Etiquetas

, , , , , , , , , , ,

Buber2Martin Buber es considerado el gran instaurador del judaísmo espiritualmente renovado, el impulsor de la posibilidad de relación con un Tú eterno y el principal representante del llamado humanismo hebreo.

Nació en Viena en 1878. Durante su infancia tuvo una gran influencia de su abuelo, Salomón Buber, gran estudioso de la cultura rabínica. Martin estudió en las universidades de Viena, Leipzig, Zurich y Berlín con Wilhelm Dilthey. En ésta última fue profesor desde 1925 a 1930. En los años veinte comenzó, junto con Franz Rosenzweig, la primera traducción alemana de la Biblia en consonancia con el genio lingüístico hebreo así como importantes estudios bíblicos. Fue también profesor de filosofía en la Universidad Hebrea de Jerusalén, recibió el Premio Goethe de la Universidad de Hamburgo, el Premio Paz de la Cámara del Libro alemana y el Premio Erasmus.

Algo sobre su pensamiento

En el tercer Congreso sionista celebrado en 1899, Martin Buber ya había defendido que en Palestina hubiera menos propaganda política y más cultura, lo que él llamaba un “sionismo cultural”. Además mantuvo una posición de respeto y a favor de los árabes, posición que ya entonces no se comprendió bien.

En 1916, empezó a esbozar su famoso escrito filosófico fundamental “Yo-Tú”, publicándose en 1923, justo al mismo tiempo en que Karl Barth presentaba su importante obra teológica “Carta a los Romanos“. Cuando argumentaba, Buber no solo se centraba en la Biblia hebrea, fuente de inspiración y criterio último para él; también incluía la reflexión filosófica, especialmente el pensamiento antropológico.

En el decimosexto Congreso sionista de 1939 de Zurich, Buber preconizó un humanismo hebreo en sentido real, indicando que impulsar y activar al pueblo judío y la lengua hebrea no sería suficiente, sino que más bien sería necesario un movimiento espiritual que distinguiera entre los valores verdaderos y falsos de la historia y la literatura, atendiendo al orden y a la justicia del gran legado de la Biblia.

Buber criticaba que se usara la palabra “Dios” con fines espúreos. Decía, “Sí, es la más ofendida de todas las palabras humanas. Ninguna ha sido tan destrozada y manchada… Generaciones de hombres han desgarrado la palabra con sus partidismos religiosos”. Pero reconocía que ni siquiera en la llamada postmodernidad existe una palabra alternativa a la palabra “Dios“, y que lo importante era que tanto filósofos como teólogos aprendieran a hablar, de un modo nuevo y respetuoso acerca de Él.

Martin Buber, contrario a la posición de muchos militantes en sus propias filas, se mantuvo siempre a favor de una convivencia pacífica entre judíos y árabes, y mantuvo siempre la esperanza de un Estado común “para que ambos pueblos tengan la posibilidad de un desarrollo en libertad”, algo que hasta el día de hoy no ha sido posible.

Sin embargo, su pensamiento creativo e inspirador caló tan profundamente, que en su 85 cumpleaños los estudiantes de la Universidad de Jerusalén le rindieron un homenaje con un gran despliegue de antorchas. Fue admirado por numerosos cristianos, teólogos y no teólogos. La cuestión fundamental de Buber en toda su obra fue ¿Quién es el hombre y cómo puede encontrar su camino en este mundo?

En sus propias palabras

Martin_Buber

Nietzsche sabía, con más fundamento que muchos pensadores modernos anteriores a él, que el carácter absoluto de los valores éticos hunde sus raíces en nuestra relación con el absoluto”.

La filosofía moderna ha contribuido al proceso por el cual Dios se ha vuelto irreal para el hombre contemporáneo… La filosofía, al negar el carácter real de la idea de Dios, destruye la realidad de nuestra relación con Él. Esa es la diferencia entre la religión y el Dios de la filosofía. Un Dios examinado y sostenido desde la objetividad del pensamiento y de la abstracción no es expresión del encuentro religioso, y por tanto no es Dios. Un principio abstracto jamás puede ser el contenido de la fe, porque en el sentido más exacto del término, creer significa creer en un tú. La fe es la ‘decisión personal’ por el tú.

“La idea de un eclipse de Dios significa la reducción de Dios a un mero objeto de discusión, de duda, de reflexión; ese tratamiento que oculta a nuestros ojos su presencia real e impide que el hombre se relacione con Él como un yo con un tú, en vez de un yo con un ello. El eclipse de Dios es pues, la ausencia de la relación con Él. Esta es la enfermedad espiritual básica de nuestro tiempo”.

“La intención orientada hacia un ser existente, hacia Uno, es común a todos los hombres creyentes a través de su variada experiencia, aunque no tengan ninguna otra cosa en común… ni la ciencia psicológica ni ninguna otra es competente para investigar el contenido de la verdad de la fe en Dios. Lo que sus representantes deben hacer es mantenerse a distancia, pues no les corresponde emitir juicios sobre la fe en Dios, como si la conocieran. Y quienes lo hacen, es que no la conocen”.

– Martin Buber (1878 – 1965), Eclipse de Dios, Sígueme 2003.

Esteban López

Anuncios