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SchulzSe dice que una de sus creaciones, Charlie Brown, tenía un poco de él, pero también de todos nosotros, de buena parte de nuestros miedos y complejos, de nuestras angustias existenciales o de nuestra falta de confianza. Por todas estas razones, millones de personas de todo el mundo han mirado sus tiras cómicas con inmenso cariño y ternura.

Charles Monroe Schulz (1922-2000) nació en Minnesota, Estados Unidos. Fue un adolescente tímido y solitario. Después de perder a su madre siendo todavía joven, se enroló en el ejército durante la Segunda Guerra Mundial, pero todo el horror que vio allí hizo que llegara a ver de un modo muy escéptico a la raza humana. Se dice que la filosofía arranca o surge desde los más profundos abismos del sufrimiento, que quien no ha sufrido lo suficiente no puede filosofar bien. Quizá por eso, Schulz llega a manifestar tanta humanidad y sensibilidad en todas las tiras cómicas de Charlie Brown y Snoopy, dibujadas cada una de ellas día a día directamente por él mismo. Se publicaron por primera vez el 2 de octubre de 1950 con el nombre de Peanuts, que aunque se traduce literalmente como “Cacahuetes“, su verdadero sentido es el de “pequeñeces.” Su tremendo éxito le hizo ganar mucho dinero, pero buena parte de él lo donaba a causas humanitarias.

PeanutsEn toda su obra puede apreciarse también su sensibilidad religiosa. De hecho, Schulz se había criado en la fe luterana y llegado de joven a estar muy activo en la iglesia Church of God. Más tarde llegó incluso a ser instructor en la escuela dominical de la Iglesia Metodista Unificada. Escribió:

“Me reunía en la iglesia local con un grupo de personas y juntos tratábamos de ver qué nos decía la Biblia. No puedo recordar un momento específico que señalase el momento de mi conversión. De repente me di cuenta de que yo formaba parte de la comunidad de creyentes. Cada día estoy más convencido de la necesidad de seguir a Jesús”. -Citado en Cómo nos llegó la Biblia, Sociedades Bíblica Unidas, 1998.

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Cuando Charles Schulz falleció el 14 de febrero de 2000, se publicó una tira en la que se expresaba cuán grande era el aprecio que todos le tenían. Hasta llegando a las puertas del cielo se le dice que podía entrar con su perro Snoopy:  “Creo que en este caso podremos hacer una excepción, Sr. Schulz“.

En el clásico episodio de televisión A Charlie Brown Christmas del año 1965, el personaje Linus cita Lucas 2:6-14 de la King James Version para explicar en qué consiste exactamente la Navidad. En entrevistas personales, Schulz siempre decía que Linus representa mejor que nadie su lado espiritual. En sus últimos años se identificaba a sí mismo como un humanista.

Llamaba a su arte “menor“, pero día tras día y a través de sus entrañables personajes supo transmitir alegría grande en la vida de los niños por la sencillez y claridad de sus dibujos, y de los mayores por los mensajes reflexivos que transmitían. Esa es la razón por la que tantos nos sentiremos siempre agradecidos por su inmenso legado: su humanidad y espíritu positivo.

Esteban López