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primo_leviPrimo Levi (1919-1987), fue un novelista, ensayista y científico italiano de origen judío superviviente del campo de concentración nazi de Auschwitz-Birkenau. Es autor entre otros del libro “Si esto es un hombre” (1947), considerado una de las obras más significativas del siglo XX sobre lo inhumano de Auschwitz y el sufrimiento humano. Pasó toda su vida intentando explicar el lacerante trauma recibido por toda aquella terrible experiencia y que le había marcado profundamente para siempre.

Era químico de profesión. Fue arrestado por la policía fascista siendo miembro de la resistencia italiana a los nazis. Al ser judío no fue fusilado inmediatamente, sino deportado a un campo satélite de Auschwitz donde sobrevivió gracias a sus conocimientos de química y al trabajo esclavo. Allí coincidió con judíos que habían sido deportados de toda Europa, de todos los oficios y clases sociales. La mayoría de ellos serían asesinados. Morirían por la miseria o por la dureza de los trabajos forzados o en los hornos crematorios. Según el propio Levi, los principales responsables de todo aquel horror  “incumbe en forma colectiva a todos los soldados, suboficiales y oficiales de las SS destinados allí“.

Sorprende conocer hasta qué grado la maquinaria de exterminio estaba bien engrasada por la misma economía alemana. Levi escribe: “Los campos no eran un fenómeno marginal: la industria alemana se basaba en ellos; eran una institución fundamental de la Europa teñida de fascismo y por parte de los nazis no se ocultaba que el sistema se mantendría, mejor dicho, se extendería y se perfeccionaría“.

Primo Levi sobrevivió a Auschwitz, después de que el campo de la muerte fuera liberado por el Ejército Rojo. Miles no lo habían logrado. De los 650 judíos italianos que llegaron junto a él, sólo 20 sobrevivieron. Poco después, entre 1945 y 1947, los Aliados pidieron a Levi que redactara un informe sobre su experiencia, que finalmente se convertiría en su libro “Si esto es un hombre”, considerada una de las obras más significativas del siglo XX sobre el sufrimiento y lo inhumano de Auschwitz, el holocausto o Shoá. Más adelante Levi ayudó a redactar informes detallados de todo aquel suplicio cuando se llevaron a cabo juicios contra antiguos nazis.

Cabe preguntar cómo afecta psicológicamente tanta humillación y sufrimiento en una persona. Por ejemplo, Levi explica el suplicio que representaba para él intentar caminar con unos zapatos sin cordones a través del barro y de la nieve; cómo cierto día encontró a un compañero de barracón muerto y que aprovechó para quitarle los suyos. Ahora podía caminar con seguridad, aunque hubiera sido al exterminio. No es de extrañar que en su libro hubiera constantes referencias a la obra de Dante, Divina Comedia, comparando su experiencia con la misma caída a los infiernos. También hay referencias a la Odisea de Homero, donde pone de relieve la superación humana ante la adversidad, y unas palabras de Ulises diciendo: “consideren su naturaleza humana, no nacieron para vivir como bestias, sino para seguir virtud y conocimiento“.

Primo Levi apareció muerto en el hueco de la escalera el 11 de abril de 1987, en Roma. Cuando su esposa encontró su cuerpo sin vida, dijo: “me lo temía, todo el mundo lo temía“. ¿Se había caído por el hueco de la escalera o se había suicidado? Sus biógrafos no se ponen de acuerdo. Pero es seguro que una experiencia como Auschwitz deja una huella indeleble para siempre. Estamos hechos para soportar cierto grado de sufrimiento, pero ¿qué ocurre cuando éste es pertinaz, ingente y constante? ¿Hasta dónde lo puede soportar el alma humana?

Para entender un poco más su sentir y todo lo que aquel sufrimiento significó para él, las siguientes palabras de su libro “Si esto es un hombre” podrían ilustrar:

“Entonces por primera vez nos damos cuenta de que nuestra lengua no tiene palabras para expresar esta ofensa, la destrucción de un hombre. En un instante, con intuición casi profética, se nos ha revelado la realidad: hemos llegado al fondo. Más bajo no puede llegarse: una condición humana más miserable no existe, y no puede imaginarse”.

“No tenemos nada nuestro: nos han quitado las ropas, hasta los zapatos; si hablamos no nos escucharán, y si nos escuchasen no nos entenderían. Nos quitarán hasta el nombre: y si queremos conservarlo deberemos encontrar en nosotros la fuerza de obrar de tal manera que, detrás del nombre, algo nuestro, algo de lo que hemos sido, permanezca”.

Sabemos que es difícil que alguien pueda entenderlo, y está bien que sea así”.

“Pero pensad cuánto valor, cuánto significado se encierra aun en las más pequeñas de nuestras costumbres cotidianas, en los cien objetos nuestros que el más humilde mendigo posee: Un pañuelo, una carta vieja, la foto de una persona querida. Estas cosas son parte de nosotros, casi como miembros de nuestro cuerpo; y es impensable que nos veamos privados de ellas, en nuestro mundo, sin que inmediatamente encontremos otras que las sustituyan, otros objetos que son nuestros porque custodian y suscitan nuestros recuerdos”.

“Imaginaos ahora un hombre a quien, además de a sus personas amadas, se le quiten la casa, las costumbres, las ropas, todo, literalmente todo lo que posee: será un hombre vacío, reducido al sufrimiento y a la necesidad, falto de dignidad y de juicio, porque a quien lo ha perdido todo fácilmente le sucede perderse a sí mismo; hasta tal punto que se podrá decidir sin remordimiento su vida o su muerte prescindiendo de cualquier sentimiento de afinidad humana; en el caso más afortunado, apoyándose meramente en la valoración de su utilidad”.- Primo Levi,  “Si esto es un hombre”, 1947.

Esteban López

“¿Qué hacemos con las víctimas de la violencia? ¿Qué pasa con los perdedores, con los vencidos, con los desechos de la historia? ¿Podemos concebir alguna esperanza para ellos? ¿Se ha pronunciado ya la última palabra sobre su dolor y su muerte?”- Walter Benjamin (1892-1940)