Raymond Aron, las religiones seculares

Colaboraba con el general De Gaulle y el movimiento «La France Libre» poco después de la invasión de Francia por los alemanes en 1939, y escribía en su revista sobre la situación de Francia, Alemania y el resto de Europa. Hombre inteligente y gran observador de la sociedad de su día, Raymond Aron (1905-1983) fue el primer autor que, describiendo al nazismo y al comunismo, usó la expresión «religiones seculares«:

«Propongo denominar ‘religiones seculares’ a las doctrinas que ocupan en el alma de nuestros contemporáneos el lugar de la fe desvanecida, y sitúan en ese mundo, en el horizonte del porvenir, con la forma de un orden social a crear, la salvación de la humanidad«.

El análisis comparativo de Aron es esclarecedor porque pone de relieve el proceso por el cual la religión tradicional es sustituida por ideologías seculares que en buena medida la imitan. Dos factores, según él, son determinantes: el progreso asociado al conocimiento científico y técnico, y por otro lado la pérdida del sentido de la trascendencia:

«Las ideologías de derecha e izquierda, tanto el fascismo como el comunismo, se inspiran en la filosofía moderna de la inmanencia… conciben el mundo humano sin referencia a lo trascendente«.

Para Aron las religiones seculares no solo son política; su carácter es absoluto ya que afectan a la totalidad de las relaciones humanas sociales, económicas o culturales. Su ideología alumbra el presente pero mantiene su realización completa en el futuro:

«Al final de todo ello espera el reino milenario, caracterizado por la existencia de hombres libres, iguales, en relaciones de fraternidad«.

Para la religión secular es el momento culminante, como una visión escatológica de la historia. Pero ese ‘hiperracionalismo‘, ese carácter pretendidamente científico y técnico hace que las religiones seculares se vean como la superación de la fe. Y no es en el más allá, sino que es ahora mismo que se permite al hombre transformar la naturaleza e incluso la naturaleza humana. Y en todo ello es el papel de la propaganda lo que según Aron determina la expansión de esa ideología.

El opio de los intelectuales

Habían pasado ya diez años y una de esas religiones seculares o régimen político, el nazismo, había sido derrotado. Pero no era el caso del comunismo que se extendía a otros países y a otros continentes. Por si fuera poco, el comunismo gozaba de la simpatía de muchos intelectuales franceses, como Sartre, y el partido comunista francés era la fuerza mayoritaria en la Asamblea Nacional desde 1946. Eso lleva a Aron a escribir su libro El opio de los intelectuales (1955). Si para Marx, la religión es el elemento falsificador de la realidad humana, el pensamiento ideológico desempeña en los intelectuales el mismo papel: una falsificación de la existencia real de los asuntos políticos, la sustitución de los hechos por la ideas, la falsificación de la reflexión política. Las tres ideas fundamentales del libro son:

  • la existencia de una religión secular que, al igual que la religión revelada, posee dogmas, mitos y nociones sagradas.
  • los intelectuales son los propios creyentes e intérpretes de la religión secular, lo que hace que surjan también sectas y herejías propias del mundo religioso.
  • la concepción religiosa de la política conlleva consecuencias para la acción política.

Según Aron, el comunismo, como religión secular, se basa en tres mitos:

  • el mito de la unidad de la izquierda.
  • el mito de la revolución.
  • el mito del proletariado.

En el pensamiento marxista el proletariado adquiere en el socialismo el papel de salvador colectivo, que por sus desdichas y sufrimiento acaba salvando a la humanidad como un salvador o Mesías, logrando como ‘un reino de Dios’. Pero según Aron, la composición del proletariado no es uniforme ni sus límites precisos. Y a todo esto se suma su personificación en la clase dirigente: el partido, el secretriado general y el jefe político acaban encarnando a la clase social entera, tal y como suele ocurrir en muchas religiones en las que el concepto «Iglesia» u «organización» solo está representado por los dirigentes: «la Iglesia cree«, «la Organización opina«.

La revolución es otro de los mitos de la religión secular. No es solo un simple hito de la historia; para los comunistas de fe es un hecho trascendente. 1917 marca para ellos un punto de partida o pivote en la historia y da sentido a la existencia. Escritores, sociólogos o filósofos afines a esa ideología siempre esperan la ruptura del sistema a través de la revolución.

El mito de la unidad de la izquierda es en realidad sobrepasado por serias diferencias, herejías y sectas. Pero siempre se mantiene una minoría que posee «el secreto» de la historia y mantiene a ultranza la ortodoxia:

«En esta religión histórica de acción, la ortodoxia concierne a la interpretación de los hechos pasados y por venir, y las herejías se confunden con las desviaciones, falta de disciplina o errores de conducción«. – Raymond Aron, «Marxismes imaginaires: D’una sainte familia à l’autre«, 1998.

La verdad solo tiene sentido si coincide con la ideología del partido. Y la no sumisión implica traición: quien duda del lider político no solo se equivoca sino que comete herejía y por ello debe ser perseguido. Es la falta suprema. Por eso se justifica la propaganda y el terror como prácticas normalizadas de la acción política. Los culpables de herejía deben ser rehabilitados con el método de la confesión pública. Para Aron, los llamados «Procesos de Moscú» (1936-1938) muestran muy bien ese carácter público de expiación de pecados.

Según Aron, cuando la fe se vacía de la razón, la conducta política adquiere un carácter absoluto y la fe o ideología política ocupa su lugar: ideologías que consideran al hombre como un animal y enseñan a tratarlo como tal.

Dice Karl Barth que «cuando el cielo se vacía de Dios, la tierra se llena de ídolos«. El ejemplo de las religiones seculares es una buena prueba de ello. Pero hay que admitir que ídolos en este mundo hay muchos, como el ‘yo’, el dinero, los placeres, etc. La triste realidad es que se ha sustituido a Dios por sucedáneos espúreos que no han significado más que frustración, desilusión y gran sufrimiento para la humanidad.

Esteban López

4 comentarios sobre “Raymond Aron, las religiones seculares

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  1. Es magnífico. Gracias por transmitirnos a todos nosotros la Verdad y lo que siente tu noble Espíritu para edificar nuestras vidas ayudándonos a reflexionar, discernir y decidirnos por nosotros mismos por lo bueno, recto… Gracias también por devolvernos siempre la Fe, el anhelo de Vida, de Esperanza y de Amor. Dios contigo. 🤲☀️❤️

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