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Sé de un hombre en Cristo, el cual hace catorce años- si en el cuerpo o fuera del cuerpo no lo sé, Dios lo sabe- fue arrebatado hasta el tercer cielo. Y sé que este hombre, en el cuerpo o fuera del cuerpo no lo sé, Dios lo sabe, fue arrebatado al paraíso y oyó palabras inefables que el hombre no puede pronunciar.” – Pablo de Tarso en 2ª Corintios 12:2-4, Reina Valera, 1995.

Este es uno de los pasajes más interesantes y misteriosos que se mencionan en la Biblia. Parece que fue Pablo mismo el protagonista. Está en un contexto en el que el apóstol sigue defendiéndose de las acusaciones que había recibido en Corinto acerca de su derecho como apóstol de Cristo. Pablo usa esa sublime experiencia como una razón más que le avala. Dice que tuvo lugar “hace catorce años.” Si la segunda carta a los corintios se escribió alrededor del año 58, esa sorprendente experiencia tendría lugar en el año 44, varios años después de su experiencia personal con Cristo cuando iba camino de Damasco.-Hechos 9:9.

Algunos creen (Besson) que la experiencia que se cita en el texto de arriba, la tuvo Pablo cuando estaba orando en Jerusalén, poco antes de que fuera enviado como “apóstol a las naciones”, debido al estímulo que necesitaría para enfrentarse a una labor tan ardua. Fue como una preparación especial que tuvo que le fortalecería.-Hechos 22:17.

Pablo reconoce ignorar las circunstancias en las que fue “arrebatado al tercer cielo”, o si en el cuerpo o fuera de él. De modo que no parece que eso sea importante. La forma en que Dios hace las cosas muchas veces escapa a lo que uno, con su conocimiento limitado, puede esperar. En realidad, ¿qué podría haber que no pudiera hacer Dios? Además, varios pasajes bíblicos muestran que cuando se le ha permitido al hombre “ver” algo relacionado con la región celestial, eso siempre fue para ellos algo sublime y maravilloso. Las circunstancias específicas o el modo de hacerlo no parece que fueran lo más importante. -2º Reyes 6:17.

Cuando se usa la expresión “tercer cielo” no parece que se está refiriendo a distintos niveles de lugares celestiales. Más bien se referiría al lugar más excelso donde mora Dios mismo. En el texto también se usa la expresión “paraíso”. El comentario bíblico Barnes’ Notes dice que en la mentalidad de oriente medio, esa palabra siempre está relacionada con un jardín de placer. De modo que el lugar que Pablo vio, estaría relacionado con una morada muy agradable, quizás el mismo lugar donde Dios habita junto a sus fieles espíritus.

Según ese mismo comentario, es posible que Pablo “no pudiera” pronunciar lo que vio y escuchó porque era una visión solo para su estímulo o beneficio personal. O porque quizá, lo que vio, hubiera parecido increible a los que hubieran escuchado, pues las cosas celestiales son diferentes a las terrenales. O que simplemente Pablo recibió grandes verdades que Dios no había permitido al hombre conocer todavía ya que Él permite que sigamos andando “por fe y no por vista.”

Sea como fuere, no cabe duda de que tuvo que ser una experiencia apasionante, una que Pablo no podría olvidar en toda su vida.

Esteban López