percibir fácilmente cuando se pasea por sus calles.  La que fuera capital del Imperio Británico, aúna tradición con modernidad de una forma natural y plenamente armoniosa.

Uno de los lugares que se ha de visitar cuando se viaja allí, es sin duda el Museo Británico, un recinto sublime donde la historia toma la palabra en medio de inmensas salas e interesantes restos arqueológicos.  Tanto el Museo Británico como la British Library contienen gran cantidad de objetos y materiales que ayudan a iluminar la Biblia de un modo u otro. Un ejemplo de ello podría ser un par de vestigios relacionados con el emperador romano Tiberio César, quien gobernó durante los años del ministerio de Jesús de Nazaret. Un hallazgo es un busto donde se le representa siendo aun jóven, y otro un denario de plata donde se muestra su efigie.

 

En el anverso puede verse el busto laureado de Tiberio con la inscripción: TIBERIVS CAESAR DIVI AVGVSTI FEXIX AVGVSTVS (Tiberio César, Hijo del Divino Augusto)  Y en el reverso puede verse a  Livia su madre (representada como la diosa “Pax”)  y sentada portando un ramo de olivo y cetro, con la inscripción: PONTIFEX MAXIMVS.

El denario se creó hacia el tercer siglo antes de Cristo y cuando fue introducido por los romanos en Palestina vino a tener un valor semejante al del dracma griego. Mateo 20:3 indica que un denario era el valor del salario de un trabajador en la viña.

El evangelio de Lucas menciona a Tiberio César así: “En el año quince del imperio de Tiberio César, siendo Poncio Pilato procurador de Judea; Herodes tetrarca de Galilea; Filipo, su hermano, tetrarca de Iturea y de Traconítida, y Lisanias tetrarca de Abilene; en el pontificado de Anás y Caifás, fue dirigida la palabra de Dios a Juan, hijo de Zacarías, en el desierto.” Al poco tiempo, Jesús se bautizó (Lucas 3:1,2,21). No deja de llamar la atención que Lucas cite tan gran cantidad de datos históricos relacionados con los distintos gobernantes de ese momento, tanto en Roma como en Palestina.

Es muy posible que este mismo tipo de denario fuera el que Jesucristo pidió que le trajeran cuando le preguntaron si se debía pagar el impuesto al César. “Jesús les dijo: ‘¿De quién es esta imagen y la inscripción?’ Ellos le dijeron: ‘Del César’. Jesús les dijo: ‘Lo del César, devolvedlo al César, y lo de Dios, a Dios.'” -Marcos 12:13-17.

http://www.britishmuseum.org/visiting.aspx?lang=es

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