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lampara-aceiteJuzgar a los demás con prontitud tiene sus riesgos, porque como humanos limitados no tenemos acceso a toda la información. Tenemos la tendencia a ser superficiales o a dejarnos influenciar indebidamente por otros sin analizar en profundidad el cuadro completo de las cosas.

Sin embargo, las siguientes palabras llenan de confianza porque se indica que sí hay alguien que está al tanto de todo, que es capaz de ver lo que el resto no ve y que no juzga solo según las simples apariencias. Es cuando el Evangelio describe a Jesucristo con el mismo atributo que tiene Dios de poder ver el corazón humano:

Jesús los conocía a todos; no necesitaba que nadie le informara nada acerca de los demás, pues él conocía el interior del ser humano“. -Juan 2:23-25, Nueva Versión Internacional.

Saber eso confiere equilibrio y mesura a la hora de valorar a los demás porque nos exime del papel de jueces quedando todo en manos de Dios.

Otro pasaje en el evangelio afirma que ‘ni un gorrión cae sin que Dios lo sepa’. Semejante perspectiva llena de esperanza porque se ajusta plenamente a lo que anhela el corazón en justicia. Es como si todo se pusiera en su sitio y nada se escapara. Anima a poner la confianza en quien realmente lo merece, incluso cuando ha tenido lugar una profunda decepción en la vida. Es cuando se coloca esa confianza en su sitio, en Dios mismo, que los psicólogos tienen poco que hacer. El ejemplo de personas de fe de todos los tiempos muestra que la paz interna y la confianza plena pueden ser una firme realidad.

Por ejemplo cuando David huía de Saúl y tuvo que refugiarse en el desierto de Judá como un vil proscrito. Sin embargo, fue allí donde escribió algunos de sus más bellos salmos. O el ejemplo del profeta Jeremías, quien se vio avocado al desprecio y a la persecución por parte de los que él nunca hubiera imaginado, los mismísimos líderes religiosos de su pueblo Israel. Y tampoco la vida fue un camino de rosas para Jesús de Nazaret, quien al final de su vida terrestre se vio “más solo que la una” y abandonado por todos.

En el caso de todos ellos, cualquiera podría decir que no lo tuvieron nada fácil. Sin embargo, todos tenían en común que desde el mismo principio sabían de quién podían fiarse plenamente y dónde estaba su soporte y referencia vital.

Pocas cosas en este mundo son para siempre, pero anima el saber que sigue siendo una opción poder vislumbrar lo inmutable.

Esteban López

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