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niñaGilbert Keith Chesterton (1874–1936) escribió:

La única educación eterna es ésta: estar lo bastante seguro de una cosa, para atreverse a decírsela a un niño…  Lo maravilloso de la infancia es que cualquier cosa en ella es maravillosa“.

 Y en el Evangelio se dice:

De cierto os digo que si no os volvéis y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos. Así que cualquiera que se humille como este niño, ese es el mayor en el reino de los cielos”. –Mateo 18:1-5.

En esas dos citas llama la atención cualidades que suelen ser propias de los niños: la inocencia, la capacidad de asombro, la entrega desenfadada y alegre al juego, y sobre todo la humildad.

Hay que decir que, según el sentido espiritual del término, ser como un niño no significa no ser consciente del mal o no verlo. Más bien Jesús se refiere con esas palabras a ser inocentes en cuanto a maldad. En una sociedad donde lo que prevalece muy a menudo es el “abrirse paso a codazos sea como sea“, y a la lucha sin cuartel de unos contra otros, esas palabras suenan de lo más refrescante. Para él, ser como un niño no incluye, por ejemplo, usar habla cortante, doble o chulesca al tratar con otros. Tampoco incluye el engaño, la falta de honradez, el odio, la inquina, el insulto o toda clase de maldad e inmoralidad.  Más bien cuando se es como un niño lo que se refleja más que nada es el fruto del Espíritu de Dios:

En cambio, el fruto del Espíritu es amor, alegría, paz, paciencia, amabilidad, bondad, fidelidad,  humildad y dominio propio. Contra tales cosas no hay ley“. – Gál. 5:22,23.

Como el principal impulso positivo de las enseñanzas de Jesús, el amor “agápe” al prójimo procura su bien como si fuera el nuestro. No es cualquier clase de amor, sino amor basado en altos principios o altruismo. Algo sin duda difícil muchas veces de aplicar, pero si se piensa bien, en ningún lugar del Evangelio se indica que el cristianismo sea fácil. Como dice el dicho, “todo lo que realmente merece la pena requiere esfuerzo“. Y ser como un niño en cuanto a maldad manifestando el fruto del Espíritu de Dios, puede hacer que la luz brille en el más oscuro de los mundos. Por eso dijo Jesús lo que dijo. Es esforzarse, en definitiva, por estar siempre inclinado a favor de lo bueno y lo recto.

En cierta ocasión, alguien profundamente decepcionado debido a abuso espiritual recibido de parte de algunos dirigentes religiosos, me dijo: “nunca más podré volver a tener la fe de un niño“. Pude entonces comprender perfectamente el efecto que tiene la decepción. Pero sinceramente, creo que en ese caso no se aplicaba bien el término. Porque ser un niño en sentido espiritual no significa ser crédulo o fiarse inocentemente de todo, sino evaluar, contrastar y saber dónde puede uno cifrar su confianza de verdad, es decir, más que en el hombre, en Dios mismo.

Por su sencillez y espontaneidad

Querido Dios,
Muchas gracias por el nuevo hermanito, pero yo te había pedido un muñeco. Nunca había pedido nada antes. Si quieres puedes comprobarlo.
–Miriam

Querido Dios,
Por favor pon otra fiesta entre la Navidad y la Pascua. No hay nada bueno ahora. –Gaby.

Querido Dios,
Mi abuelo dice que tú estabas cerca de él cuando era un niño. ¿es que ahora estás mas lejos? Con cariño, –Emilín.

Querido Dios,
Nunca pensé que el color naranja pudiera cambiar a púrpura hasta que ví la puesta de sol que hiciste el martes. Fue estupenda, gracias.
–Eugenio

Querido Dios,
Aprendimos que Tomás Edison hizo la luz. Pero en la escuela dominical nos dijeron que fuiste tú. Así es que supongo que él te robó la idea. Sinceramente,
–María.

Querido Dios,
Si nos reencarnamos como algo, por favor no me dejes como Carolina Bermudez – no la soporto. –Pepita.

Querido Dios,
Ha llovido durante nuestras vacaciones y mi padre está como loco. Dijo algunas cosas acerca de ti que se supone que la gente no debería decir, pero espero de todos modos que no te sientas muy afectado por eso.
–Tu amigo (no voy a decirte quien soy).

Querido Dios,
¿cuándo supiste que eras Dios? –Carlota.

Querido Dios,
¿es verdad que mi Padre no irá al cielo si usa en casa sus palabras de la bolera?
–Anita.

Querido Dios,
¿realmente quisiste decir que Debemos Hacer a los Demás como los Demás nos hacen a Nosotros? Porque si es así se va a enterar mi hermano.
–Darla.

Querido Dios,
¿quién dibujó las líneas alrededor de los países?
–Nieves.

Querido Dios,
Está bien que hayas hecho diferentes religiones, pero a veces ¿no te haces un lío? –Arnaldo.

Querido Dios,
¿quisiste hacer así a la girafa o fue un accidente?
–Norma.

Querido Dios,
¿qué quiere decir que tú eres un Dios celoso? Yo pensé que lo tenías todo.
–Juana.

Querido Dios,
Por favor envía a Daniel Ochoa a un campamento diferente este año.
— Pedro.

Querido Dios,
Quizá Caín y Abel no se hubieran matado el uno al otro de ese modo si hubieran tenido habitaciones separadas. Con mi hermano funciona.
–Luis.

Querido Dios,
Sigo esperando la primavera pero todavía no ha venido. No te olvides.
–Marcos.

Querido Dios,
No te preocupes por mí más. Yo siempre miro a los dos lados.
–Dioni.

Querido Dios,
Mi hermano me explicó cómo nacen los niños, pero ¿sabes? suena muy raro.
–Marsha.

Querido Dios,
Si miras en la iglesia el domingo que viene, te enseñaré mis zapatos nuevos.
–Miguelito D.

Querido Dios,
¿Es el reverendo Lozano un amigo tuyo, o solo lo conoces por razones laborales?  –Dani.

Querido Dios,
En la escuela dominical nos explican qué es lo que tú haces. Pero, ¿quién lo hace cuando estás de vacaciones? –Montse.

Querido Dios,
Es estupendo el modo en que siempre colocas las estrellas, en el sitio correcto.
–Alberto.

– Banda Sonora de la película “Matar a un ruiseñor” (To Kill a Mockingbird, 1962) compuesta por Elmer Berstein. Música de profunda inspiración tan bella como la historia misma del film y los positivos valores que transmite.