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Fritz Bauer2En su ‘Ética a Nicómano‘, Aristóteles llama a la justicia ‘la más sobresaliente de las virtudes”. La verdadera justicia está relacionada con la equidad; nunca será simple venganza sino que siempre procurará dar a cada uno lo que le corresponde (Ulpiano).

Aunque es verdad que ha habido en la historia crímenes tan horrendos que nunca podrán ser resarcidos por derecho o voluntad humana alguna, a veces la conciencia humana reacciona con energía y se rebela absolutamente, sobre todo cuando la injusticia clama al cielo y se conculcan los más básicos derechos humanos. Un ejemplo ilustrativo de lo que se dice es el de Fritz Bauer (1903-1968), el que fuera fiscal general alemán en Hesse y principal impulsor de los juicios de Auschwitz por crímenes de guerra nazis.

Bauer, de origen judío, había estudiado derecho en las universidades de Heidelberg, Múnic y Tubinga doctorándose con “La estructura legal de los trust“, y dos años más tarde se convierte en el juez de distrito más joven de la República de Weimar. Sus actividades políticas (había sido cofundador de la “Asociación de jueces republicanos” de Wurtemberg y era desde 1920 miembro del Partido Social Demócrata de Alemania), hacen que sea arrestado por el gobierno nazi en 1933, confinado en un campo de concentración y en la prisión de Ulm, siendo finalmente liberado a finales de 1933.

Sin embargo al salir de prisión, Bauer es despedido de su trabajo como funcionario debido a la aplicación de las nuevas leyes nazis que impedían ser funcionarios a los judíos. Habría que ser judío en esa época para entender en profundidad cuán difícil podía ser intentar vivir o subsistir en un mundo tan horrendo y adverso. Bauer emigra entonces a Dinamarca, pero tras la ocupación alemana le retiran el permiso de residencia y lo encierran en un campamento durante tres meses. Vive como puede y para protegerse se casa con una maestra. Sin embargo, cuando los nazis empiezan a deportar a los judíos daneses, Bauer se ve obligado a huir a Suecia. Allí trabajaría como ayudante de archivo y fundaría junto a Willy Brandt la revista Sozialistische Tribüne. 

Al acabar la guerra, Bauer vuelve a Alemania y es nombrado director del tribunal provincial de Braunschweig, en 1950 fiscal general del estado, y en 1956 fiscal general del estado federal de Hesse, en el que se mantendría hasta su muerte en 1968.

El proceso Remer

El 20 de julio de 1944, algunos oficiales del ejército alemán habían sido ejecutados y declarados traidores por intentar matar a Hitler en lo que se denominó la Operación Valkiria.  En 1952, Bauer fue el principal acusador del caso siendo fiscal general en Braunschweig,  lo que le confirió cierta fama incluso fuera de Alemania. Es muy interesante lo que dijo durante el proceso:

Un estado injusto, que comete de forma diaria decenas de miles de asesinatos, da derecho a cualquiera a la defensa propia”.

Como resultado del alegato de Bauer, el tribunal decidió que los militares que organizaron el atentado del 20 de julio de 1944 fueran rehabilitados y su intento de matar a Hitler legitimado. El tribunal se había adherido a los argumentos de Bauer, de que el estado nazi no era un estado de derecho, sino un estado injusto:

Un estado injusto como el Tercer Reich no es ‘traicionable’ en absoluto… No es posible de ninguna de las maneras traicionar a un estado injusto como el Tercer Reich“.- Alegato en el proceso contra Remer de 1952, citado en: Süddeutsche Zeitung, № 245 del 24 de octubre de 2015, p. 57

 Los procesos de Auschwitz

El régimen nazi había causado tanto horror y sufrimiento a millones de personas que para Fritz Bauer, ni el mismo paso del tiempo podría hacer olvidar. Como jurista, su amor por la justicia le hizo “ir a por todas“. Como decía Wolfhart Pannenberg (1928-2014), “quien ha experimentado el mal y el sufrimiento pondrá todo su empeño en luchar contra ellos“. Y así ocurrió.

A finales de 1958 cierto periodista descubrió de manera fortuita unos documentos que un preso de un campo de concentración había logrado rescatar del fuego del tribunal policial en Breslavia, y se los entregó a Bauer. Se trataba de documentación específica sobre las ejecuciones llevadas a cabo en Auschwitz donde aparecían los nombres de los ejecutados y de los ejecutores, y cuyo firmante era Rudolf Höss, comandante del campo de exterminio. A pesar de que por entonces la opinión pública alemana era de que “había que dejar descansar el pasado“, Bauer tomó  la iniciativa para que la fiscalía local iniciara una investigación contra los miembros y dirigentes de las SS del campo de concentración y exterminio de Auschwitz. El primero de los procesos de Auschwitz en Alemania, se iniciaría contra 22 acusados ante el tribunal provincial de Fráncfort en diciembre de 1963.

Con su valiente iniciativa, parecía que había llegado el momento de clarificar de una vez por todas la sistemática maquinaria de exterminio creada por el régimen nazi. Pero Bauer, que como judío y socialdemócrata era uno de los pocos juristas que no estuvo implicado en el régimen nazi, no gozaba del pleno apoyo del sistema en la Alemania de la postguerra, encontrándose de hecho muy solo. Como llegó a decir “cuando me retiro de mi oficina, piso territorio enemigo”, y, “en la justicia vivo en el exilio“. Era como si judicialmente se sintiera “extranjero en su propia tierra“.

El proceso duró unos 20 meses, y se basó en un acta acusatoria de 700 páginas. El 19 de agosto de 1965, el tribunal comenzó a emitir el veredicto creándose una gran expectación a nivel mundial, aunque solo se juzgaría a 29 de los 6.500 miembros de las SS que hubo en Auschwitz. Se dictó condenas de varios años de cárcel e incluso alguna cadena perpetua, dejando claro que toda aquella maldad subvertía incluso el propio derecho nazi. Pasarían todavía 40 años, cuando en abril de 2005, usar la expresión “la mentira de Auschwitz” llegó a ser considerado un delito.

Por otro lado, a través de un ex preso de un campo de concentración nazi que vivía en Argentina, Bauer llegó a saber la dirección del criminal nazi Adolf Eichmann en Argentina. Como Bauer sabía que Alemania denegaría la extradición (como así ocurrió) y no se fiaba ni de la justicia ni de la policía alemanas, notificó el hecho directamente al gobierno de Israel, el cual capturó y juzgó finalmente a Eichmann en Jerusalén.

Con el deseo sincero de que la juventud alemana conociera bien el significado del régimen nazi, Bauer intentó presentar una ponencia intitulada “Las raíces de la actuación fascista y nacionalsocialista“. Pero como indicación del poco aprecio de las autoridades alemanas de entonces por que la verdad se conociera, su iniciativa se rechazó. Finalmente se publicaría en forma de libro en 1965, dejando bien claro que el nazismo, ni fue ni “un accidente de trabajo“, ni “un capricho del destino“, sino algo minuciosamente tramado y al mismo tiempo apoyado por buena parte del pueblo alemán.

La obra de Bauer logró que en mitad de la década de los 60, Alemania tuviera que enfrentarse a todo lo que significó el horror y la tragedia consentida del Holocausto; su perseverancia y amor por lo justo ayudó a la reforma del código penal alemán y a fraguar una justicia verdaderamente democrática; hasta los juicios de Auschwitz nunca hubieran tenido lugar sin la iniciativa de él. La fuerza de su conciencia sensible quedarán para siempre en la memoria de todos los hombres de bien e incluso más allá.

Esteban López