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Alexander DubcekAlexander Dubcek (1921-1992), fue jefe de gobierno de Checoslovaquia desde enero de 1968 hasta el 20 de agosto del mismo año. A ese periodo de tiempo se le conoce también como la Primavera de Praga. Dubcek personificó el nuevo espíritu de lo que se ha llamado el “socialismo de rostro humano, encarnando también el deseo de todo un pueblo por conseguir su propia autonomía política y un régimen de libertades reales.

Dubcek creía en la posibilidad de introducir reformas democráticas para reforzar el socialismo en el interior de su país, pero sin perturbar sin embargo, las relaciones con la Unión Soviética. Pero se equivocó. La noche del 20 de agosto de 1968, tropas del Pacto de Varsovia invadieron Checoslovaquia imponiendo con represión sangrienta un gobierno títere pro soviético.

Primavera de Praga

Esta fotografía ilustra muy bien el fin de la llamada Primavera de Praga: era el 28 de agosto de 1968. El sueño de un “socialismo de rostro humano” en el que tuvieran cabida mayores libertades democráticas se desvanecía. Puede verse cómo civiles consternados se enfrentan con valor a las tropas del Pacto de Varsovia y las increpan. Hubo gran número de víctimas por la represión. Todo parecía que volvía hacia atrás de nuevo, que nunca se podría alcanzar la verdadera libertad, que la fuerza bruta se imponía sobre el deseo ferviente de todo un pueblo.

Sin embargo, unos veinte años después, aquellas semillas de libertad germinarían de nuevo. Habían servido de inspiración incluso al propio Mijail Gorbachov, líder entonces de la Unión Soviética, cuando él mismo propició el derrumbe completo del sistema comunista soviético. Eso abrió el camino para una “desestalinización” completa del régimen y el fin de su radio de influencia en los países vecinos.

2009-11-29-dubcek-and-havel-1989

En esta otra foto, puede verse a Alexander Dubcek que después de la Primavera de Praga había sido cesado de sus cargos políticos y “desterrado” como embajador en Turquía; y a Václav Havel, dramaturgo y poeta que había sufrido persecución y prisión por sus ideales de libertad y democracia. Ambos se abrazan al enterarse de que el gobierno comunista de Checoslovaquia ha dimitido en pleno. Parecía mentira que algo así pudiera estar ocurriendo finalmente. Es el 24 de Noviembre de 1989 en Praga. La llamada Revolución de Terciopelo (llamada así porque no hubo ningún derramamiento de sangre) consigue establecer finalmente un Estado Democrático de Derecho. Alexander Dubcek es nombrado presidente de un nuevo parlamento democrático, y el poeta y dramaturgo Václav Havel es investido como el nuevo jefe de Estado. Dubcek recibió el Premio Sájarov en 1989. Era la culminación final del sueño de todo un pueblo por poder dirigir su propio destino.

Hay que recordar aquí que no fue la religión, sino el comunismo el que en muchos aspectos sí resultó ser un verdadero “opio del pueblo“. Según la mayoría de los historiadores fue el responsable directo de la muerte de treinta millones de personas, muchos más de los que causó el nazismo. Si en el nombre de la religión la historia humana ya había conocido un gran sufrimiento, lo hacían ahora dos ideologías totalitarias y seculares.

La primera pequeña mentira que se contó en nombre de la verdad, la primera pequeña injusticia que se cometió en nombre de la justicia, la primera minúscula inmoralidad en nombre de la moral, siempre significarán el seguro camino del fin”.

– Václav Havel (1936-2011) Escritor, dramaturgo y político checo. Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades de 1997.

Esteban López