Xavier Zubiri, la religación con Dios

Dice Soren Kierkegaard (1813–1855) que existe un enamoramiento diferente y especial que solo siente el verdadero creyente, algo que le envuelve todo, que llena absolutamente su vida y que no puede evitar. No es algo que deba ser mostrado con argumentos desde la razón. O se está enamorado o no. Escribe:

«¿Crees tú que a un enamorado se le iba a ocurrir entablar una defensa de su enamoramiento? … El que está realmente enamorado no pierde el tiempo en hacer demostraciones con tres argumentos o en hacer defensas; pues él mismo es aquello que vale más que todos los argumentos y que cualquier defensa, a saber, él mismo es un enamorado».

Ese podría ser el caso de Xavier Zubiri (1898-1983), quién amó siempre profundizar en la relación existente entre el hombre y Dios. Solo hay que echar un vistazo a algunos de los títulos de sus obras:

  • «Naturaleza, Historia, Dios» (Madrid,1944).
  • «El hombre y Dios» (Madrid, 1885).
  • «El problema filosófico de historia de las religiones» (Madrid, 1993).
  • «El problema teologal del hombre» (Madrid, 1997).

Xavier Zubiri es considerado uno de los pensadores hispanos más profundos del siglo XX y uno de los que mayor influencia ha tenido en otros teólogos, como es el caso de Ignacio Ellacuría y Antonio González Fernández. De origen vasco, estudió teología y filosofía en Roma, París y Berlín. Dejó el sacedocio por razones personales, pero la jerarquía le obligó a que renunciara a la enseñanza universitaria.

Su pensamiento

Zubiri no puede admitir que lo humano y lo divino sean dos aspectos separados, sino que están intrínsicamente relacionados entre sí, un proceso que él divide en tres momentos: Implantación, Misión y Religación.

  • Implantación: El ser humano hunde sus raíces en Aquel que le hace ser; es como un árbol arraigado poderosamente en la tierra y que es alimentado desde la raíz; así se despliega la existencia del hombre y de la mujer. A diferencia de los filósofos de la sospecha, de la perspectiva de una angustia de la nada (Marx, Freud, etc), el ser humano no es simplemente arrojado (Heidegger) al mundo, sino que tiene un fondo, un fundamento que le acuna, le alimenta y le asegura.
  • Misión: El ser humano ha sido enviado a una misión, a llevar a cabo la tarea de realizarse en su propia vida en libertad y como persona. Quien entienda su vida como misión y sienta que hay Alguien que lo sustenta y apoya, tendrá abierto el camino para entender el misterio de Dios. Sin embargo, quien entiende su vida simplemente como resultado del destino ciego, difícilmente podrá entender el misterio de un Dios personal.
  • Religación: El ser humano no debe sentirse angustiado, como pensaba Heidegger; no está condenado a una muerte perpetua porque siente la presencia de Dios en su interior; percibe que le habita y le sostiene. Religación (religión) significa comunión en libertad. Es descubrir la presencia de Aquel que me implanta en la existencia y me envía.

Según Zubiri, esos son los tres elementos que fundamentan la existencia humana. Como dice Gilbert Keith Chesterton (1874-1936), lo místico, sentirse próximo a Dios, es lo que hace feliz de verdad al ser humano. La idea de Dios no es algo que se añada desde fuera; la religión no es simplemente un sentimiento reconfortante (consuelo psicológico), sino un elemento constitutivo del ser humano, sea que lo acepte o lo rechaze.

El planteamiento de Zubiri no es apologético, sino que traza un camino hacia la realidad que sustenta nuestra vida. Le interesa más la religión fundamental del sentir humano, que los dogmas concretos. El hombre está en camino a una realidad superior a él, a una realidad absoluta que es Dios mismo. En ese sentido, la fe y la religión obligan también a pensar.

Dios no es simplemente una realidad cósmica, una fuerza ciega, sino un absoluto personal que nos ha enviado a la existencia con una tarea concreta. Por eso se le puede llamar la «causa o realidad primera«. Dios es entonces «persona religante«: Alguien que dialoga por dentro con los humanos, como exponen muy bien las religiones monoteístas; Alguien capaz de conocer y amar, de crear y dialogar con las personas que ha creado. No es simplememte una deidad, sino una realidad personal vinculada de forma concreta y morosa a los seres humanos, sean estos creyentes o no.

Por su origen peculiar, el ser humano es una sustantividad intelectual frente a la gran sustantividad cósmica que es Dios. Quien no lo entienda así, habrá reducido al ser humano a solo materia, no a alguien que tiende a lo divino, de hondura personal y que tiende a la trascendencia. Solo el hombre puede descubrir a Dios si acoge su presencia y se deja cambiar por lo divino. Y en esto puede ayudar mucho la oración. Para Zubiri, la fe no es algo adquirido de una vez por todas, sino un proceso continuo.

La historia humana es para Zubiri experiencia de la realidad y por tanto es también experiencia de Dios. Toda la historia humana es historia de las religiones, es una experiencia de tanteo en busca de la verdad última: Dios. Después del politeísmo y del panteísmo, es el monoteísmo el que goza de auténtica vigencia. Como él mismo escribe:

«El monoteísmo ha tenido mucho que ver en la constitución universal de la historia. Cualquiera que sea el pueblo en que se adopte: en Israel, en el Islam, en los pueblos cristianos, etc., se aprecia cómo en el curso de la historia los politeísmos se van desvaneciendo frente al monoteísmo. El hombre ha ido haciendo una experiencia fabulosa a lo largo de la historia, la experiencia monoteísta«. – El Hombre y Dios, 338.

Y para Zubiri, la religión monoteísta más completa y verdadera es el cristianismo:

«El cristianimo no es solo religión verdadera en sí misma, sino que es la verdad «radical», pero ademas formal de todas las religiones. Es, a mi modo de ver, la trascendencia no solo histórica sino teologal del cristianismo«.- El Hombre y Dios, 381.

Cristo es la mayor revelación de Dios entre los hombres, afirma Zubiri. Algo que recuerda las palabras de Hebreos 1:1-3 (DHH):

«En tiempos antiguos Dios habló a nuestros antepasados muchas veces y de muchas maneras por medio de los profetas. Ahora, en estos tiempos últimos, nos ha hablado por su Hijo, mediante el cual creó los mundos y al cual ha hecho heredero de todas las cosas. Él es el resplandor glorioso de Dios, la imagen misma de lo que Dios es y el que sostiene todas las cosas con su palabra poderosa«. 

El alma como sustantividad humana entera

Es interesante observar cómo las investigaciones de Zibiri sobre el alma humana le llevaron a desarrollar una perspectiva diferente de la del filósofo griego Platón y la mayoría de los teólogos de la cristiandad, acercádose más a la tradición hebreo cristiana. Para él el ser humano tiene una sustatividad única, no una composición dual de alma y cuerpo. Según él entiende, en la resurrección, lo que vuelve a la vida es el hombre entero:

«Cuando el cristianismo habla de supervivencia e inmortalidad, quien sobrevive y es inmortal no es el alma, sino el hombre, esto es, la sustantividad humana entera. Y esto tendría que ser por obra de una acción recreadora, resurreccional«.- «El hombre y su cuerpo» (1973).

Esto lo corrobora el teólogo Ignacio Ellacuría (1930-1989), cuando comenta en la presentación del libro póstumo de Zubiri Sobre el hombre: 

«Zubiri acabó pensando y afirmando que la psique es por naturaleza mortal y no inmortal, de modo que con la muerte acaba todo en el hombre o acaba el hombre del todo. Lo que sí sostenía Zubiri, pero ya como creyente cristiano y como teólogo, es que también todo el hombre resucita, si merece esta gracia o recibe esta gracia de Dios por promesa de Jesús».

El doctor Pedro Laín Entralgo (1908-2001) concuerda también con eso cuando afirma que «al morir, todo el hombre muere» y «todo yo resucitaré«. Para él el alma es ‘la unidad de acción de la estructura específica del ser humano‘. Alma es ‘el término de referencia de todo lo que el hombre hace por ser específica personalmente la estructura que es: sentir, pensar, querer, recordar, olvidar, crear, imitar, amar, odiar, etc‘.

Esteban López

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