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Si hay algo que desconcierta profundamente a la opinión pública es escuchar de vez en cuando noticias relacionadas con abuso de menores por parte del clero, pastores o ancianos en distintas iglesias. Y no es de extrañar, porque sólo la idea de que un niño tenga que soportar la maldad de alguien mucho más fuerte que él enerva por completo la sangre.

Pero el caso es que en los últimos años y hasta hoy siguen apareciendo noticias relacionadas con abusos de menores no sólo dentro de la iglesia católica sino en otras iglesias. Incluso ha trascendido el hecho de que durante años muchos de esos abusos eran ya conocidos por parte de las autoridades religiosas pero que nunca hicieron nada por solucionarlo. Y que los abusos no sólo han sido por parte de hombres célibes, sino también por parte de hombres casados.

El abuso es también delito

Lo primero que hay que decir es que abusar de un menor no es sólo un pecado contra Dios sino que también es un delito, y que éste debe notificarse a las autoridades para que tome cartas en el asunto. Es verdad que la reputación de la organización religiosa envuelta sufre y que algo así es siempre un escándalo, pero eso no es ni mucho menos tan importante como el dolor psicólogico causado al menor inocente, tal y como muestran infinidad de testimonios.

Hechos así son sin duda causa de preocupación para muchos cristianos así como una piedra de tropiezo para muchas personas ajenas a la fe. Cristo Jesús fue muy claro cuando trató el asunto de hacer tropezar a otros, sobre todo a los más débiles cuando dijo:

Los tropiezos son inevitables, pero ¡ay de aquel que los ocasiona! Más le valdría ser arrojado al mar con una piedra de molino atada al cuello, que servir de tropiezo a uno solo de estos pequeños. Así que, ¡cuídense!”- Lucas 17:1-3, Nueva versión Internacional.

Ha habido casos en que el sufrimiento de la víctima ha sido triple. Primero porque en ocasiones no se la cree. Los hombres acusados son tan respetados en la iglesia que una acusación así parece increíble. Si la noticia de la acusación trasciende al resto de la congregación, ésta también suele despreciar a quien supuestamente acusa falsamente, lo que es también causa de ignominia para la víctima. Y si por otro lado además se forma un comité judicial como es el caso de los testigos de Jehová, si quien acusa no puede probar su acusación se le puede llegar a expulsar, lo que significa que toda su familia y amigos, así como el resto de los miembros de la congregación cortan de por vida todo trato con ella. Al final para la víctima no sólo se ha tratado de abuso físico si no también espiritual.

La llamada autoridad espiritual de los hombres que están nombrados en puestos de responsabilidad no debería ser pretexto para bloquear la búsqueda de la verdad relacionado con el caso que haya sido denunciado. Si hay suficientes indicios que indiquen que ha habido algún abuso, éste se debería investigar sin dilación para no alargar el sufrimiento de la víctima y denunciarlo con prontitud a las autoridades. Ocultar lo que ha sucedido en aras de evitar un escándalo no es ético ni moral desde el punto de vista de Dios ni el de los hombres, porque está envuelta la vida y la dignidad de un ser humano sufriente. Los pastores del rebaño deben cuidar del bienestar físico y espiritual de las ovejas, no causarles indebida opresión. Pero lamentablemente, en ocasiones se ha usado rematadamente mal esa autoridad causando un gran sufrimiento. Como escribió el obispo Benjamin Hoadly (1676 -1761), obispo de Salisbury:

La autoridad es el enemigo más grande e irreconciliable con la verdad y la razón que el mundo jamás haya dado. Todo sofisma, todo artificio y astucia pueden ser desenmascarados, pero contra esa autoridad no hay defensa“.

Un contraste refrescante

En contraste, en las Escrituras se muestra cómo deberían ser los hombres en posiciones de servicio a otros (la verdadera autoridad) cuando leemos:

Cada uno será como un refugio contra el viento, como un resguardo contra la tormenta; como arroyos de agua en tierra seca, como la sombra de un peñasco en el desierto”. – Isaías 32:2, NVI.

En uno de sus viajes, Pablo de Tarso se reunió con todos los ancianos de Éfeso exhortándoles a que pudieran tratar a los fieles con verdadera consideración cuando les dijo:

Por lo tanto, estén atentos y cuiden de toda la congregación, en la cual el Espíritu Santo los ha puesto como pastores para que cuiden de la iglesia de Dios, que él compró con su propia sangre“.- Hechos 20:28, DHH.

Cuando una persona cifra su total confianza en Dios y en la esperanza que ofrece a través de Jesucristo, ha entregado completamente su corazón, lo mejor de ella. Es de imaginar que una persona así debe ser muy querida por Dios y por tanto nadie tiene el derecho de hacerle daño o hacerle tropezar en algún sentido. De ahí el extremo cuidado que deberían tener quienes dirigen espiritualmente a otros.

En la fotografía de al lado (Premio Pulitzer 1963) puede verse a un sacerdote auxiliando a un soldado herido por un francotirador en las revueltas de Venezuela en 1962. Ilustra muy bien cómo quienes han elegido servir a los demás deben tener las cualidades espirituales necesarias para dar soporte y apoyo a quienes sufren o a los más débiles.

El actor británico Alec Guinness (1914-2000) relata que cierto día descasaba en uno de sus rodajes en una película en la que él vestía de sacerdote. Mientras daba un paseo notó que un niño pequeño lo cogía de la mano con plena confianza porque se había perdido. Alec Guinnes confiesa que aquella confianza plena por parte del niño cambió su perspectiva de la vida para siempre y que eso lo motivó a hacerse creyente. Y es que necesitamos referentes éticos y morales que no decepcionen y que sean verdaderos baluartes en amor, fe y ejemplaridad.

Se adjunta tráiler del film de Thomas McCarthy. En el año 2002, un reducido equipo de reporteros de investigación del Boston Globe destapó los escándalos de pederastia cometidos durante décadas por curas del estado de Massachussets. La publicación de estos hechos, que la archidiócesis de Boston intentó ocultar, sacudió a la Iglesia Católica como institución. Radio Vaticano, el servicio de radio oficial de la Santa Sede, la calificó como “honesta” y “convincente” y dijo que ayudó a la Iglesia católica en Estados Unidos a “aceptar plenamente el pecado, admitirlo públicamente, y pagar todas las consecuencias“.

Y es que como dijo Jesús de Nazaret, “nada que esté oculto dejará de salir a la luz“.

Esteban López