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Andree3El escritor británico Clive Staples Lewis (1898-1960) escribió: “Lo único que tengo es Algo que dirige el universo, y que aparece en mí como una ley que me urge a hacer el bien y me hace sentirme responsable e incómodo cuando hago el mal”. – C. S. Lewis, Mero Cristianismo.

Todos tenemos una conciencia que nos impele a hacer el bien o que nos molesta cuando hacemos el mal. Por eso llena está la historia de pequeños y grandes héroes. Miles habrá que permanecen de momento en el anonimato más injusto, pero seguro que todas sus obras escritas están en algún lugar cerca de la Eternidad.

El ejemplo que sigue podría ilustrar muy bien que ante la adversidad muy a menudo nos crecemos, y que, si se trata de una tremenda injusticia, no nos asusta plantar cara a la maldad ni aún cuando está en riesgo nuestra propia integridad. Ese fue el caso de Andrée.

AndréeAndrée Geulen-Herscovici (1921), fue una profesora belga que junto con otros amigos salvó la vida a más de 3000 niños judíos durante el Holocausto nazi.

Como profesora conocía y apreciaba a todos los niños de su clase, pero nunca había prestado mucha atención a las medidas anti judías. El asunto no le afectaba directamente. Sin embargo, Andrée no adquirió conciencia real de lo que la persecución nazi contra los judíos significaba, hasta que cierto día algunos de los niños vinieron a clase con la estrella de David cosida en el brazo. Sorprendida ante semejante humillación, ordenó a todos los niños que llevaran guardapolvos en los brazos y poder así esconder aquel símbolo humillante. No soportaba que unos simples niños pudieran ser vejados de ese modo.

Cuando en 1943, en una redada de la Gestapo (debido a una delación) intentó proteger a los niños mientras estaban en la escuela, uno de los policías le espetó “¿no le da vergüenza ayudar a niños judíos”? Entonces Andrée respondió, “¿no les da vergüenza a ustedes declarar la guerra a unos niños?” Fue entonces que decidió pasar a la acción y colaborar con la organización clandestina Comité de Défence des Juifs (Comité de Defensa de los judíos), que necesitaba una colaboradora no judía para acompañar a niños judíos a distintos lugares para poder esconderlos.

Andree2Durante los dos años siguientes Andrée ayudó a esconder a niños judíos en hogares de familias cristianas y en monasterios. Se aseguraba de que las familias podían albergar a los niños, los seguía visitando y velando por sus necesidades. Hoy todavía se le saltan las lágrimas cuando recuerda lo duro que era ver a niños de dos o tres años despedirse de sus padres sin que estos supieran adónde iban. Pero Andreé guardaba una lista con las direcciones de las familias de acogida, y también las tenía todas en su memoria. En semejante labor, algunos de sus amigos judíos que colaboraron con ella morirían en campos de concentración.

Después de la guerra, Andrée llevó a cabo el proceso contrario: devolver a aquellos niños de nuevo a sus padres. Los recordaba a todos, así como muchas vivencias de su infancia. A lo largo de los años siempre mantuvo contacto con sus “niños” y se interesaba por ellos. En 1987, Andrée fue declarada Justa entre las Naciones por el Estado de Israel, y en 1989 recibió la ciudadanía honoraria de aquel país. Cuando se le pregunta por qué actuó así, arriesgando incluso su vida, siempre responde lo mismo: “porque había que hacerlo“.

Esteban López