El Ku Klux Klan

kukluxclanEsta fotografía estuvo oculta en la página de un periódico con el monótono titular “Marcha pacífica del KKK«. Es una poderosa imagen de las relaciones raciales en el sur de los Estados Unidos. Estuvo unos veinte años extraviada y casi no se vuelve a publicar de nuevo.

La foto la tomó Todd Roberstson, fotógrafo del The Gainsnville Times, durante una manifestación del Ku Klux Klan en Georgia, Estados Unidos. Había unos sesenta y séis miembros del Klan, tres oficiales de policía que vigilaban y unas cien personas que observaban la manifestación. Robertson empezó a seguir a una madre con sus dos hijos, ataviados con la indumentaria del Klan. Entonces para sorpresa de Robertson, uno de los niños se acercó a mirar el escudo de un oficial de policía afroamericano, antes de que su madre se lo llevara de allí rápidamente. La foto impacta y transmite emociones encontradas, pero muestra a las claras una cosa: para alguien sin adoctrinar y sin prejuicios como un niño, solo existe una raza: la raza humana.

violencia racialLa aprobación, el 2 de julio 1964 por el Congreso de los Estados Unidos, del ‪‎Civil‬ Rights Act (Ley de Derechos Civiles), fue considerada una derrota por los acérrimos defensores de la discriminación racial. Éstos respondieron con una brutal oleada de violencia, sobresaliendo el Ku Klux Klan que fue extremadamente agresivo. En esta otra foto puede verse a una chusma racista blanca obligando a un hombre de raza negra a inclinarse sobre las rodillas y besar el zapato de un blanco «cristiano». ¿Puede uno imaginar padecer semejante humillación y desprecio absoluto por la dignidad humana de alguien?

El Ku Klux Klan, fundado en 1866 por veteranos de la Guerra de Secesión americana, se había especializado en linchamientos, incendios y otras formas de terrorismo. Aunque fue prohibido en 1871 por una ley federal, no obstante en 1915 W.J. Simmons resucitó la sociedad y de nuevo los fanáticos encapuchados, con el símbolo de la cruz en llamas, aterrorizaron a las minorías raciales, religiosas y a sus simpatizantes. En los años sesenta, el Ku Klux Klan contaba con unos cuarenta mil adeptos, aunque  anteriormente había llegado a tener hasta cuatro o cinco millones. Fueron responsables de muchas acciones terroristas contra las personas de raza negra, y recomendaba y apoyaba el empleo de todo tipo de violencia. Su número hoy día es muy reducido debido a diversos escándalos, pero todavía existen en la forma de diversos grupos individuales.

KKK

¿Puede alguien imaginar cómo sería la vida diaria de tantas personas de raza negra, amenazadas, vejadas, apaleadas y asesinadas por miembros fanáticos de una organización como esa? La agresividad del Ku Klux Klan no debería sorprender cuando se conoce su filosofía racista y extrema. Preconizan una sociedad americana de pura raza blanca y de religión protestante, antisemita, anticomunista y anticatólica. Pero es que además, pretenden justificarlo también con la Biblia al afirmar que las personas de raza negra descienden de un hijo de Noé, Cam, quien había recibido una maldición de parte de Dios. Cam tuvo un hijo a quien le puso el nombre de Cús, que traducido podría significar algo así como «moreno» u «oscuro». Aquello era sin duda el colmo de la libre interpretación de la Biblia para defender intereses espúreos. Y lo triste es que se usara ésta para violar y subvertir derechos básicos del ser humano. ¿Puede haber contradicción moral más abyecta? Como se dice en el film «Matar a un Ruiseñor» (1961), «A veces la Biblia en manos de un hombre determinado es peor que una botella de whisky».

Aunque hoy día muchos no van vestidos con esas grotescas vestiduras, en cierto modo sí las visten de un modo simbólico. El racismo más extremo sigue existiendo en muchos lugares de Estados Unidos y en distintos estratos de la sociedad. Solo hay que ver la gran cantidad de afroamericanos que siguen siendo asesinados por violentos o por la misma policía. Y es que ciertas ideologías, ajenas por completo a la dignidad humana, convierten a los hombres en seres extraños a la bondad, a la solidaridad y a la verdadera justicia. Hasta sus hijos son adoctrinados en ideas racistas que llegan a ver durante toda su vida como «normales». Olvidan que todos vivimos en el mismo hogar terrestre, que tenemos las mismas necesidades básicas, el deber moral de ayudarnos unos a otros y trabajar juntos por la paz.

Esteban López

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