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Martin Niemöller fuNeimollere un importante pastor protestante alemán que se opuso al nazismo. Por su oposición al control estatal nazi sobre las iglesias, Niemöller fue arrestado el 1 de julio de 1937 y entregado a un Tribunal Especial el 2 de marzo de 1938 para ser juzgado por actividades contra el Estado. Fue condenado a siete meses de cárcel y una multa de 2.000 marcos.

Como el tiempo que había estado detenido superaba la condena de prisión, fue liberado por el tribunal tras el juicio. Sin embargo, justo después de abandonar el tribunal, fue arrestado de nuevo por la Gestapo de Heinrich Himmler, posiblemente porque Rudolf Hess encontró la sentencia demasiado benigna y decidió una acción sin piedad contra él. Fue internado en los campos de concentración Sachsenhausen y de Dachau desde 1938 hasta 1945.

Después de la Segunda Guerra Mundial Niemöller promovió la Declaración de Culpabilidad de Stuttgart, firmada por diversos líderes del protestantismo alemán, en la que se reconocía que las iglesias no habían hecho lo suficiente para combatir el nazismo. En 1961 fue nombrado presidente del Consejo Mundial de Iglesias, además de desarrollar durante la Guerra Fría una firme oposición a las armas nucleares.

martin-niemollerEs el autor de la interesante y conocida reflexión:

Cuando los nazis vinieron a llevarse a los comunistas,
guardé silencio,
porque yo no era comunista,

“Cuando encarcelaron a los socialdemócratas,
guardé silencio,
porque yo no era socialdemócrata,

“Cuando vinieron a buscar a los sindicalistas,
no protesté,
porque yo no era sindicalista,

“Cuando vinieron a llevarse a los judíos,
no protesté,
porque yo no era judío,

“Cuando vinieron a buscarme a mí,
no había nadie más que pudiera protestar”.

Martin Niemöller (1892-1984)

Sobre ese difícil período de los cristianos en Alemania, Hans Küng escribe:

Cuando la situación se hizo crítica … se fundó -a pesar de todos los intentos de coordinación de parte del Estado y a pesar de la persecución- la Iglesia Confesante, inspirada en el suizo Karl Barth, profesor de teología reformada, que enseñaba entonces en Bonn. Él y los defensores de la “teología dialéctica” querían hacer valer la “soberanía de Cristo” sobre todos los ámbitos, también el del Estado.

“Todo esto tuvo su expresión visible en el Sínodo Confesante de Barmen, celebrado en mayo de 1934, donde se pronunció una clara confesión de Jesucristo como “Señor” único de la Iglesia, lo que equivalía a un rechazo nítido del “principio del Führer” en el sentido nacionalsocialista.” Pero la Iglesia Confesante no quiso manifestarse entonces sobre la cuestión judía, sobre todo porque su elevada cristología dogmática no sabía qué hacer muy bien con el judío Jesús. Karl barth fue alejado entonces de su cátedra y vivió entonces en Basilea. Y solo en mayo del 1936, la dirección eclesiástica provisional de la Iglesia Confesante redactó un memorandum contra la política racial y contra las arbitrariedades del régimen. Martin Niemöller fue deportado en 1937 a un campo de concentración. Y Dietrich Bonhoeffer, aladid de la lucha contra la persecución y exterminio de los judíos, a quien se le prohibió hablar y escribir, se unió en 1940, cenit del poder alemán, a un grupo de oposición política y fue ejecutado tras el atentado que sufrió Hitler el 20 de julio de 1944. Pero esa Iglesia Confesante que se apoyaba solo en el evangelio, pudo mantenerse en pie hasta el final de la guerra, a pesar de todas las tensiones cada vez más graves, entre la Iglesia y el régimen. En aquel tiempo, ella fue un apoyo no solo para muchos párrocos, sino también para innumerables creyentes. en el censo de 1940, el 95% de los alemanes declararon -para decepción de los que dominaban- su fidelidad a sus respectivas Iglesias, a la evangélica o a la católica”.

– Hans Küng, “El judaísmo. Pasado, presente y futuro,” 241, 242, Trotta 1993.

 

Véase también El derecho a la libertad de conciencia