El filme «La Misión»

La misión

Es difícil ver La Misión, del director Roland Joffé, y permanecer totalmente indiferente. Creo que somos muchos los que podemos afirmar que aquella narración épica y sorprendente nos marcó de un modo u otro. Y es que por la historia que narra, la ambientación, la música y los valores que transmite, una vez más se cumple aquello de que lo bueno es siempre intemporal.

El filme se basa en una historia real acaecida en 1750, en las misiones que los jesuitas tenían entre los indios guaraníes en lo que hoy es la frontera entre Paraguay y Argentina. Es una historia conmovedora en la que lo mejor de la naturaleza humana tiene que enfrentarse a una agria y descarnada realidad política, donde como casi siempre pasa, el bien y el mal se encuentran y enfrentan en una cruel batalla en el corazón mismo del hombre.

Es también una poderosa ilustración de la fe de unos hombres interesados sinceramente en compartir con otros el evangelio o las buenas nuevas del reino de Dios. Con un espíritu vigorosamente evangelizador, buscaban transmitir aquel mensaje de salvación y ‘hacer más reino de Dios’ también aquí en la tierra. Su corazón les ‘ardía.’ Sentían que esa era su responsabilidad y que no era necesario que las piedras hablaran. Queda claro que a través del tiempo, Jesús de Nazaret se ha ido encontrando con sus amigos, y que sus enseñanzas han movido siempre el corazón de muchos hombres y mujeres hacia el bien y hacia la actividad positiva, no hacia la pasividad o indiferencia. Y es que el Evangelio bien entendido ha transmitido siempre fe, esperanza y amor al prójimo, como ha demostrado la vida de muchas personas pertenecientes a diferentes iglesias.

Una buena reflexión que aporta el filme, y que sirve para todos los tiempos, son las palabras del padre Gabriel (Jeremy Irons):

Si la violencia es lo que cuenta, entonces no tengo fuerzas para vivir en un mundo así«.

Y es que la violencia es lo que tristemente ha caracterizado a menudo a la historia humana. Pero sólo la ley del amor mostrada por Jesús de Nazaret es la que podría aportar una mejora en las relaciones humanas:

«Un mandamiento nuevo os doy: que os améis los unos a los otros; que como yo os he amado, así también os améis los unos a los otros«.- Juan 13:35, La Biblia de las Américas (LBLA).

En este fragmento del filme «La Misión» (1986), de Roland Joffé, se usa la expresión «caridad» en lugar de «amor«. Sin embargo esta última es mucho más apropiada porque la expresión griega «agápe» es mucho más abarcadora: amor basado en altos principios y altruismo. Como escribe Julián Mariás:

De las tres palabras griegas que designan el amor, éros, philía y agápe, el Nuevo Testamento usa principalmente la última. La Vulgata la traduce por ‘cáritas’, y no habría que objetar, si no fuera porque la palabra ‘caridad’, en todas las lenguas, ha experimentado cambios semánticos y se ha ido separando de su sentido originario de amor, aunque lo conserve como un fondo o fundamento. Es menester, pues, volver a la voz amor para traducir ‘agápe’.

La música de Ennio Morricone, grandiosa, profunda e inspirada. Perfecta. Un filme absolutamente recomendado.

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Esteban López

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