Etiquetas

, , , , , , ,

En el principio ya existía el Verbo (la Palabra), y el Verbo estaba con Dios, y el Verbo era Dios.” – Juan 1:1, NBLH.

Juan 1En Juan 1:1 “theós” solo refleja cualidad, es decir, carácter divino, y hace referencia a Jesucristo o la Palabra. Por eso algunas traducciones vierten que la Palabra, en lugar de ser Dios, es de “carácter divino.”Por eso algunas traducciones vierten que la Palabra, en lugar de ser Dios, es de carácter divino. La expresión griega ho theós solo aplica a Dios. Se refiere única y exclusivamente al Dios Altísimo. Tanto Karl Rahner (“Theós en el Nuevo Testamento, Escritos de Teología“, Madrid 1961, pág. 93-166) como Hans Küng y otros eruditos concuerdan en esa diferencia. Además, tanto Justino Mártir como Orígenes llaman a la Palabra un “deuteros theos” o “segundo dios,” es decir, alguien de carácter divino pero sin ser el Dios Todopoderoso.

Hans Küng, en su libro “¿Existe Dios?”, pág. 747 (Trotta) escribe:

El Nuevo Testamento insiste siempre entre la distinción entre el Hijo de Dios y Dios Padre, en obediencia y subordinación del Hijo con respecto al Padre. El Padre es mayor que él, y hay cosas que él ignora y el Padre conoce (Juan 10:29; 14:28; Mar. 13:32). En el Nuevo Testamento jamás se habla de la encarnación del propio Dios. Siempre es el Hijo o la Palabra de Dios quien se ha hecho hombre… Pero en el Nuevo Testamento el término “Dios” (ho theós) designa prácticamente siempre al Padre. A Jesús casi nunca se le llama directamente “Dios,” y en Pablo nunca. Prescindiendo del evangelio de Juan -en la exclamación del incrédulo Tomás “Señor mío y Dios mío,” -escrito cincuenta años más tarde, Jesús no es denominado directamente “Dios” más que en raros casos excepcionales, todos ellos tardíos e influidos por la mentalidad helenística. Estos datos exegéticos aconsejan llamar a Jesús “Hijo de Dios” en vez de “Dios” sin más, para evitar cualquier equívoco.

Según las Escrituras, Jesús es el hijo de Dios, el primogénito de toda creación quien colabora estrechamente con el Padre porque son de un mismo sentir. Por eso pudo decir que “yo y el Padre somos uno“, igual que en Getsemaní oró para que sus discípulos fueran también uno. “Padre, que ellos sean uno como yo y tú somos uno.” Su rol es superior al de los ángeles ya que es el “hijo unigénito de Dios.” Tiene la misma naturaleza divina, igual que un hijo humano tiene la misma naturaleza humana que su padre humano. Además, después de su sacrificio abnegado y su resurrección Jesucristo fue encumbrado y glorificado a la diestra del Padre, privilegio que ningún otro ángel puede ostentar.

Bien pensado, la idea de que el Dios todo poderoso es solo uno, casa perfectamente con la tradición de Israel: “Nuestro Dios es uno solo.” Igual que con el Islam, religión que nunca ha entendido la complejidad del credo trinitario, de desarrollo teológico posterior a la escritura de la Biblia y declarado como dogma de fe en el concilio de Nicea en el año 325 E.C. y después de grandes luchas teológicas. Al final se impuso el credo trinitario de Atanasio, pero pudo muy bien haberse impuesto la posición contraria, la arriana (Arrio, 256-336).

Por otro lado, Jesús de Nazaret siempre animó a sus seguidores a que procuraran una relación personal con “el Padre,” que oraran “al Padre,” etc,  cuyo único mediador e intercesor es Jesús mismo.

Esteban López

Anuncios