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La comparación semántica de dos palabras, a menudo ayuda a comprender mejor su significado, sobre todo si se trata de términos antónimos o profundamente opuestos. Es el caso de Egoísmo y Altruismo.

Según el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, la definición de Egoísmo es “Inmoderado y excesivo amor a sí mismo, que hace atender desmedidamente al propio interés, sin cuidarse del de los demás“. Por otro lado, la definición que da para  Altruismo es “Diligencia en procurar el bien ajeno aun a costa del propio”.

El término altruismo fue introducido por el filósofo Auguste Comte (1798-1857), creador de la sociología y del positivismo. Para Comte, el altruismo “cuando es enérgico es siempre más apropiado que el egoísmo para dirigir y estimular la inteligencia, inclusive en los animales”. Por eso decía que debería defenderse y desarrollarse un “régimen altruista” en oposición a un “régimen egoísta”. (Système de politique positive, I, pág. 693).

Sin embargo, mucho antes de que se desarrollara una teoría filosófica sistemática sobre el altruismo, en los evangelios, en la parábola del Buen Samaritano (Lucas 10:25-37), ya podía encontrarse toda una lección excelsa sobre ese alto principio ético.

Los seres humanos podemos manifestar tanto egoísmo como altruismo. Tenemos libre albedrío y carácter dual. Pero somos también seres constitutivamente morales capaces de identificar las necesidades de los demás y reaccionar con empatía y conmiseración. Y cuánto altruismo pueden manifestar algunas personas tanto en gestos pequeños para con otros día a día, como en momentos de emergencia, de tragedia o en la lucha contra el mal.

Un ejemplo de dedicación y altruismo

Jonas Edward Salk nació en Nueva York el 28 de octubre de 1914. Se licenció en medicina en 1939 por la Universidad de Nueva York, donde trabajó con Thomas Francis, Jr, en investigación inmunológica viral. En 1942 se unió a Francis en la Michigan School of Public Health llegando a formar parte de un grupo de investigación que intentaba lograr la inmunización de la Influenza. En 1947 Salk llegó a ser profesor asociado en investigación bacteriológica en la facultad de medicina de la Universidad de Pittsburgh, empezando a investigar la poliomilitis junto a científicos de otras universidades.

La poliomielitis no era ninguna broma. Mataba todos los años a miles de personas en todo el mundo y a otras muchas las dejaba con parálisis y deformidad física. A principios del siglo XX en los Estados Unidos se temía que llegara el verano porque era el tiempo en que la enfermedad se manifestaba con más virulencia. Las principales víctimas eran los niños, ya que suele afectar más entre los 5 y 10 años de edad.

Sin embargo, en 1955 Jonas Edward Salk presentó, después de años intensos de lucha contra la enfermedad, su primera vacuna contra la polio. Había logrado separar tres cepas diferentes del virus. Se dió cuenta de que al introducir en el organismo virus muertos de esas tres variedades de cepas, éste reaccionaba formando anticuerpos y erradicaba definitivamente la enfermedad tanto en niños como en adultos. El resultado fue todo un éxito, y desde entonces se ha salvado la vida de miles de personas en todo el mundo. La Wikipedia dice:

Salk había llevado a cabo su tarea únicamente para desarrollar una vacuna segura y efectiva lo más rápido posible, sin interesarse en su beneficio personal. Cuando le preguntaron en una entrevista televisiva quién poseía la patente de la vacuna, Salk respondió: “No hay patente. ¿Se puede patentar el sol?”

marie-curieA veces, en medio de la más intensa dificultad y sufrimiento, aparece como una estrella con todo su esplendor el altruismo y el buen hacer del ser humano. Alguien que entiende que el mal está ahí para combatirlo con energía y firme determinación. Como también lo expresó Marie Curie (1867-1934), científica polaca pionera en el campo de la radiactividad, primera persona en recibir dos premios Nobel en distintas especialidades (Física y Química) y primera mujer en ocupar el puesto de profesora en la Universidad de París,

La humanidad también necesita soñadores, para quienes el desarrollo de una tarea les cautive tanto que les resulte imposible dedicar su atención a su propio beneficio”.

Esteban López

“La recompensa del trabajo bien hecho es la oportunidad de hacer más trabajo bien hecho“. -Jonas Edward Salk.

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