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atletasLa mayoría de los psicólogos reconocen que uno de los aspectos que más contribuyen a la felicidad humana es tener metas en la vida. En ese sentido las posibilidades son inmensas porque eso quiere decir que cada ser humano tiene ante sí la posibilidad de poder elegir aquello que más le apasione y más le llene de ilusión. Y si eso va a significar cultivarse y progresar como persona, entonces seguro que merece la pena embarcarse en tan apasionante travesía.

Pero ninguna buena meta es gratis o sencilla. Los alpinistas, por ejemplo, saben muy bien que para llegar a la cumbre se requiere planificar, analizar y optimizar los recursos necesarios. Cualquier atleta sabe eso, además de mantener su obsesión y su objetivo de manera permanente. Queda clara por tanto aquí una idea básica y es que todo lo que merece la pena, requiere esfuerzo.

La mayoría de filosofías y religiones del mundo expresan de manera negativa la pereza, sencillamente porque en términos prácticos no conduce a nada productivo, ni siquiera para hacernos más felices o mejorar la salud. Es verdad que todos necesitamos momentos de ocio. No somos máquinas. Pero como todo en la vida, ésta debe vivirse con equilibrio. Los extremos siempre acaban siendo una carga y suelen conducir a un profundo hastío. Por eso, además de cierto grado de ocio, necesitamos también tiempo para la reflexión profunda, porque queramos o no, como decía Julián Marías, ‘la vida es algo serio‘. Y merece la pena intentar alcanzar sabiduría para conducir con éxito nuestros pasos en la vida. De ahí que Rainer Maria Rilke (1875-1926), autor austriaco considerado uno de los poetas más importantes en lengua alemana y de la literatura universal escribiera, “busca la profundidad de las cosas; hasta allí nunca logra descender la ironía“.

Pensamiento positivo

Algo que puede ayudar a tener éxito en la consecución de buenas metas es lo que tiene que ver con lo que hay en nuestro pensamiento. O como también lo han expresado los poetas, lo que hay en nuestro corazón. Michel De Montaigne (1533-1592) , filósofo, escritor y humanista francés del Renacimiento lo expresó muy bien cuando dijo, “las cosas más gratas en el mundo son los pensamientos agradables. El gran arte de la vida consiste en tener tantos de aquellos pensamientos como sea posible“. De modo que en lugar de alimentar constantemente pensamientos que asfixian nuestro ser, es absolutamente vital por tanto, mantener una actitud positiva en la firme convicción de que, todos, absolutamente todos, tenemos la potencialidad de realizarnos libremente como personas plenas y felices en un grado u otro e incluso en medio de las circunstancias más adversas. Miles de ejemplos de superación personal lo ilustran. Por eso se ha dicho que “querer es poder“, es decir, que buena parte de los logros humanos se han debido casi siempre a una firme voluntad.

Por otro lado, aunque es bueno tener como referencia el ejemplo de otras personas, ya que siempre servirá como estímulo, nunca debemos comparar nuestros éxitos con el de otros por la simple razón de que no todas las personas ni sus circunstancias son iguales. Lo que más satisfacción nos dará sin duda será poder observar nuestro propio y efectivo progreso, reflejo siempre de lo mejor que hay en cada uno de nosotros, y que es personal, único e intransferible.

En el Evangelio también se anima en un sentido parecido cuando dice, “concéntrense en todo lo que es verdadero, todo lo honorable, todo lo justo, todo lo puro, todo lo bello y todo lo admirable. Piensen en cosas excelentes y dignas de alabanza” (Fil. 4:8, NTV). También hace referencia a mostrar perseverancia en todo lo que emprendamos y a mostrar fuerza y autodominio, cualidades imprescindibles cuando se pretende alcanzar metas que merezcen la pena. En una bella poesía hebrea se dice, “Siembra tu semilla en la mañana, y no te des reposo por la tarde, pues nunca sabes cuál siembra saldrá mejor, si ésta o aquélla, o si ambas serán igual de buenas“. – Eclesiastés 11:6, NVI

Además, nunca es demasnolaiado tarde cuando se trata de poner empeño en algo. Ni siquiera la edad es impedimento alguno. Es el caso por ejemplo de Nola Ochs, de Kansas, Estados Unidos, que empezó a estudiar una carrera en 1930 en la universidad de Fort Hays State, pero no pudo acabarla hasta el año 2007, a la edad de 95 años, convirtiéndose en la graduada universitaria más veterana del país. Después de haber criado a cuatro hijos y de ser abuela de 15 nietos, llegó a graduarse en BA (Grado en Artes) con una excelente calificación y además ¡junto con su nieta! Lo que ilustra muy bien de que en todo proyecto, la ilusión y la voluntad son absolutamente determinantes.

¿Qué es lo que hace que una persona siga teniendo deseos de seguir progresando tenga la edad que tenga? Julián Marías lo expresa muy bien cuando dice: “La muerte es inevitable; el hombre desemboca en la muerte. Pero la vida no, la vida es proyecto y no hay razón para dejar de proyectar. Lo que quiere decir que la vida humana postula la perduración, postula la vida después de la muerte, y yo creo que el hombre debe seguir proyectando para después de la muerte. Se ha dicho muchas veces que el hombre no se puede llevar nada, como las riquezas o los honores. Pero sí se puede uno llevar los proyectos, lo que uno ha querido ser y no ha podido. Yo pienso en la otra vida como la realización de las trayectorias auténticas“. 

Otro ejemplo loable es el de Nadia Elena Comăneci, gimnasta rumana nacida en 1961. En las olimpiadas de Montreal de 1976 sorprendió cuando solo tenía 14 años. Su elasticidad, elegancia y buena ejecución en todas las pruebas la hicieron merecedora de nada menos que nueve medallas olímpicas, cinco de oro. Fue la primera gimnasta en obtener un diez o “calificación perfecta”. Cuando se lee su biografía y se explica el secreto de su éxito, una palabra es la que más aparece: “entrenamiento” constante. Y es que en la vida, cuando se tiene alguna meta loable, solo el esfuerzo, el tesón y la perseverancia pueden llevar también al “diez perfecto”. 

Esteban López

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