Etiquetas

, , , , , , , , ,

pez cristianoDespués de esto, Bernabé fue a Tarso a buscar a Saulo,  y cuando lo encontró, lo llevó a Antioquía. Allí estuvieron con la iglesia un año entero, enseñando a mucha gente. Fue en Antioquía donde por primera vez se les dio a los discípulos el nombre de cristianos“. – Hechos 11:25, 26, DHH.

Los primeros cristianos amaban la paz porque así se lo había enseñado su Maestro, el “Príncipe de Paz”. Le habían oído decir en el Sermón del Monte “Dichosos los que trabajan por la paz, porque serán llamados hijos de Dios” (Mateo 5:8-10, NBAPor eso no buscaban pleitos, no se interesaban en los asuntos de estado, no formaban parte del ejército ni iban a la guerra. Aunque eran buenos ciudadanos y por ello se les respetaba donde vivían, se consideraban “estar de paso“. Y es que se sentían ciudadanos de “una ciudad mejor“, el reino de Dios (Hebreos 11:16).

Hemos aprendido a no devolver golpe por golpe ni tampoco a presentar demandas en contra de los que nos saquean y roban. No sólo eso, sino que a los que nos den en una mejilla, hemos aprendido a volverle la otra también”. – Atenágoras (175 A.D) “En defensa de los cristianos“, cap. 1; “Padres antes de Nicea”, Tomo II, 129.

A un soldado de la autoridad civil se le debe enseñar a que no mate a los hombres y a que se niegue a hacerlo si se le ordenara, y también a negarse a prestar juramento. Si él no está dispuesto a cumplir, se le debe rechazar para el bautismo. Un comandante militar o un juez de la corte que esté activo tiene que renunciar o ser rechazado. Si un candidato o un creyente busca convertirse en soldado, tendrá que ser rechazado por haber despreciado a Dios”. – Hipólito (235 A.D.) “The Apostolic Tradition” (Ridgefield, CT: Morehouse Publishing, 1992) 26.

De una vez y por todas debemos recordar que hemos renunciado al mundo, y que mientras tanto vivimos aquí como extranjeros y advenedizos”. – Cipriano (258 A.D.), “Sobre Mortalidad“, cap. 26;  “Padres antes de Nicea”, Tomo V, 475.

Yo no deseo ser un rey. No anhelo ser rico. Rechazo toda posición militar. Detesto la fornicación. No soy llevado por un amor insaciable de ganancias [financieras] para hacerme a la mar. No compito por una corona. Estoy libre de una sed excesiva por la fama. Desprecio la muerte. (…) ¡Morid al mundo, repudiando la locura que hay en él! ¡Vivid para Dios!” – Tatiano (160 A.D.), “Tatiano a los griegos”, cap. 11; “Padres antes de Nicea”; Tomo II, 69.

No tenemos nación alguna en la tierra. Por tanto, podemos desdeñar las posesiones terrenales”. – Clemente de Alejandría (195 A.D.) “El Instructor“, Libro III, cap. 8; ANF, Tomo II, 281.

“A los cristianos no les es permitido usar la violencia para corregir las faltas del pecado” – Clemente de Alejandría (195 A.D.), citado en Sermón 55 de Máximo. “Padres antes de Nicea”, Tomo II, 581.

Todo celo en la búsqueda de gloria y honor está muerto en nosotros. De modo que nada nos presiona a participar en sus reuniones públicas. Además, no hay otra cosa más totalmente ajena a nosotros que los asuntos del estado. Reconocemos un único dominio que lo abarca todo; el mundo. Renunciamos a todos los espectáculos de ustedes. (…) Entre nosotros nunca se dice, ve o escucha nada que tenga algo en común con la locura del circo, la deshonestidad del teatro, las atrocidades de la arena o el ejercicio inútil del campo de lucha libre. ¿Por qué se ofenden con nosotros si diferimos de ustedes en cuanto a sus placeres?” – Tertuliano (212 A.D.) “Apología de Tertuliano”, cap. 38; “Padres antes de Nicea”, Tomo III, 45,46.

En lo que a ustedes respecta, ustedes son extranjeros en este mundo, ciudadanos de Jerusalén, la ciudad que está en el cielo. Nuestra ciudadanía, dice el apóstol, está en los cielos”. – Tertuliano (212 A.D.) “De Corona”, cap. 13; “Padres antes de Nicea”, Tomo II, 101.

El Señor salvará a su pueblo en ese día, como a ovejas. (…) Nadie les da el nombre de ‘ovejas’ a los que caen en combate con las armas en la mano, o a los que son asesinados mientras repelen la fuerza con la fuerza. Más bien, este nombre les es dado únicamente a los que caen, entregándose a sí mismos en sus propios lugares de servicio y con paciencia, en lugar de luchar en defensa propia”.- Tertuliano (212 A.D.), “Contra Marción”, cap. 39; “Padres antes de Nicea“, Tomo III, 415.

Celso también nos insta a que ‘ocupemos un cargo en el gobierno del país, si es necesario para la observancia de las leyes y el apoyo de la religión’. Sin embargo, reconocemos en cada estado la existencia de otra organización nacional que fue fundada por la palabra de Dios. Y exhortamos a aquellos que son poderosos en la palabra y de una vida irreprensible a que gobiernen las iglesias. (…) No es con el propósito de evadir los deberes públicos que los primeros cristianos rechazan los cargos públicos. Más bien, es para que ellos puedan reservarse para un servicio más divino y necesario en la iglesia de Dios, la salvación de los hombres“. – Orígenes (185-254 A.D.), “Orígenes contra Celso”, Libro VIII, cap. 75; “Padres antes de Nicea”, Tomo IV, 668.

Esteban López